El apoyo de golfistas destacados a Donald Trump refuerza su imagen de deporte elitista y excluyente

Antonio Gil
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DORAL, FL - FEBRUARY 20: Jack Nicklaus and Donald Trump at the unveiling of the Jack Nicklaus Villa at Trump Doral at Trump National Doral on February 20, 2015 in Doral, Florida. (Photo by Manny Hernandez/Getty Images)
DORAL, FL - FEBRUARY 20: Jack Nicklaus and Donald Trump at the unveiling of the Jack Nicklaus Villa at Trump Doral at Trump National Doral on February 20, 2015 in Doral, Florida. (Photo by Manny Hernandez/Getty Images)

En plena carrera electoral y con Donald Trump recibiendo el rechazo de la mayor parte del deporte estadounidense y sus estrellas, el golf se levanta como uno de los mayores respaldos del actual presidente. Toda una leyenda como Jack Nicklaus, el jugador con más victorias en Grand Slams de la historia con 18 campeonatos y 73 títulos del PGA Tour, le ha apoyado públicamente instando, mediante un comunicado, a votar el próximo martes, confiando en que el mandatario del país de las barras y estrellas continúe cuatro años más en la Casa Blanca.

“Estoy seguro de que muchos aún no se han decidido, pero si quieren seguir con la oportunidad de perseguir el sueño americano y no verse envueltos en una América socialista y tener un gobierno que dirige sus vidas, les recomiendo enérgicamente que consideren a Donald J. Trump [como presidente] por cuatro años más. Yo ya lo he hecho”, escribió Jack Nicklaus en el documento que colgó en su cuenta personal de Twitter, en el que además justificó su posición. “He tenido el privilegio de conocer a nuestro actual presidente durante los pasados tres años y medio. Me ha decepcionado mucho la forma en la que ha tenido que levantarse en varias direcciones, pero gracias a ello he visto lo resolutivo que es y su determinación para hacer lo mejor por nuestro país. Ha cumplido sus promesas. Ha trabajado por la gente normal”.

Estas palabras del mítico golfista, seis veces ganador del Masters de Augusta, no dejaron indiferente a nadie, y por si fuera poco añadió que ha aprendido a ver más allá de los tuits y la polémica que puede llegar a generar Trump. “Puede que no os guste la forma en la que habla el presidente o los tuits que publica, y creedme que yo mismo se lo he dicho, pero he aprendido a ver más allá y centrarme en lo que ha intentado conseguir”. No era de extrañar que el propio presidente, gran aficionado al golf, le agradeciese sus palabras con un “Jack, es un gran honor. Gracias” que dejó como ‘destacado’ en su cuenta de la red social de pájaro azul.

La relación entre Jack Nicklaus y Donald Trump se ha ido solidificando durante los años de mandato del todavía presidente, hasta el punto de jugar juntos en torneos de golf. Algo que ya había hecho con mandatarios anteriores, como cuando en 2005 recibió la Medalla Presidencial a la Libertad, el mayor honor para un civil en Estados Unidos, durante la legislatura de George W. Bush. Teniendo en cuenta estos datos, resulta poco sorprendente que la leyenda de los palos no se esconda a la hora de airear su pensamiento político.

Siguiendo la estela de Jack Nicklaus, Bryson DeChambeau también se ha posicionado del lado de Donald Trump. El último campeón del US Open dejó clara su postura al dar like a la publicación de la leyenda del golf y hablar sin tapujos sobre su apoyo al presidente. El jugador es una de las caras visibles de la asociación Trump Golf y siempre se ha mostrado orgulloso de ello. “Es un gran honor representar a Trump Golf y tener esta relación con la Trump Organization. Desde Larry Glick a Eric Trump y Donald Trump Jr., todo el equipo siempre me ha apoyado al 100% y estoy muy agradecido por ello”, comentó en una entrevista para la web trump.com. Y es que la amistad entre DeChambeau y el presidente siempre ha sido muy estrecha, hasta el punto de que el golfista regaló al mandatario un juego de palos valorado en más de 750 dólares, allá por 2017, una de las primeras veces que han compartido calles. “Ha sido un día que nunca olvidaré”, declaró en su momento el jugador.

Estos dos llamativos ejemplos no hacen más que reforzar la etiqueta de deporte elitista y para gente de cierta clase social y económica que lleva cargando el golf durante tantos y tantos años, y que le impide llegar a otras esferas de la sociedad estadounidense, como por ejemplo la población afroamericana. A pesar de contar con estrellas de la altura de Tiger Woods, el británico Lee Westwood, en su momento número 1 del ranking mundial de la PGA, se desmarcaba recientemente con unas declaraciones en las que echaba en falta un mayor número de público negro en este deporte: “No hay suficiente gente negra que venga a los partidos. No sé cuál es la razón, pero debe haber alguna porque el deporte tendría que ser para todo el mundo. Siendo completamente honesto, creo que todavía existe la idea de que es un deporte para blancos”.

Opiniones como ésta no ayudan en exceso. Tampoco el hecho de que varios nombres propios como los citados anteriormente apoyen a Trump, así como la afiliación de numerosos clubes de golf selectos con el conjunto de empresas vinculadas al presidente. La inversión económica necesaria para una buena práctica de esta disciplina tampoco es un factor a favor del cambio, siendo éste otro punto determinante para que tanto el golf en sí mismo como todo lo que lo rodea esté inevitablemente ligado a una corriente política mucho más conservadora, como la seguida por grandes de la historia y la actualidad. Un oasis deportivo en la carrera por la presidencia de un Donald Trump que no es que tenga una relación demasiado estrecha con el deporte de hoy en día.

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