Donald Trump analiza con sus asesores otorgar indultos preventivos a sus hijos, a su yerno y a su abogado personal

LA NACION
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NUEVA YORK.- El presidente Donald Trump ha discutido con sus asesores la posibilidad de conceder indultos preventivos a sus hijos, a su yerno y a su abogado personal Rudolph W. Giuliani, y habló con este último sobre la posibilidad de perdonarlo la semana pasada, según dos personas informadas sobre el asunto.

Trump ha dicho a otras personas que le preocupa que el Departamento de Justicia de Biden pueda buscar represalias contra el presidente apuntando a sus tres hijos mayores -Donald Trump Jr., Eric Trump e Ivanka Trump- así como a su yerno, Jared Kushner, un alto consejero de la Casa Blanca.

Donald Trump Jr. había sido investigado por el fiscal especial Robert Mueller por los contactos que había tenido con ciudadanos rusos que ofrecían información perjudicial sobre Hillary Clinton durante la campaña de 2016, pero nunca fue acusado. Kushner proporcionó información falsa a las autoridades federales sobre sus contactos con extranjeros para obtener su autorización de seguridad, pero de todas formas el presidente se la concedió.

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No está clara la naturaleza de la preocupación de Trump por cualquier posible riesgo de sometimiento a procesos penales de Eric Trump o Ivanka Trump, aunque una investigación del fiscal de distrito de Manhattan sobre la Organización Trump se ha ampliado para incluir la deducción de impuestos de millones de dólares en concepto de honorarios de consultoría de la empresa, algunos de los cuales parecen haber ido a parar a Ivanka Trump.

Sin embargo, los indultos presidenciales no ofrecen protección contra los delitos estatales o locales.

Tampoco está clara la posible exposición penal de Giuliani, aunque este verano fue investigado por fiscales federales en Manhattan por sus negocios en Ucrania y su papel en la destitución de la embajadora estadounidense en ese país. El complot fue el centro del juicio político de Trump.

La especulación sobre movimientos en torno al indulto en la Casa Blanca se aviva y subraya lo mucho que el gobierno de Trump ha estado dominado por las investigaciones y los procesos penales de las personas en la órbita del presidente. El propio Trump fue señalado por los fiscales federales como "Individuo 1" en una presentación judicial en el caso que envió a Michael D. Cohen, su antiguo abogado y mediador, a la cárcel.

Las discusiones entre Trump y Giuliani ocurrieron cuando el exalcalde de Nueva York se ha convertido en una de las voces más llamativas que promueven afirmaciones infundadas de fraude generalizado en las elecciones de 2020; Trump sigue proclamando públicamente que ganó los comicios. Muchos de los antiguos asesores de Trump se han negado a cumplir sus órdenes para tratar de anular una elección que el presidente electo Joe Biden ganó por casi siete millones de votos. Pero Giuliani se ha lanzado repetidamente al centro de atención para poner en duda los resultados, lo que le ha congraciado con el presidente.

ABC News informó el martes que Trump consideraba indultar a los miembros de su familia

Una vocero de Trump no respondió a un correo electrónico solicitando un comentario.

Giuliani no respondió a un mensaje que pedía su comentario, pero después de que una versión de este artículo se publicó online, lo atacó en Twitter y dijo que era falso.

Christianné L. Allen, la vocera de Giuliani, dijo que Giuliani "no puede comentar ninguna discusión que tenga con su cliente".

Y el abogado de Giuliani, Robert Costello, dijo: "No le preocupa esta investigación porque no hizo nada malo, y esa ha sido nuestra posición desde el primer día".

Sean Hannity, presentador de Fox News y aliado de Trump, dijo el lunes que dada la animosidad de los demócratas hacia Trump, el presidente debería considerar perdonar a toda su familia. "Si Biden llegara a ser presidente, le diría a Trump que se perdone a sí mismo y que perdone a su familia", dijo Hannity a sus televidentes.

Trump es un ávido consumidor de Fox News, particularmente del programa de Hannity.

Un perdón tan amplio que se anticipa a cualquier cargo o condena es muy inusual, pero tiene precedentes. En el ejemplo más famoso, el presidente Gerald R. Ford perdonó a Richard M. Nixon por todas sus acciones como presidente. El presidente George Washington perdonó a los conspiradores de la Rebelión del Whisky, protegiéndolos de los juicios por traición. Y el presidente Jimmy Carter perdonó a miles de hombres estadounidenses que evadieron ilegalmente el reclutamiento para la guerra de Vietnam.

Trump ha ejercido sus poderes de clemencia libremente en casos que resuenan con él personalmente o para beneficiar a personas que tienen una línea directa con él a través de amigos o familiares, mientras que miles de otros casos esperan su revisión.

Un indulto para Giuliani seguramente dará lugar a acusaciones de que Trump ha utilizado su poder de indulto para obstruir las investigaciones y blindarse a sí mismo y a sus aliados. Andrew A. Weissmann, uno de los principales fiscales de Mueller, ha dicho que el hecho de que Trump haya otorgado los perdones para sus aliados entorpeció su trabajo.

En julio, el presidente conmutó la sentencia de su antiguo asesor Roger J. Stone Jr., que se había negado a cooperar con los investigadores del fiscal especial y finalmente fue condenado por siete delitos graves. La semana pasada, Trump perdonó a su ex asesor de seguridad nacional Michael T. Flynn, que se había retractado de su acuerdo de cooperación con la oficina del fiscal especial por "todos y cada uno de los posibles delitos" más allá de la acusación que había enfrentado de mentir a los investigadores federales.

El indulto de Flynn aumentó las expectativas de que Trump concediera clemencia a otros asociados -como su expresidente de campaña Paul Manafort, quien se negó a discutir asuntos de las elecciones de 2016 con los fiscales- en sus últimas semanas en el cargo.

Giuliani ha pedido a la campaña de Trump que le pague 20.000 dólares diarios por su trabajo en el intento de anular las elecciones, cifra que lo convertiría en uno de los abogados mejor pagados del mundo. La asombrosa suma ha suscitado la oposición de los asesores de Trump, que temen que Giuliani haya perpetuado las acusaciones de fraude electoral con la esperanza de ganar la mayor cantidad de dinero posible.

Giuliani ha expresado su preocupación por que cualquier investigación federal de su conducta que parezca haber estado inactiva durante el gobierno de Trump pueda ser reavivada en el gobierno de Biden, según las personas que han hablado con él.

Los expertos jurídicos dicen que si Trump quiere proteger plenamente a Giuliani de ser procesado después de que deje el cargo, lo más probable es que el presidente tenga que detallar en la redacción del indulto qué delitos cree que Giuliani ha cometido.

Los fiscales federales de Manhattan han investigado desde 2019 el papel de Giuliani y otros dos asociados en una amplia campaña de presión dirigida a empujar al gobierno ucraniano para que investigue a rivales de Trump, a saber, el hijo de Biden, Hunter Biden.

Los dos asociados de Giuliani -Lev Parnas e Igor Fruman- fueron arrestados en octubre de 2019 cuando se preparaban para abordar un vuelo de Washington a Frankfurt con billetes de ida. Fueron acusados de violar las leyes de financiación de la campaña como parte de un complejo plan para socavar a la exembajadora estadounidense en Ucrania, Marie L. Yovanovitch, quien Giuliani y Trump creían que debería haber hecho más para presionar a los ucranianos.

Los fiscales de Manhattan siguieron con la investigación del papel de Giuliani en dicho plan durante el año pasado, centrándose en si, al presionar para destituir a Yovanovitch, estaba esencialmente haciendo una doble inmersión: trabajando no solo para Trump sino también para los funcionarios ucranianos que tenían sus propias razones para querer que la embajadora se fuera, según las personas informadas sobre el asunto.

Es un delito federal tratar de influir en el gobierno de Estados Unidos a petición o por órdenes de un funcionario extranjero sin revelar su participación. Giuliani ha dicho que no hizo nada malo y que no se registró como agente extranjero porque actuaba en nombre de Trump, no de ningún ucraniano.

Incluso mientras Trump sostiene que la elección fue robada y presenta demandas para retrasar su certificación, su Casa Blanca se prepara para las etapas finales de su presidencia. El final de cualquier gobierno suele provocar una ola de indultos, sobre todo cuando un mandato se ha visto envuelto en una controversia como el de Trump, en la que varias personas cercanas a él se vieron atrapadas en investigaciones federales.

"El poder del perdón ha sido utilizado por muchos presidentes de manera políticamente interesada, ya sea que se trate de George H.W. Bush o Clinton", dijo Jack L. Goldsmith, profesor de la Escuela de Derecho de Harvard, quien citó cómo Bush perdonó a seis de sus asociados -incluyendo al exsecretario de Defensa Caspar W. Weinberger- por su papel en el asunto Irán-contra.

"Políticamente, un perdón a Giuliani sería explosivo", añadió Goldsmith, "pero perdonar a los amigos ya se ha hecho antes".

En gobiernos anteriores, los presidentes han concedido en gran medida los indultos tras pasar por un proceso de revisión formal en el Departamento de Justicia, en el que los abogados examinaron las condenas, discutieron las ramificaciones de un posible perdón con los fiscales y luego proporcionaron a la Casa Blanca recomendaciones sobre cómo proceder. En varias ocasiones, Trump ha ido en contra de las recomendaciones del Departamento de Justicia y del consejo de sus propios asesores de la Casa Blanca, al conceder indultos a aliados políticos y celebridades.

Cuando los presidentes se han desviado de ese proceso, ocasionalmente han ocurrido escándalos, especialmente después de indultos en los últimos días de una administración. El último día de la presidencia de Bill Clinton, concedió un indulto a Marc Rich, un rico financiero y donante demócrata de larga data considerado fugitivo ya que había huido de Estados Unidos para evitar los cargos por delitos fiscales.

Los fiscales de Manhattan investigaron si el perdón había sido parte de un quid pro quo, pero nadie fue acusado. En ese momento, Giuliani, que había ayudado a presentar cargos penales contra Rich años antes como fiscal federal, criticó profundamente la medida, calificándola de "una vergüenza" y declarándola "un indulto entre gallos y medianoche".

Ningún presidente ha intentado conceder a alguien un perdón por delitos que aún no ha cometido -lo que sería esencialmente una posible tarjeta de salida de la cárcel- y los expertos jurídicos dicen que es poco probable que tenga algún peso.

En el caso de Donald Trump Jr., la investigación de Mueller examinó las cuestiones de si sus contactos durante las elecciones de 2016 con Wikileaks y los rusos que ofrecieron información sucia sobre Clinton equivalían a violaciones de la financiación de la campaña. Donald Trump Jr. nunca fue entrevistado por la oficina del consejero especial y nunca fue acusado.

En el caso de Kushner, omitió varios contactos importantes con extranjeros cuando llenó un formulario para su autorización de seguridad de la Casa Blanca, incluyendo aquellos con los rusos que ofrecían información perjudicial sobre Clinton durante la campaña. Bajo la ley federal es un crimen proveer información inexacta o incompleta en los documentos de verificación de antecedentes para la autorización de seguridad.

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En 2018, el consejero de la Casa Blanca y jefe de personal recomendaron que Kushner no recibiera una autorización de seguridad para asuntos altamente confidenciales debido a problemas que habían sido descubiertos durante su verificación de antecedentes. A pesar de las objeciones de los asesores de Trump, el presidente concedió unilateralmente a Kushner la autorización.

The New York Times