El dueño de Magalia desvela cómo es realmente Chicote fuera de las cámaras

Chicote, en 'Pesadilla en la cocina'.
Chicote, en 'Pesadilla en la cocina'.

Chicote, en 'Pesadilla en la cocina'.

El cocinero Alberto Chicote y su equipo de Pesadilla en la cocina ha viajado este jueves hasta la localidad madrileña de Fuenlabrada para tratar de darle la vuelta a la situación de Magalia, un conocido restaurante cuyo principal reclamo es la comida tradicional.

Durante todo el programa, tanto el conductor del espacio de laSexta como el dueño del local, Manuel Martínez, no dejan de chocar y criticarse todo. Si Chicote opina una cosa, el veterano hostelero piensa la contraria.

Tras encontrar un producto en mal estado, el popular cocinero le pregunta que cómo huele. “A solomillo”, le responde Martínez. ”¿A solomillo? Tienes una jeta...”, reacciona Chicote.

Al final, y como es habitual, el equipo de Pesadilla en la cocina busca revolucionar el local y relanzarlo. Para ello, da una nueva imagen al interior del establecimiento, a la terraza, cambia la cubertería por una más nueva y da un giro de 180 grados al menú. Pasa de una carta más clásica a una más moderna.

Sin embargo, medio año después de la grabación, ese menú ya no existe. Martínez lo probó durante las primeras semanas, pero se dio cuenta que sus clientes le demandaban otro tipo de comidas.

El menú de este miércoles del restaurante Magalia.
El menú de este miércoles del restaurante Magalia.

El menú de este miércoles del restaurante Magalia.

Explica que a Magalia van trabajadores y un perfil de público al que no le pueden dar ese tipo de platos. “No es que estén malos, que son buenos, pero hay que saber dónde está uno. A un obrero que lleva ocho horas trabajando no le puedes dar el tipo de comida que él dice porque no pega. Aquí se da comida tradicional y casera”, afirma.

“La que quiere imponer es para el ejecutivo que está en Serrano o para una persona sentada en la oficina. Aquí viene un obrero de trabajar ocho horas y le pones cocina con pétalos de flores y salsa verde y te dice esto qué es, hay que ponerle una merluza, un gallo fresco, carnes o platos que le alimenten”, añade, insistiendo en que a este tipo de locales de cocina degustación van personas con más tranquilidad y tiempo que la que va al suyo.

“Todo es un show, real no hay nada”

Martínez lo primero que hace es aclarar que lo que se ve en la televisión es “un show”. “Todo es un show, real no hay nada. Lo que sí que es verdad que el programa se graba en directo y luego se monta”, afirma.

Lo ejemplifica diciendo que cuando llega Chicote el lunes a empezar la grabación el restaurante es “una ruina” y cinco días más tarde, cuando se termina, “está todo perfecto”.

“Cualquiera sabe que un negocio no se sube o se baja en una semana, eso es imposible”, resume.

Esta misma justificación le sirve para opinar de la reforma que le hicieron: “Es un lavado de imagen. Empiezan a las 5 de la tarde de un día y al día siguiente a las 10 de la mañana lo entregan. Hacen cuatro brochazo, ponen cuatro papeles y te dan cubiertos, adornos y ya. No hay tiempo para más”.

También desvela que los clientes que van a comer no son gente aleatoria de la calle, ya que “están seleccionados por Pesadilla en la cocina”. Recuerda que antes de dar el servicio, Chicote tenía a 40 personas esperando en la otra acera y que cuando empieza las mete de golpe.

Así luce Magalia seis meses después del paso de Chicote.
Así luce Magalia seis meses después del paso de Chicote.

Así luce Magalia seis meses después del paso de Chicote.

“Después en la terraza y en el salón tiene a sus trabajadores con pinganillos y se van comunicando cosas. Las discusiones con mis empleados también son un show, fíjate si soy malo que hay alguno que lleva conmigo 16 años”, afirma.

Asimismo, resalta que siempre tiene que meter alguna cosa que no esté limpia para quedar yo como malo: “Que haya una mínima grasa en una freidora que trabaja con 50 litros de aceite al día tampoco es tan raro”.

A pesar de todo, describe al Chicote fuera de las cámaras como una persona “humana con la que puedes hablar”, pero que se transforma cuando se pone a grabar. “Hace un papel”, indica.

Finalmente y aunque afirma que no repetiría, sí es consciente de que salir en Pesadilla en la cocina le va a regalar dos horas de publicidad en prime time: “Lo he hecho para que conozcan el local. Es un tema de publicidad, que hablen de ti aunque sea mal. Salir a esa hora en laSexta tanto tiempo me costaría un montón de dinero”.

“Luego si alguno quiere probarlo, yo le invito a que venga. El día de Reyes dimos 70 comidas y todas  salieron contentas”, concluye.

El interior de Magalia, seis meses después del paso de Chicote.
El interior de Magalia, seis meses después del paso de Chicote.

El interior de Magalia, seis meses después del paso de Chicote.

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