¿Y si le doy un giro a mi vocación?

(Material enviado por el Servicio Sindicado el 27 de julio)


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Moisés Salcedo

CIUDAD DE MÉXICO, agosto 1 (EL UNIVERSAL).- Elegir la carrera que quieres estudiar o identificar tu vocación es un proceso que no debe tomarse a la ligera pues de esa decisión surgen los pilares de lo que será tu desarrollo profesional y personal a corto y largo plazo. Sin embargo, hay ocasiones en las que posiblemente la decisión tomada no fue la mejor. Si es tu caso, no te preocupes: es normal.

Equivocarse de carrera ocurre con frecuencia y, actualmente, debido a la contingencia ocasionada por la enfermedad Covid-19, muchos universitarios están repensando hacia dónde dirigir sus estudios. Afortunadamente hay herramientas para encontrar, de manera más o menos sencilla, eso a lo que realmente te quieres dedicar y a personas que estén dispuestas a apoyarte.

En México tres de cada 10 estudiantes eligen una profesión que resulta no coincidir con sus intereses, habilidades o aptitudes, según la UNITEC. "Más vale detenerse que continuar estudiando algo en lo que no te ves dedicándote el resto de tu vida profesional". Pero, ¿cuáles son las razones por las que un universitario decide cambiar de carrera?

La situación familiar de los estudiantes es uno de los principales factores por los cuales se decide qué estudiar y, posteriormente, se contempla la opción de darle una nueva dirección a esos estudios o cambiar drásticamente de vocación. Lo anterior ocurre debido a que, muchas veces por presiones, los jóvenes toman la decisión equivocada.

"Cuando preguntamos por la razones regularmente nos dicen que simplemente se equivocaron. Al preguntar más nos enteramos que influye mucho la familia. Si en su casa abundan los médicos o abogados, por ejemplo, llega la idea de que no puedes estudiar otra cosa aparte de esta profesión. Muchas veces por condiciones de familias disfuncionales, los tutores condicionan a los jóvenes y los obligan a estudiar algo o si no, no los apoyarán. Esto es muy fuerte pues de este modo solo se enfocan en conseguir un título, pero ya siendo libres deciden dedicarse a otra cosa", comentó Mónica Porres, vicerrectora Académica de la Universidad del Valle de México.

Ya la UVM destacó en su más reciente Encuesta Nacional de Egresados que, del 53% de estudiantes que terminaron su licenciatura, sus padres fueron la principal fuente económica para pagar sus estudios. Sin embargo, dentro de las motivaciones para haber concluido sus estudios, el gusto genuino por la carrera solamente representa el 23% de jóvenes, rebasado por el hecho de alcanzar un mejor nivel de vida, con 41%.


Motivaciones para el cambio


La posibilidad de mejorar las condiciones de vida actuales si se concluyen los estudios es un factor decisivo no solo para quienes terminan su carrera, sino también para quienes apenas van a tomar la decisión sobre qué estudiar e, incluso, para quienes piensan a qué carrera cambiarse ya que la suya no les ha parecido la correcta. Se trata de expectativas económicas que muchas veces nublan la visión de los escenarios reales que el estudiante podría enfrentar en los diversos mercados laborales.

"Otra de las razones es cuando los estudiantes identifican una carrera como algo que les puede generar dinero. Nos llama mucho la atención cuando nos mencionan que quieren estudiar medicina y hasta nos dicen que sí tienen vocación para ser médicos. Pero, al preguntarles sobre cómo se imaginan ejerciendo la profesión, nos mencionan que se ven en un consultorio privado o dentro de un hospital muy importante, un escenario que probablemente esté fuera de la realidad inmediata. Ellos mismos se generan una expectativa vinculada al tema económico y eso es muy fuerte pues es complicado que suceda en las condiciones en las que actualmente vivimos", añadió Porres de UVM.

Llama la atención que hay áreas educativas cuyos alumnos cuentan con un alto porcentaje de vinculación entre sus trabajos y carreras estudiadas, como el caso de Agronomía y veterinaria con 76%, Salud con 75% o Educación con 72%. Sin embargo, también es destacable que existen otras áreas cuyos egresados terminan trabajando en lugares donde no ejercen su profesión, como el caso de las Ciencias sociales, Administración y Derecho con tan solo 28% de afinidad entre los conocimientos adquiridos en la licenciatura y sus trabajos actuales. Según datos de la UVM dentro del informe anteriormente citado.

Por supuesto, existen los escenarios en que los alumnos terminan estudiando, hasta graduarse, algo que no era su vocación, pero también están los casos de quienes toman la decisión y se cambian de carrera. Con todo, este tipo de procesos conllevan mucho análisis personal, así como diversas decisiones y consideraciones, empezando por analizar el momento de su vida en el que se encuentran ahora. Busca orientación profesional.


¿Cuándo es recomendable hacer el cambio de mi carrera?


La idea de querer renovar o redirigir nuestros estudios puede nacer desde en el primer semestre hasta en el último año de la licenciatura o ingeniería. No obstante, los efectos que se generan al tomar la decisión en uno u otro de esos periodos son muy diversos y en ello recae la recomendación de hacer o no un cambio repentino de vocación.

"Los chicos se van el primer año. Ahí está el filtro. Es cuando se va mucha gente en todas las carreras. Hay otras historias que pueden ser un poco más complicadas pues estas se dan en el último año e intervienen otros elementos como que los papás invirtieron dinero, o tú invertiste tiempo y energía en la formación y te vas", comentó Marlene Romo Ramos, coordinadora del Colegio de Pedagogía de la Universidad Nacional Autónoma de México, (UNAM).

De igual modo, ya sea en cualquier proceso de ingreso o cambio de carrera, es muy importante reconsiderar las ventajas obtenidas frente a las posibles desventajas y poner en la balanza si unas son más que las otras lo cual lleva a la toma de diversas e importantes decisiones.

"Hacerlo en el último año es lo más riesgoso pues viene acompañado de algo de frustración. Tendrá que empezar desde cero pues es muy complicado que haya materias con puntos comunes. Sin embargo, si concluye la carrera que no quería, quizás nunca ejerza su profesión, solamente se dedique a conseguir un título y trabajar en algo totalmente diferente. Aparte de enfrentarse al escenario del desempleo y muchos de ellos ya no quieren capacitarse y abandonan todo lo que signifique seguir preparándose", agregó Porres, de la UVM.


¿Qué sucede con mi carrera durante esta pandemia?


Con todo y que existen diversas razones que motivan a los estudiantes a cambiar de carrera, hay situaciones que también empujan a considerar otras opciones y específicamente ahora, que atravesamos por la contingencia por la enfermedad Covid-19, muchas dudas surgen e incluso alumnos cuyas carreras realmente eran su vocación, empiezan a preguntarse si en realidad la decisión que tomaron fue la mejor.

"Estamos viendo que la educación superior a distancia, adaptada de manera muy rápida, puede ocasionar que los estudiantes que prueban esta dinámica por primera vez, pueden sufrir ansiedad y cuestionamiento sobre aquello en lo que se están formando o, bien, para qué se están formando. También, aquella que quería ser diseñadora gráfica y ahora tiene una emergencia familiar y, a lo mejor, piensa que le hubiera convenido estudiar para ser contadora, por ejemplo", comentó Marlene Ramos.

Además, la naturaleza misma de las carreras puede verse afectada también por su repentina conversión a los modelos de educación en línea que debieron realizarse para seguir con los ciclos escolares que quedaron inconclusos al momento en que el estudiantado tuvo que quedarse en casa. Esa situación, señalan los expertos, provocó que algunos alumnos perdieran el interés en aquello para lo que se preparaban.

"Hay licenciaturas que necesitan mucha práctica y que ahora no están teniendo laboratorios ni ejercicios ni salidas al campo. Puede haber una serie grande de cuestionamientos tanto para estudiantes como para docentes sobre ese trabajo cotidiano. Ahora no podríamos saber qué crisis tendrá cada uno, pero sí creo que las disciplinas donde es necesario estar todo el tiempo en prácticas generan mayores crisis vocacionales que en aquellas como las de la Facultad de Filosofía, por ejemplo, que son profundamente reflexivas, de lectura y de otro tipo", añadió Ramos.


¿Cómo puedo identificar si una carrera realmente no es para mí?


Hay ocasiones en que nuestro interés en una carrera puede ser variable, pues habrá algunas cosas que nos gusten y otras que no. Sin embargo, hay algunos elementos que bien pueden indicarnos de una manera más precisa si lo que estamos estudiando realmente no es lo nuestro tanto en el rendimiento escolar, como en el factor meramente emocional.

"Quizás puede darse el caso del fracaso escolar. Incluso en materias donde era bueno, resulta que empieza a irle muy mal al estudiante. En este tipo de casos puede ser que a pesar de que se haga un gran esfuerzo por aprobar, se siga enfrentando a las reprobaciones y nosotros podemos empezar a percibirlo como un problema más serio pues surgen de ahí situaciones como depresión o estrés que pueden ser permanentes", agregó Mónica Porres, de la UVM.

Es en este momento que, a modo de alerta, los adultos que lo rodean deben empezar a actuar y no de una manera intrusiva sino de modo que el o la estudiante se sienta confiado de tomar una decisión en compañía, esto junto a otro tipo de recomendaciones extraescolares que incluso pueden beneficiar mucho su aprovechamiento académico.

"Hay estudiantes que incluso a sus tutores les recomendamos que los dejen descansar un ciclo escolar, es decir seis meses. Se busca que el estudiante haga otras actividades como aprender un idioma o desarrollar algún talento o habilidad artística. Ya cuando regresa, si ha decidido continuar con su carrera, vemos que la retoma con mucha fuerza y mucho ánimo dándose cuenta que estaba realmente confundido. De igual modo, hay quienes toman la decisión definitiva de no volver. Ellos cambian de carrera de un modo mucho más convencido consigo mismos", agregó Porres.


¿Quién puede ayudarme a tomar la mejor decisión?


Dadas las condiciones sociales en las que vivimos, la incertidumbre se acentúa y quizás parezca que las opciones disponibles de estudio cada vez se hacen menos para algunos alumnos. También las familias pueden presentar dudas sobre si realmente la preparación y la vocación son elementos relevantes.

"Quienes primero pensaban la idea de vocación como un sentido de vida o un placer por adentrarse a una disciplina pero que están empezando a vivir el proceso de crisis económica, pensarán más bien sobre qué licenciatura pueden elegir con trabajo seguro e ingresos. Y, por otro lado, habrá un grupo de jóvenes que estarán menos golpeados por la crisis y que están haciéndose las grandes preguntas -que se harán a lo largo de décadas- sobre ¿qué ocurrió con el mundo social?, ¿hacia dónde vamos?, ¿qué tipo de transformaciones necesitamos? Y todas esas preguntas serán respondidas desde las carreras humanísticas", declaró Marlene Ramos, de la UNAM.

Aun así, los universitarios deben saber que siempre pueden acudir con quienes coordinan las áreas de estudio o las carreras que estudian, además de las oficinas de orientación vocacional para guiarse sobre lo que puede resultar en la decisión más conveniente. Sin embargo, esta consideración debe ser revisada por las universidades pues también es momento de que las estrategias de orientación empiecen a cambiar, con la intención de que se adapten a los escenarios actuales y las necesidades reales que ahora los jóvenes están presentando.

"Debemos empezar a informar a los estudiantes sobre sus posibilidades de cambio de carrera, debemos generar un espacio de escucha y de búsqueda de opciones para ellos. Es importante considerar que, en esta crisis, muchos no van a volver a sus carreras y entonces debemos pensar en cómo recuperarlos. Esta es otra gran tarea para la educación superior y las autoridades: fijar estrategias para no dejar a los alumnos varados en el camino", finalizó Ramos.