Quién es Doug Emhoff, el futuro 'segundo caballero' de Estados Unidos

Sarah Lyall
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El marido de Kamala Harris es un abogado que se muestra como un dedicado cónyuge en Instagram dispuesto a compartir su historia de amor y la vida de campaña.

Douglas Emhoff estaba en reunión con una cliente sobre un caso en su despacho legal en Los Ángeles a principios de 2010 cuando la conversación dio un giro inesperado. ¿Estaba soltero?, se preguntaba la cliente. Y, si era así, ¿quería ir a una cita a ciegas con su vieja amiga, Kamala Harris?

[Esta nota se publicó originalmente en inglés en agosto de 2020; el 7 de noviembre
Joe Bien fue electo a la presidencia
y Kamala Harris a la vicepresidencia de Estados Unidos]

Su primera respuesta a la posibilidad de conocer a Harris, entonces fiscala general de California, fue: “¡Es guapísima!” recordó Emhoff (quien de hecho sí estaba soltero) en una reciente entrevista en YouTube. Su segunda fue enviarle un texto a Harris desde su asiento en el partido de los Lakers esa noche.

La tercera fue llamarla súper temprano a la mañana siguiente y luego, en un ataque de ardor nervioso, dejar un mensaje de voz incoherente y autodescrito como “patético”, cuya larga duración lo horrorizó, incluso mientras lo complicaba con más verborrea. (Tuvo que detenerse físicamente de dejar un mensaje de seguimiento negando el primero. “Fue como la escena en Swingers cuando Jon Favreau sigue llamando y llamando”, dijo en la entrevista en YouTube que, de una manera que parece perfectamente normal en esta extraña campaña, fue realizada por Zoom en abril por el marido de Pete Buttigieg, Chasten).

Emhoff y Harris, ambos de 55 años, se casaron en 2014 —el segundo matrimonio de él, el primero de ella— y ambos aman la historia de cómo se conocieron. (Ella guardó el mensaje del buzón de voz y hace que lo escuche cada año en su aniversario). Y ahora Emhoff, que surgió como un ferviente cónyuge profesional durante la frustrada campaña de su esposa para la nominación demócrata a la presidencia, está camino a ser el primer Segundo Caballero del país.

Solo dos mujeres, además de Harris, han sido nominadas para la vicepresidencia por alguno de los principales partidos, así que Emhoff se encuentra en un reducidísimo club masculino. Sus predecesores como esposos de candidatas a la vicepresidencia fueron John Zaccaro, un adinerado promotor inmobiliario cuyos complicados acuerdos financieros y su reticencia a entregar sus declaraciones de impuestos empañaron el brillo de su esposa, Geraldine Ferraro, la compañera de fórmula de Walter F. Mondale en las elecciones de 1984. Y estaba Todd Palin, el rudo “primer tipo” de Alaska que andaba en carreras de motos de nieve, cuya esposa, Sarah Palin, presentó las credenciales de su matrimonio ardiente con un tipo muy macho pero llevó a cabo una desastrosa campaña para la vicepresidencia que obstaculizó la candidatura del senador John McCain en 2008. (Los Palin están ahora divorciados).

Los maridos de candidatas de alto perfil caminan por una línea difícil, que requiere exudar tanto la independencia del macho alfa como el apoyo del copiloto, dijo Lori Poloni-Staudinger, profesora del departamento de política y asuntos internacionales de la Universidad del Norte de Arizona, cuyo trabajo se centra en las mujeres y la política. “Hay una fascinación por la vida doméstica de las mujeres candidatas que no vemos en la vida de los hombres”, dijo. Eso se extiende a las preguntas sobre sus arreglos para el cuidado de los niños, su equilibrio entre trabajo y vida, y el equilibrio de poder en su matrimonio.

“Se remonta a nuestras expectativas de género sobre las mujeres y la forma en que se supone que deben comportarse”, continuó Poloni-Staudinger. “Normalmente son relegadas a la esfera privada, y cuando entran en la esfera pública, es como si se les tuviera que dar permiso. Así que su cónyuge tiene que demostrar que le apoya totalmente y que no está castrado por ella”.

La campaña de Harris se negó a hacer disponible a Emhoff para una entrevista.

Pero el marido de la vicepresidenta electa, socio del bufete de abogados DLA Piper que se especializa en litigios de medios de comunicación, deportes y entretenimiento, le apoya sin reservas. (Se ha tomado una licencia de su trabajo, aparentemente consciente de evitar cualquier posible conflicto de intereses; el bufete se negó a hacer comentarios). Al sumergirse con entusiasmo desenfadado en el proyecto, Emhoff ha producido una serie de publicaciones en las redes sociales siguiendo un tema básico: amo a esta mujer. “Cuenta conmigo. Como siempre”, publicó en Twitter el pasado diciembre, cuando ella se retiró de la carrera presidencial. El tuit iba sobre una foto de Harris sentada en su regazo bajo un póster de “Kamala Harris en nombre el pueblo”, los brazos de él la rodeaban mientras ella se recostaba contra él.

“Creo que se está divirtiendo”, dijo Aaron H. Jacoby, un viejo amigo y ex socio de Emhoff. La entusiasta amistad de Emhoff con los cónyuges de otros candidatos en las primarias era coherente con su enfoque amistoso y comprometido de hacer contactos y desarrollar su práctica jurídica, dijo Jacoby, ahora socio gerente de la oficina de Arent Fox en Los Ángeles.

Nacido en Brooklyn, Emhoff se mudó a California con sus padres cuando era adolescente y ha permanecido allí desde entonces. (Dice “increíble” en muchísimas entrevistas). Fue a la Universidad Estatal de California, en Northridge, y obtuvo su título de abogado en la Escuela de Derecho Gould de la Universidad del Sur de California.

Jacoby recuerda cuando él y Emhoff eran jóvenes abogados corporativos, listos para abrir juntos su nuevo bufete en Los Ángeles. (El bufete se llamaba Whitwell Jacoby Emhoff, y pasó a convertirse en brazo del bufete más grande Venable). “Teníamos las necesidades habituales de quienes recién empiezan, incluyendo la selección de las obras de arte para hacernos parecer ‘importantes’ y serios”, dijo. Jacoby y su tercer socio, Ben Whitwell, estaban a favor de utilizar el programa de préstamos del Museo del Condado de Los Ángeles para adquirir piezas de gran valor y ponerlas en su despacho, pero Emhoff defendía la obra impresionista abstracta de su padre, que se había retirado y se dedicaba a la pintura como aficionado.

“Doug insistió en la pintura de su padre para nuestra oficina”, dijo Jacoby. “Doug ganó”. (Las pinturas eran en realidad muy bonitas, añadió Jacoby).

Emhoff apoyó a Jacoby durante su divorcio, y luego Jacoby hizo lo mismo cuando Emhoff y su primera esposa, Kerstin Emhoff, cofundadora y directora ejecutiva de la compañía de producción de Los Ángeles Prettybird, se divorciaron.

La ruptura fue, inusualmente, nada rencorosa. Los dos comparten las responsabilidades parentales de sus hijos adultos jóvenes, llamados Cole y Ella en honor a John Coltrane y Ella Fitzgerald, y son “muy adultos a la hora de tratar cualquier tema que surja”, dijo Jacoby. “Son la pareja modelo para un divorcio amistoso”.

Emhoff, su ex-esposa, su actual esposa y los niños, que llaman a Harris “Momala”, celebran juntos el Día de Acción de Gracias. Ella Emhoff se unió a la hermana y sobrina de Harris para nominar oficialmente a su madrastra para vicepresidenta. Kerstin Emhoff ha hech campaña por Harris y la promueve en las redes sociales; Harris, a su vez, escribió “una oda” a Kerstin Emhoff para el Día de la Madre, dijo Emhoff.

Después de sus encuentros iniciales por teléfono y texto, Emhoff y Harris se encontraron finalmente por primera vez durante una cena en Los Ángeles. Al día siguiente, él le envió un correo electrónico con una lista de “todas las fechas disponibles para los próximos meses”, escribió Harris.

“Soy demasiado viejo para andar con jueguitos o esconder cosas”, decía el correo electrónico. “Me gustas mucho”. Los dos decidieron darle seis meses a su relación, después de los cuales, “si todavía nos sentíamos como nos sentíamos, simplemente iríamos a por ello”, recordó Emhoff.

Le propuso matrimonio cuando estaban a punto de ordenar comida para llevar en un restaurante tailandés. Su matrimonio, en el juzgado de Santa Bárbara, reflejaba su herencia india y judía: ella le puso una guirnalda de flores alrededor del cuello; él pisoteó un vaso.

El hecho de haber vivido con Harris varias elecciones —reelección como fiscala general del estado, elección al Senado y ahora esto— no significa que su esposo sea intrínsecamente político, per se.

“Doug está comprometido con Kamala y está comprometido con la carrera de Kamala”, dijo Alex M. Weingarten, un viejo amigo y antiguo colega, a quien Emhoff contrató dos veces para que se uniera a su bufete de abogados. “Obviamente, el hecho de estar casado con alguien que ha hecho carrera y que es tan apasionada por estos temas tiene que tener un impacto en él. Pero yo no diría que casarse con alguien en la política lo ha vuelto más político, o lo ha convertido en un político. Es el mismo Doug”.

La única cualidad esencial para ser un cónyuge de éxito en la campaña “es querer estar ahí”, dijo Chasten Buttigieg en una entrevista. “Lo que Doug hace tan bien es que ama a su esposa tan abiertamente”.

Emhoff se convirtió en un auténtico cónyuge político durante la carrera por el Senado de Harris en 2016. Pero se sorprendió por las exigencias que se le hicieron durante las primarias demócratas a principios de este año, cuando se vio obligado a participar en los eventos por su cuenta, con un micrófono y sin guión, “nerviosísimo”, le dijo a Buttigieg.

Pronto empezó a disfrutar de su papel. Mencionó en particular un viaje a través de la Nevada rural. “Fue una experiencia realmente increíble”, dijo. “Para un chico que creció en Nueva York y Los Ángeles y pasó la mayor parte de la vida allí, me abrió los ojos”.

En una entrevista, Buttigieg dijo que Emhoff se hizo amigo suyo durante las primarias. Mientras sus cónyuges se enfrentaban en el escenario, Emhoff y Buttigieg se sentaban en el público y se enviaban mensajes de texto con emoticones de llamas.

“Cuando estás en la arena del debate, eres como las madres del recital de danza, quieres que tu hijo sea el mejor”, dijo Buttigieg. “Pero con la senadora y Doug”, continuó, refiriéndose a Harris y Emhoff, “era como si estuviéramos en el mismo equipo. Queríamos que el otro lo hiciera bien”.

Durante los últimos meses de la campaña no quedaba claro el papel que la campaña asignaría a Emhoff —es mucho más importante, obviamente, ser un cónyuge oficial en una fórmula presidencial que un marido más en un auditorio medio vacío de una escuela secundaria durante las primarias— pero por ahora parece contento de seguir las indicaciones de su esposa.

Cuando el país entró en reclusión esta primavera, Emhoff y Harris se encontraron atrapados en Washington, ella haciendo su trabajo en el Senado, y él haciendo su trabajo legal desde casa. Nunca habían pasado tanto tiempo juntos.

“Estamos aprendiendo el uno del otro durante la pandemia”, Emhoff le dijo a Chasten Buttigieg, mientras sus cónyuges se unían a la entrevista por Zoom.

“Por ejemplo, tuve que conversar con mi suegra sobre el hecho de que aparentemente mi marido no tenía que limpiar su habitación cuando era niño”, dijo Harris.

“Estoy recuperando el tiempo perdido”, dijo Emhoff.

“Es realmente entrenable”, respondió su esposa.

Kenneth P. Vogel colaboró con la reportería.

Sarah Lyall es una reportera que escribe para una variedad de secciones incluyendo Deportes, Cultura, Medios e Internacional. Anteriormente fue corresponsal en la oficina de Londres y reportera de las secciones Cultura y Metro. @sarahlyall

This article originally appeared in The New York Times.

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