Donald Trump se queda sin dinero para construir su muro fronterizo... al menos por ahora

Jesús Del Toro

En los acuerdos entre el Capitolio y la Casa Blanca no hubo espacio para el muro.

Tras una intensa negociación, el Congreso de Estados Unidos logró un acuerdo de presupuesto que permitirá mantener el gobierno federal en operación hasta el 30 de septiembre. En ese esquema no se incluyó dinero para el proyecto de construir un muro fronterizo del presidente Donald Trump.

Y como señaló el periódico The Hill, el acuerdo legislativo –que tuvo el aval tanto de republicanos como de demócratas– tampoco eliminó ciertos fondos destinados a las llamadas ‘ciudades santuario’, jurisdicciones que no colaboran en ciertas tareas de inmigración y que han sido otro de los blancos de Trump.

No hay dinero para construir nuevo muro fronterizo en el presupuesto de aquí a septiembre, pero sí para reparaciones y aplicación de nuevas tecnologías. (AP)

Se trata de un revés para el presidente, que no podrá usar el presupuesto –al menos en los próximos meses– para avanzar esos dos punzantes aspectos de su política en inmigración pues, como se ha comentado en medios, la Casa Blanca al final tuvo que desistir en incluir financiamiento para el muro fronterizo en el presupuesto complementario porque esa partida se había convertido en la manzana de la discordia que ponía en riesgo el acuerdo general.

Los demócratas ciertamente lo rechazaban de tajo, pero muchos republicanos tampoco querían incluir dineros para el muro en su presupuesto, algunos por rechazar elevar el gasto público y otros por consideraciones políticas o ideológicas. La cuenta de votos en ese debate no daba para aprobar el presupuesto, y el espectro del cierre del gobierno estaba en la mesa.

Al final, aunque Trump se obstinó por un tiempo, al parecer dio su brazo a torcer y aceptó dejar para septiembre el tema de la financiación del presupuesto en aras de lograr un acuerdo y prevenir un cierre del gobierno, que habría sido un varapalo político para su, de por sí, magra lista de éxitos en lo que va de su mandato.

Otra debacle negociadora ante su propio partido, como sucedió hace unas semanas con el fallido intento de Trump de lograr una reforma del sistema de salud, no entraba en las cuentas de la Casa Blanca, máxime cuando están en puerta negociaciones trascendentales como la reforma del sistema de impuestos y una nueva propuesta en materia de salud. El muro no valía esa misa.

Con todo, Trump y los republicanos lograron incluir recursos importantes para avanzar sus políticas de defensa y seguridad. De acuerdo a The Washington Post, el presupuesto de aquí a septiembre incluye 12.500 millones de dólares adicionales para gasto militar y 1.500 millones extra para seguridad fronteriza. En lo estrictamente presupuestario, estos últimos fondos sólo podrán usarse, con todo, para inversión en tecnología y reparaciones en las vallas existentes en la frontera con México y no para levantar o ampliar lo ya existente. Pero en el plano propagandístico es de suponer que Trump y sus portavoces presentarán el esquema y el resultado del ejercicio de esos recursos como un avance en el cumplimiento de su promesa de muro fronterizo.

La Casa Blanca entiende la actual falta de presupuesto para levantar nuevo muro fronterizo (y la aprobación solo de fondos para reparaciones y tecnología) como un enganche de cara a 2018. Entonces, ese proyecto será, de acuerdo al vocero de Donald Trump, una prioridad mayor. (AP)

Ese enfoque podría mitigar la falta de avance en el gran esquema de muro prometido por Trump pero en realidad resulta insuficiente en comparación a las promesas del presidente en su campaña y en lo que va de su gobierno. Por ello, es posible que la Casa Blanca intente de nuevo asegurar más fondos para el muro en la próxima negociación para el presupuesto aunque, en realidad, los argumentos por los que los republicanos se opusieron ahora se mantendrían también en los próximos meses.

No habría hasta el momento razón para suponer que el muro resultará aceptable en septiembre si no lo fue en abril, dado que el rechazo a ese proyecto tiene que ver con razones de fondo y no de mera coyuntura.

Pero la baraja política puede ser diferente en el futuro y Trump podría tener un mejor juego en los próximos meses que el que tuvo ahora y con el que no le quedó opción sino pasar en la cuestión del muro. Desde luego, el riesgo de que hacia septiembre, cuando comienza a activarse el año electoral con miras a las elecciones intermedias de 2018, muchos legisladores republicanos se cuestionarán lo que el muro les da o les quita en su intento de reelección. Ese factor será entonces una pared de relevancia en el destino del posible presupuesto para el muro de Trump.

Ese freno presupuestario al proyecto a gran escala del muro fronterizo no apagará, en todo caso, la retórica del gobierno al respecto. Por el contrario, la Casa Blanca podría, por ejemplo, afirmar que el esquema sigue y que sí se tienen recursos para ello (los 1.500 millones de dólares en seguridad fronteriza). Y podría redirigir su discurso para destacar que las mejoras tecnológicas y las reparaciones que sí están autorizadas son en realidad etapas de construcción del prometido muro por Trump.

El propio portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, avanzó ya ese mensaje. En su conferencia de prensa dijo, de acuerdo al Washington Examiner: “No se equivoquen, el muro va a ser construido… El presidente lo ha puesto muy claro. Tenemos cinco meses en lo que queda de este año fiscal y estamos recibiendo 1.520 millones para seguridad fronteriza, es mucho lo que se puede hacer con ello”. Y en el argot de las bienes raíces y las hipotecas, asuntos cercanos a Trump, Spicer dijo que el presupuesto aprobado “es un enganche en 2017 y en la preparación para el año fiscal 2018, que empieza en octubre, esto será una prioridad mayor”.

Esos cambios de guardia ya se ha dado antes: el propio John Kelly, secretario de Seguridad Nacional, admitió hace unas semanas que no necesariamente se construirá  el muro a todo lo largo de la frontera (como Trump prometió en la campaña) sino sólo en los lugares donde sea pertinente. En ese contexto, si se pasa a decir que la promesa también se cumple aplicando alta tecnología o reparando porciones deterioradas a modo de enganche, el muro tendrá aún larga vida, al menos como elemento de retórica política y debate mediático.

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