La farsa de Trump que ya no convence tras 4 años en la presidencia

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(AP Photo/Nell Redmond)
(AP Photo/Nell Redmond)

POR Joaquim Utset-. Con su campaña contra las cuerdas por la sustancial ventaja de su rival en las encuestas, Donald Trump acudió al último debate en la Universidad de Belmont, en Nashville, (Tennessee), con el libreto de su exitosa campaña de 2016 bajo el brazo.

Pese a que lleva cuatro años en la Casa Blanca, se volvió a presentar como el antipolítico, el ‘outsider’ que lucha contra políticos incompetentes y corruptos para servir al pueblo. En ese papel se siente cómodo y se notó, ya que sus momentos más efectivos fueron cuando hurgó en el hecho de que Joe Biden suma cuatro décadas en Washington, ocho de ellas como vicepresidente.

“Lleva 47 años [en política] y no lo hizo”, respondió, por ejemplo, a la promesa de su rival de crear un plan de salud público. “Son todo palabras y nada de acción”, agregó en otro momento, tras asegurar que había entrado en política por la supuesta ineficacia de políticos como el exvicepresidente.

Es un papel que se ajusta como un guante al atípico perfil político del magnate de Nueva York y que se ha demostrado ejerce una gran atracción en el electorado, pero que ha perdido lustre ahora que está sentado en el Despacho Oval y tiene un récord como político que defender.

(Photo by Jim Bourg-Pool/Getty Images)
(Photo by Jim Bourg-Pool/Getty Images)

El libreto del "político corrupto"

De la bolsa de trucos de 2016 también sacó en este debate el dibujar al rival no solo como un político de toda la vida, sino como parte de la maquinaria corrupta que se beneficia del sistema. Tal como hizo con los famosos coreos electrónicos perdidos de la ex primera dama Hillary Clinton, Trump trató de darle vida en el debate a las acusaciones de que Hunter Biden emprendió negocios turbios con el aval de su padre mientras era vicepresidente. No solo eso, fue un paso más allá y aseguró que los hermanos del demócrata, así como él mismo, se han beneficiado de estar en el poder. Incluso insistió en que su rival había recibido 3.5 millones de dólares de China. “Vives muy bien Joe”, dijo.

Funcionó contra Hillary Clinton, que merecida o inmerecidamente era más vulnerable en este flanco, pero con Biden la historia parece ser muy diferente. Pese a los intentos del presidente y sus aliados, los supuestos escándalos de Hunter Biden no han tenido vuelo en la prensa, que hasta ahora no ha corroborado la veracidad de los supuestos correos que demostrarían sus negocios ocultos. Eso y la reputación de honestidad de Biden ponen cuesta arriba los intentos republicanos de mancharlo.

Por no mencionar que, como el exvicepresidente le recordó, en ese terreno Trump no pisa firme después de que, entre otras cosas, el New York Times revelara su declaración de impuestos, incluidas las deudas a entidades extranjeras y una cuenta bancaria en China hasta ahora desconocida. El presidente le restó importancia a todo ello -cosas de hacer negocios, dijo- y negó que solo hubiera pagado 750 dólares en impuestos como dijo el Times. Eso sí, de nuevo se negó a hacer pública su declaración. No lo deja su contador, se justificó.

(Photo by Chip Somodevilla/Getty Images)
(Photo by Chip Somodevilla/Getty Images)

Los golpes a la credibilidad de Trump

Si al presidente se le vio aguerrido a la hora de caricaturizar a su rival como un político más, tuvo que mantenerse a la defensiva cuando la moderadora fue planteando temas como el coronavirus, el seguro de salud o los aspectos más polémicos de su política migratoria, como la separación de hijos de sus padres.

Con los números de la pandemia en su contra, sus afirmaciones de que se ha hecho un gran trabajo en combatir el coronavirus le abrió la puerta a Biden para impugnar su credibilidad y competencia. Lo mismo sucedió en cuanto a los seguros de salud, tema en el que Trump promete desde hace cuatro años presentar un “hermoso” plan que nadie aún ha visto.

El vicepresidente habló de su propuesta de crear un seguro público opcional para toda la población parecido al Medicare, lo que despertó por primera y prácticamente única vez en el presidente las acusaciones de “socialismo” que tanto repitió en su anterior encuentro.

Más tenso fue el momento en que se abordó la información de que la administración ha sido incapaz de reunir con sus padres a más de 500 niños que fueron separados por la fuerza de sus familias en la frontera. “Es criminal”, gritó Biden, mientras que Trump primero dijo que a los menores estaban “bien atendidos” y luego trató de desviar la responsabilidad asegurando que las jaulas en que se les encarceló las había heredado del expresidente Barack Obama.

Por no mencionar el momento en que dijo que los inmigrantes solicitantes de asilo que acudían a sus citas en los tribunales tenían “coeficientes de inteligencia bajos” porque los listos se escapaban.

(Photo by Stephen Zenner/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
(Photo by Stephen Zenner/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

Un breve atisbo de normalidad

Quienes siguieron el debate final esta vez sí pudieron escucharlos. Algo nada extraordinario si no fuera porque el primer cara a cara de los candidatos a la presidencia hace más de tres semanas se hundió en un caos de interrupciones y el segundo se suspendió.

Un Trump con la lección aprendida se guardó esta vez de saltarse las reglas del encuentro, se mantuvo disciplinado en su mensaje y evitó caer en el tono bronco que suele caracterizar sus intervenciones. Incluso llegó a felicitar a la moderadora, la periodista de NBC Kristen Welker, quien llevó con mano firme el debate ayudada por el buen comportamiento de los candidatos.

Eso no quiere decir que sus intervenciones se ajustaran a la verdad -como de costumbre dio mucho trabajo a los verificadores de información- ni que exagerara sin sonrojarse, como cuando aseguró que ha sido el mejor presidente para la comunidad negra con la única excepción de Abraham Lincoln o que era “la persona menos racista [presente] en la sala”.

Por su parte, Biden demostró una vez más que la elocuencia no es una de sus virtudes y que los cara a cara distan de ser su fuerte, por lo que parecía más concentrado en no pisar en falso o cometer un error, que en pasar a la ofensiva. Eso lo logró.

Pero con un presidente sedado por sus asesores y controlado por las reglas del debate, se hubiera esperado que el demócrata fuera capaz de asestarle un par de cornadas a lo largo de la velada. No lo hizo, aunque si hacemos caso a las encuestas se lo puede permitir.

Quien necesitaba vencer era Trump y nada indica que lo lograra. Habrá que estar atentos a las encuestas en los próximos días. En todo caso, tras este segundo debate, es tentador sumarse al tuit del politólogo Ian Bremer: “Obama hubiera destrozado a estos dos tipos”.

EN VIDEO: Trump vs Biden: momentos clave del debate final entre los candidatos

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