'Tres idénticos desconocidos', el documental de los trillizos separados por un experimento

Dicen que todos tenemos un doble en este mundo, pero imagínense que un día van caminando por la calle y se topan con esa persona supuestamente igualita a ti. ¿Qué harían? Parece sacado de un cuento de Richard Matheson ¿verdad? Pues hay quien lo vivió en la vida real y por partida triple. Claro que en esta ocasión no fueron clones salidos de La isla -la película más infravalorada de Michael Bay- sino de trillizos separados al nacer que desconocían por completo que tenían hermanos durante 19 años de sus vidas. Es la insólita historia que nos cuenta Tres idénticos desconocidos, un documental que pueden encontrar en servicios streaming y que les recomiendo en caso de que estén buscando una historia diferente para ver en cuarentena.

Porque este documental nominado al BAFTA en 2019 es mucho más que la historia de tres hermanos separados a los 6 meses de vida. La verdad que esconde es siniestra, oscura y sacada de un cuento de terror.

Imagen promocional de 'Tres idénticos desconocidos' (cortesía de Movistar+)

¿Son nuesras acciones y actitudes fruto de nuestra naturaleza o de nuestra crianza? ¿Son los genes los que dictan quienes somos o son las enseñanzas inculcadas las que moldean nuestro destino? Son las preguntas que un psiquiatra se hizo en los años 60 y con su idea cambió la vida de mellizos y trillizos que crecieron sin saber que eran objeto de un experimento secreto que, a día hoy, todavía no ha salido a la luz.

¿Siniestro, verdad?

Es la historia que nos cuenta Tres idénticos desconocidos, un documental de lo más interesante sobre tres hermanos que, sin saberlo, se toparon con una realidad tan dulce como devastadora. La película pasó por nuestros cines en febrero de 2019 y como suele ocurrir con el género documental (lamentablemente) no estuvo mucho tiempo en salas. Pero si te gustan las historias reales con dosis de giros insólitos, merece la pena darle una oportunidad.

Actualmente está disponible en el catálogo de Movistar+ y es una de las propuestas que les recomiendo si, al igual que yo, tienen debilidad por las historias reales -y en caso de que también ya se hayan aburrido de How to fix a drug scandal (uno de los estrenos de abril de Netflix que no pasa el aprobado), o ya han devorado otras tramas increíbles de la vida real estrenadas recientemente como Tiger King, esa docuserie de Netflix que pasa de lo absurdo a lo imposible a cada minuto, o el true crime reciente de la misma plataforma, Chicas perdidas, sobre un caso sin resolver de un asesino en serie de mujeres o ya sucumbiste al encanto de Unorthodox, también en Netflix.

Vamos, no te queda historia real sin ver (como me pasa a mí también) y toca tirar de propuestas de otros años. Pues así llegué yo a Tres idénticos desconocidos.

Este documental estaba en mi larguísima lista de películas y series aún pendientes por ver y con este aislamiento preventivo, decidí comenzar a quitarme algunas del medio. Tres idénticos desconocidos fue la primera. Dirigida por Tim Wardle, la película recurre a entrevistas y recuerdos actuados por profesionales para comenzar como un cuento tierno de tres hermanos que se reencuentran por magia del destino. Corría el año 1980 cuando Bobby Shafran llega a su primer día de universidad. Tenía 19 años y le llama la atención que todos los estudiantes lo saludan con una familiaridad pasmosa, pero llamándolo Eddy. Así descubre que hubo otro joven igualito a él, y muy popular, en años anteriores, y gracias a un amigo de éste, se dan cuenta que los dos habían sido adoptados y los dos habían nacido el 12 de julio de 1961. Esa misma noche condujo durante horas hasta la casa de ese tal Eddy, reconociéndose de inmediato. Eran iguales. Eran familia.

La historia de dos hermanos idénticos separados a los 6 meses de vida enseguida llegó a las noticias locales. Era una historia increíble. Pero quién iba a sospechar que un tercero, David, iba a reconocerse a sí mismo viendo la foto de Bobby y Eddie en el periódico.  Y así, la historia creció. Eran trillizos separados al nacer que se habían reencontrado por puro azar. Se convirtieron en estrellas de la noche a la mañana, dando entrevistas en televisión nacional, descubriendo la fama mediática pero sobre todo a una segunda familia que jamás sospecharon que tenían.

Se convirtieron en fenómeno por las similitudes que compartían, no solo físicas, sino también coincidencias personales como que los tres fumaban la misma marca de cigarrillos, tenían el mismo gusto en las mujeres y habían practicado el mismo deporte en la adolescencia. El problema es que nadie se preguntó cuáles eran sus diferencias.

Imagen promocional de 'Tres idénticos desconocidos' (cortesía de Movistar+)

Y así, la historia comenzó a tornarse siniestra con el paso de los años. Una vez pasado el furor y la felicidad del encuentro, comenzaron las preguntas. ¿Por qué los separó la agencia de adopción? Si bien las respuestas definitivas tardaron muchos años en llegar, los padres adoptivos se reunieron con los directivos de la agencia, una institución ya disuelta llamada Louise Wise Agency, con poder e influencia entre la élite neoyorkina, que se encargaba de dar en adopción a niños judíos de Nueva York. Pero la respuesta fue sospechosa: les dijeron que los separaron porque al ser trillizos era difícil ubicarlos en una misma familia.

Sin embargo, ni los padres ni los trillizos se quedaron conformes y sospecharon que había algo más que estaban escondiendo.  Y así era. Más tarde aparecieron dos mujeres idénticas con la misma anécdota, y un periodista que estaba fascinado con la historia se topó con una revelación mientras investigaba los hechos: habían sido víctimas de un monstruoso experimento.

Un psicoanalista austriaco llamando Peter B. Neubauer había diseñado un estudio que suponía dividir a gemelos y trillizos en familias diferentes, y analizar e investigar con el paso de los años qué influía más en el desarrollo personal: si los genes o el ambiente. Cada uno había sido colocado en una familia de diferentes clases sociales y poder adquisitivo, que ya habían adoptado previamente con la agencia y por lo tanto, la institución conocía el estilo de vida de la familia. En sus primeros años de vida, los tres fueron entrevistados y filmados por investigadores que iban a verlos periódicamente sin jamás sospechar que formaban parte de un experimento macabro.

Neubauer murió en 2008 y nunca llegó a publicar los resultados de su estudio, guardándolos bajo protección legal en la Biblioteca de la Universidad de Yale hasta 2066. Quizás porque con el paso de los años, la amplitud de la conciencia social sobre la salud mental, mezclado con el conocimiento global sobre las crueldades vividas por la comunidad judía -y los experimentos nazis con gemelos- durante el Holocausto, decidió que era mejor que no saliera a la luz. O quizás no llegó a ninguna conclusión y estos pobres niños fueron separados en vano.

La historia continúa tornándose más triste y traumática de lo que parecía al principio del documental, aportando datos a través de entrevistas con algunos de los trabajadores implicados en el estudio -ya ancianos- que no muestran remordimiento alguno por lo que provocaron a estas familias. ¿Son las enfermedades mentales hereditarias? ¿Sufren ansiedad por separación los niños gemelos? ¿Son los genes los que dictan nuestra personalidad, problemas y motivaciones de adultos; o es nuestra crianza y las personas que la influyen? Todo eso y más se pregunta este documental con una historia oscura pero asombrosa, de esas que merece la pena conocer.

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