Donald Trump confirma la muerte del hijo de Osama ben Laden en una operación en la zona de Afganistán

LA NACION

Washington (AFP) .- El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó esta mañana la muerte de Hamza ben Laden, el hijo de Osama ben Laden considerado como su heredero al frente de la organización terrorista Al Qaeda.

"Hamza ben Laden, el alto responsable de Al-Qaeda e hijo de Osama ben Laden, fue abatido en una operación de contraterrorismo llevada a cabo por Estados Unidos en la región de Afganistán-Pakistán", declaró Trump en un comunicado, sin ofrecer más detalles.

Según el presidente, el hijo de Ben Laden era "responsable de planificación y tratar con varios grupos terroristas". El mandatario confirmó así la información publicada a finales de julio por varios medios estadounidenses, si bien aún sigue sin estar claro el momento en que se produjo su muerte ni el lugar exacto.

La zona fronteriza entre Afganistán y Paquistán es considerada el principal refugio de Al Qaeda y se cree que en ella también se encontraría el líder actual de la organización, el egipcio Ayman al Zawahiri, quien precisamente reapareció esta semana con un mensaje con motivo de los atentados del 11-S.

El Departamento de Estado había anunciado el pasado primero de marzo una recompensa de hasta un millón de dólares por informaciones que permitieran la captura de Hamza ben Laden.

Según sostuvo, podría estar ascendiendo en el escalafón como nuevo líder de Al Qaeda después de la publicación de vídeos y audios en Internet en los que llama a sus seguidores a llevar a cabo ataques contra Estados Unidos y sus aliados occidentales.

El hijo de Ben Laden contrajo matrimonio en agosto de 2018 con la hija de Mohamed Atta, el principal secuestrador de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Atta fue el piloto del vuelo 11 de American Airlines, que impactó en la Torre Norte del World Trade Center como parte de los atentados.

Hamza Ben Laden es el hijo de una de las tres esposas supervivientes de Usama ben Laden, Jairia Sabar, que vivía con su marido en un complejo en Abbottabad, en Pakistán, cuando murió tiroteado durante una operación militar estadounidense en mayo de 2011.