Dos adolescentes chinas acaban en emergencias tras hacer 1,000 sentadillas

¿Habéis visto alguna vez al Hombre Cojín de la serie “La que se avecina”? A veces me siento identificado con él, me gusta el deporte en la tele, pero no suelo practicarlo demasiado en la vida real. Soy lo que los anglosajones llaman un “couch potato” (patata de sofá, o mejor traducido un “flojo”) pero esto a veces tiene sus ventajas. ¿Por ejemplo? Pues jamás terminaré en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por haber hecho 1,000 sentadillas, que es lo que les ha pasado a dos adolescentes chinas que llevaron su rivalidad deportiva demasiado lejos.

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Lo cuentan en China Express, donde se puede ver la foto de una de las chicas hospitalizada. ¿Cómo pudo suceder algo así? Sencillo, si llevas mucho tiempo sin entrenar, y de repente te lanzas a una sesión deportiva de alta intensidad, tu cuerpo puede resentirse de forma grave.

La verdad es que no he podido leer directamente la noticia, porque mi nivel de chino es similar al de Klingon, pero afortunadamente en LiveScience lo han contado en una lengua mucho más próxima culturalmente.

Por lo que puedo leer, las dos adolescentes chinas se sometieron a un “pique” competitivo que se les fue de las manos. ¿Qué tú haces más sentadillas que yo? ¡Ni lo sueñes! Pero claro, el cuerpo tiene un límite y cuando alcanzaron las cuatro cifras decidieron declarar oficialmente el empate, las dos habían ganado… o eso creían. Dos días después de la madre de todas las batallas a sentadillas, ambas adolescentes descubrieron que habían perdido.

Una de las protagonistas relató haber sufrido un dolor intenso en las piernas, y descubrió que no podía doblarlas. En el momento en que vio que su orina se había vuelto marrón, le pidió a su novio que la llevara al hospital. Allí, se le diagnosticó rabdomiólisis, que es una enfermedad que se origina por la necrosis muscular, la cual provoca la liberación de diversas sustancias que normalmente se encuentran “guardadas” dentro de las fibras musculares.

Cuando uno hace un ejercicio intenso, las fibras musculares se rompen liberando al circuito sanguíneo todas esas sustancias (entre ellas la mioglobina, que tiene una función – y un color - similar al de la hemoglobina) las cuales son filtradas por los riñones.

¿Qué sucede cuando alguien tiene rabdomiólisis? Pues que los riñones no pueden filtrar toda esa cantidad de sustancias liberadas por las fibras musculares muertas, por lo que estos se “gripan” y empiezan a fallar. ¡Cosa seria!

En el fondo podemos decir que las adolescentes tuvieron suerte, porque para cuando la orina se torna marrón normalmente ya es demasiado tarde. El exceso de trabajo al que sometieron a sus riñones estuvo a punto de costarles un fallo renal definitivo en ambos órganos, lo cual equivale a una sentencia de muerte.

Afortunadamente se les diagnosticó a tiempo y en la UCI se conectó su flujo sanguíneo mediante vías intravenosas a máquinas de diálisis, lo cual ayudó a filtrar sus altísimos contenidos en mioglobina, CPK y demás sustancias producidas por la necrosis muscular.

Curiosamente, la mejor forma de evitar la rabdomiólisis es hacer ejercicio de regularmente (o bien ser un “flojo” como yo). Eso explica que los atletas profesionales no sepan ni en que consiste esta enfermedad. El verdadero peligro lo sufren los “flipados del deporte de fin de semana”, esos mismos que trabajan de lunes a viernes pegados a un ordenador y sentados cómodamente frente a sus mesas de oficina, pero que el sábado deciden subir en bicicleta el Angliru “en chanclas” o hacer una media maratón después de haber estado seis meses sin calzarse las zapatillas.

Ese fue el problema de las dos adolescentes chinas. Para una persona acostumbrada a ejercitarse a menudo, hacer 1,000 sentadillas le supone un nivel de esfuerzo aceptable, pero seguramente nuestras protagonistas hacía bastante tiempo que no doblaban el esqueleto a esos niveles.

Lo dicho, está muy bien moverse y abandonar la vida sedentaria, pero todo con moderación y sentido común.