Dolores Cacuango: la aguerrida personalidad de una líder que luchó por los derechos indígenas

LA NACION
·2  min de lectura

Este lunes 26 de octubre se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Dolores Cacuango, la líder del movimiento indígena de Ecuador que luchó por los derechos de su comunidad, cuyos integrantes se encontraban fuera del sistema educativo y en completa desigualdad respecto de los demás miembros de la sociedad ecuatoriana.

También conocida como Mamá Doloreyuk o Mama Dulu, Cacuango no tuvo acceso a la educación y no sabía ni leer ni escribir; sin embargo, cuando empezó a trabajar como empleada doméstica notó de inmediato las tremendas desigualdades entre los empleados y los hacendados de su época.

Cacuango decidió, entonces, luchar contra esas desigualdades, participó políticamente para representar a los indígenas y campesinos y creó la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI). También fue la responsable de que la creación de las primeras escuelas bilingües en las que se enseñaba en español y quechua.

Cacuango fue, además, una representante del movimiento feminista y en 1930 lideró la huelga de trabajadores de la hacienda que fue un hito en la lucha de los derechos de los indígenas. Participó activamente de esa lucha y se declaraba abiertamente comunista.

En 1944, Cacuango encabezó el asalto a una base militar del gobierno: el Cuartel de Carabineros de Cayambe. Su protagonismo político y su vida marcada por el activismo la convirtieron en una de las enemigas públicas de las autoridades de aquel momento.

Cacuango, apoyó el proyecto de Reforma Agraria y, en 1964, junto a 10.000 indios de Cambayé y alrededores realizó una marcha en Quito que fue un hecho histórico para la región y brindó un recordado discurso en el teatro universitario.

La tarea de inteligencia de los indígenas que los llevó a potenciar su reclamo

En su combativo recorrido, realizó una alianza con Juan Albamocho, otro miembro de la comunidad indígena que solía disfrazarse de mendigo y presenciaba conversaciones entre legistas. Así fue que Albamocho se enteró de la existencia de una ley para los indígenas que les permitía defenderse de los abusos de los terratenientes y la iglesia.