Duelo en Francia: qué muestran las últimas encuestas antes del final de la campaña y a qué dato se aferra Marine Le Pen

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El presidente Emmanuel Macron, en un acto de campaña en Saint-Denis. (Photo by Francois Mori / POOL / AFP)
FRANCOIS MORI

ETAPLES, Francia.- El presidente francés, Emmanuel Macron, y su contrincante de extrema derecha, Marine Le Pen, se disponían a hacer este viernes los últimos llamados a los votantes indecisos de cara al ballottage del domingo próximo, sopesando sus temores a lo que podría suponer una presidencia de Le Pen y su desencanto por el mandato de Macron.

Según los últimos sondeos para la segunda vuelta del domingo, el miedo puede ganar la partida al odio: Macron, centrista y proeuropeo, aventaja a su contrincante antiinmigración y euroescéptica por entre 10 y 14 puntos, muy por encima de los márgenes de error.

Emmanuel Macron, en una entrevista en Radio France. (Photo by Thomas COEX / AFP)
THOMAS COEX


Emmanuel Macron, en una entrevista en Radio France. (Photo by Thomas COEX / AFP) (THOMAS COEX/)

No obstante, el hecho de que casi tres de cada diez votantes digan que no van a votar o que no se han decidido significa que no se puede descartar del todo una victoria sorpresa de Le Pen similar a acontecimientos como el Brexit y la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

En los últimos días, Macron ha suavizado su estilo, a menudo abrasivo, reconociendo que sus intentos de reforma económica y social dejaron a muchos franceses enfadados e insatisfechos.

“Ella [por Le Pen] ha conseguido apoyarse en algunas de las cosas que no logramos hacer, en algunas de las cosas que yo no logré hacer para apaciguar parte de la ira”, dijo Macron a la radio France Inter el viernes, citando las preocupaciones de los votantes de ingresos bajos y medios sobre la ley y el orden o el impacto a sus medios de vida.

Cuatro sondeos diferentes publicados el jueves y el viernes, tras un tenso debate televisivo, mostraron que Macron se mantenía estable o subía levemente hasta alcanzar entre el 55,5% y el 57,5% de la intención de voto para el ballottage.

No obstante, también sitúan el índice de participación entre el 72% y el 74%, que sería el más bajo para una segunda vuelta presidencial desde 1969.

En la céntrica ciudad de Auxerre, algunos votantes se unían, aunque a regañadientes, a Macron. “Votaré a Macron sin ninguna convicción, pero la Francia de Marine Le Pen es inconcebible. No quiero una Francia que esté en contra de la diversidad”, dijo Alice Dubois, de 28 años, una periodista parisina de vacaciones.

Acusaciones cruzadas

En el debate televisivo, Macron dijo que una presidencia de Le Pen tendría consecuencias desastrosas. Destacó su pasada admiración por el presidente ruso, Vladimir Putin, y sostuvo que ella sigue queriendo sacar a Francia de la Unión Europea.

Marine Le Pen, en un acto de campaña en Etaples. (AP Photo/Michel Euler)
Michel Euler


Marine Le Pen, en un acto de campaña en Etaples. (AP Photo/Michel Euler) (Michel Euler/)

Le Pen, cuyas políticas incluyen la prohibición de los velos musulmanes en público, dar prioridad a los ciudadanos franceses en los puestos de trabajo y las prestaciones, y limitar las normas europeas sobre los viajes transfronterizos, dice que Macron encarna un elitismo que ha fallado a la gente de a pie.

Eso quedó patente esta semana en las calles del antiguo norte industrial de Francia, una región que incluye muchos bastiones de Le Pen y donde ella ha elegido concluir su campaña.

“La clase trabajadora, como nosotros, siempre está al fondo de la pila”, dijo a Reuters Marcel Bail, de 65 años, votante de Le Pen, en una estación de servicio de la autopista en la ciudad de Roye, donde Le Pen almorzó el jueves con camioneros.

Fue el mismo mensaje el viernes entre los partidarios que acudieron a verla en la ciudad costera de Etaples.

“Tengo 1300 euros al mes, después del alquiler, la calefacción y la nafta son 400 euros”, dijo el jardinero Pascal Blondel, de 52 años. “Desde que entró Macron, no almorzamos Todo cuesta más”.

A pesar de un sistema de bienestar más generoso que la mayor parte del mundo, el apoyo masivo a los hogares franceses durante la pandemia y los topes a la factura del combustible para compensar el alza de precios de la energía, el costo de la vida surgió como el principal asunto de campaña de las elecciones.

Aunque los datos muestran que todos los hogares, excepto el 5% más pobre, están en mejor situación que hace cinco años, los analistas dicen que el hecho de que el poder adquisitivo se haya estancado durante una década puede haber dejado una sensación arraigada de que la gente no puede salir adelante.

Esto se ha combinado con el estilo de liderazgo a veces prepotente de Macron y la percepción entre muchos votantes de izquierda de que cambió rápidamente a políticas económicamente liberales poco después de ser elegido, alienando a todo un sector del público.

“No le gustan los franceses”, dijo Le Pen a la radio Europe 1 el viernes, acusándolo de desprecio hacia ella y los votantes en el debate televisivo del miércoles y diciendo que carecía del sentido común directo que ella tenía como madre de tres hijos.

Agencia Reuters

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