Doctora de Detroit acusada de mutilar genitales a niñas en Estados Unidos

Jesús Del Toro

La mutilación genital femenina es una práctica brutal que, más allá de las creencias que explican los motivos o prejuicios detrás de ella, es un acto de violencia, abuso y desprecio, una violación de los derechos humanos de quienes la sufren, sobre todo niñas. Y es un delito en Estados Unidos.

Además, la remoción de parte o la totalidad de los genitales pone a quienes lo sufren en un grave riesgo de infección y enfermedad, e incluso de muerte, además de imponerles un severo golpe psicológico.

Pero contra lo que pudiera pensarse, no es un fenómeno restringido a regiones de África y Asia. Existe en Estados Unidos y, apenas el pasado miércoles, una doctora de Michigan, de nombre Jumana Nagarwala, fue acusada de practicar mutilación genital en dos niñas de siete años en una clínica de la localidad de Livonia, un suburbio al oeste de Detroit, en lo que sería el primer caso judicial de su tipo de acuerdo al periódico The New York Times.

La doctora Jumana Nagarwala, acusada de practicar mutilación genital en dos niñas en Michigan. Ella lo ha negado. (WXYZ tv)

La acusación indica que Nagarwala habría practicado la mutilación genital en dos niñas que fueron llevadas desde Minnesota a una clínica en Michigan en febrero, y se afirma que otras menores habrían sido sometidas a esa práctica entre 2005 y 2007.

La BBC incluso señala que Nagarwala habría practicado mutilación genital femenina en niñas de entre 6 y 8 años durante los últimos 12 años.

Nagarwala se ha declarado inocente, de acuerdo a la BBC, pero si es hallada culpable en el proceso que se le ha iniciado en una corte de Detroit podría enfrentar la cadena perpetua.

Una de las niñas afectadas, de acuerdo al Times, dijo que pensó que ella y la otra menor fueron llevadas al médico porque “les dolía la barriga” y que la operación le causó tanto dolor que gritó y casi no podía caminar.

Nagarwala se encuentra actualmente bajo arresto y ha sido puesta en condición de baja administrativa del Hospital Henry Ford de Detroit, donde ella regularmente trabaja, aunque las autoridades de ese centro médico han indicado que las mutilaciones genitales referidas, a las que condenan, no se practicaron allí.

Se trataría, como se ha referido, del primer caso judicial de su tipo en Estados Unidos, pero eso no significa que la práctica de la mutilación genital femenina sea algo inexistente o raro. En realidad, como señaló en 2016 un estudio del Centro de Control y Prevención de Enfermedad (CDC) y un reporte al Congreso de la Oficina de Fiscalización Gubernamental, se estima que unas 513,000 mujeres y niñas se encuentran en Estados Unidos en riesgo de sufrir mutilación genital, o ya la han sufrido. Y a escala mundial, de acuerdo a la UNICEF, unas 200 millones de mujeres habrían sido sometidas a esa práctica, aunque las cifras exactas se desconocen.

En el caso denunciado en Michigan, la televisora WXYZ citó documentos de la corte en los que se indica que autoridades del FBI solicitaron a la empresa telefónica Sprint  PCS información de las llamadas telefónicas de Nagarwala e identificaron actividad con un número telefónico en Minnesota realizada a principios de año. Entonces, las autoridades identificaron que ese teléfono pertenecía a una familia con una menor de 7 años. Los datos también señalaron que el teléfono en cuestión estuvo activo en Michigan en febrero pasado.

Así, se logró contactar a una de las menores que fueron sido sometidas a mutilación genital. Una de ellas, entrevistada por los investigadores, dijo que había sido llevada al área de Detroit en un “viaje especial para niñas”. Un médico que la examinó confirmó que la menor fue mutilada genitalmente. La otra menor, que también fue entrevistada, reconoció a Nagarwala como la persona que realizó en ella el procedimiento, de acuerdo a las autoridades.

Este perturbador caso ha abierto el debate sobre la necesidad de prevenir y contener la práctica de mutilación genital femenina en Estados Unidos, pero hay fuertes limitantes, empezando por  el hecho mismo de que esas prácticas se realizan de modo clandestino, quizá en hogares o en clínicas aisladas.

Por ejemplo, en el país existe, como indica un reporte de la organización Equality Now, una falta de información sobre cómo deben escuelas e instituciones de salud manejar las sospechas o los casos de prácticas de mutilación genital femenina, y dada la complejidad y gravedad del asunto se requiere, según ese informe, un proceso integral que incluya cuestiones legales, culturales, médicas y educativas.

Aunque aún debe darse el proceso judicial y más allá de lo que defina la corte, la atención pública e institucional que ha cobrado el caso presentado contra Nagarwala podría catalizar mayor actividad y concientización sobre el ominoso problema de la mutilación genital femenina en Estados Unidos.

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