La droga que toman los gatos no tiene únicamente una función recreativa

José de Toledo
·2  min de lectura
cat eating catnip in the garden
Un gato lamiendo catmint de un jardín.

Entre los dueños de gatos, la hierba gatera o menta gatuna (Nepeta cataria) es bastante famosa – aunque a veces se la conoce mejor por su nombre en inglés, catnip. Y es famosa porque es una “droga” para los gatos: si le das hierba gatera a tu mascota, verás como al principio se vuelve más “juguetón” y excitable, pasa un rato hiperactivo y “colocado” y termina con una buena siesta.

Pero también se frotan con ella, algo que no parece muy normal. Y que es lo que ha llevado a un grupo de investigadores de la Universidad de Iwate en Japón a buscar una respuesta. Porque consumir algo que tiene efectos recreativos tiene sentido, pero frotarse con ello sin recibir esos “beneficios” no tanto.

Lo primero que hicieron los investigadores fue determinar si realmente la hierba gatera tenía un efecto en los gatos. O mejor dicho, si el compuesto activo, la sustancia química que contiene la planta y genera un efecto biológico, en realidad lo hacía. El compuesto se denomina nepetalactol, por el nombre científico de la planta.

Para comprobar esto, midieron las endorfinas de los gatos antes y después de consumir nepetalactol, para ver si había un efecto fisiológico de la sustancia. Y como se preveía, sí que lo había: se pudo observar un incremento de las endorfinas. Pero aún quedaba trabajo por hacer, y sorpresas por encontrar.

El siguiente paso era bloquear los receptores opiodes de los gatos. Dicho de manera sencilla, bloquear la respuesta fisiológica de “colocón” frente a la droga. Y lo que vieron con este experimento sí fue sorprendente: el nepetalactol funciona incluso si se bloquea su capacidad para colocar al gato.

¿Cómo se explica esto? El mecanismo neurológico es complejo – en lugar de tratarse de los receptores β, se activan los receptores µ - pero la explicación es sencilla: la excitación, el incremento de endorfinas que genera un comportamiento “extraño” en los gatos, se produce por otra vía. Por el olfato, parece ser.

Lo que tiene una explicación sencilla, pero que tenía que ser demostrada. Y eso hicieron los investigadores: separaron a un grupo de gatos en dos. Durmieron a todos los gatos de los dos grupos, y en uno de los grupos impregnaron la cabeza de los animales con nepetalactol. Los otros gatos, los del grupo control, no recibieron nada.

Después, dejaron que los gatos fuesen atacados por mosquitos. Y comprobaron que los animales que habían sido tratados con nepetalactol recibían menos ataques de los mosquitos. Es decir, que el nepetalactol funcionaba como repelente de mosquitos.

Así que, por lo que parece, los gatos no toman la hierba gatuna para colocarse y se frotan con ella por vicio. Se frotan con la planta para protegerse de los mosquitos, y han desarrollado tal respuesta frente a la planta que se colocan cuando la consumen. Y eso, tiene mucho más sentido.

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