Doble crimen. "Hago un truco de magia y listo", dijo uno de los acusados

Gabriel Di Nicola
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Leonardo Fernández, el mago que se hacía llamar socialmente Alex Ilusionista, y su joven novia, Jessica Alberti Cigola, agonizaban en un departamento de San Fernando. A tan solo 15 kilómetros de distancia, en Los Polvorines, en Malvinas Argentinas, Rubén Grasso, entre pases de cocaína y vasos de cerveza, le mandaba un mensaje de WhatsApp a su hermanastro Roberto Alegre: "Después hago un pequeño truco de magia y listo".

A las 22.30 del 24 de octubre del año pasado. Grasso, de 37 años y conocido como Cashy, estaba en la casa de Alegre, de 42 y apodado Roby. Pero se habían separado para mandarse mensajes. Necesitan apurarse para terminar el plan criminal que habían comenzado casi un día antes. Pretendían ir a la casa de Alex Ilusionista, en Parque Patricios, para robar el dinero que suponían que el mago tenía escondido. Estaban convencidos de que Fernández y Alberti Cigola ya habían muerto y el "truco de magia" era una ironía, quizá, pensando en deshacerse de los cuerpos.

Ahora, casi un año después, Grasso, Alegre y un tercer sospechoso, Alexis Bonnet, de 29 años y conocido como Cabezón, están a punto de sentarse en el banquillo de los acusados. En las últimas horas, el fiscal Alejandro Musso presentó ante la jueza de Garantías de San Isidro Andrea Rodríguez Mentasty el requerimiento de elevación a juicio para que sean juzgados por doble homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y por ser cometido criminis causa [para ocultar otro delito] en concurso material con robo agravado en poblado y en banda.

Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales. Los homicidios de Fernández, que según las declaraciones de testigos que declararon en la causa había dejado de ganarse la vida como mago para pasar a vender droga, y su novia se descubrieron a partir de la detención por parte de personal de la Policía de la Ciudad de Bonnet en la puerta de la casa de las víctimas, en La Rioja al 1700, en Parque Patricios.

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A las 2.50 del 25 de octubre del año pasado agentes de la Policía de la Ciudad recorrían, en una camioneta, el barrio de Parque Patricios y en La Rioja 1710 y advirtieron el portón del garaje a media altura y un vehículo Ford Ecosport champagne con el motor y las luces encendidas. Al ver el patrullero, Bonnet descendió del rodado y espetó: "Me trajeron engañado" y refirió que dentro de la casa había dos personas. Se refería a Grasso y Alegre.

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Cuando los policías ingresaron en el inmueble descubrieron un gran desorden en todos los ambientes y en una de las camas encontraron el DNI de Alegre. Pero los sospechosos no estaban, ya que habían logrado escaparse por los techos. Pocos minutos después, Bonnet, espontáneamente, dijo que el robo había sido planeado por Grasso e indicó dónde vivía el sospechoso: un departamento alquilado en San Fernando.

Los uniformados de la Policía de la Ciudad no lo sabían, pero en el departamento que alquilaba Grasso, un segundo piso de 25 de Mayo al 1100, en San Fernando, Alex Ilusionista, de 53 años, y su novia, de 24, estaban muertos.

Según las autopsias, las víctimas habrían muerto a las 23.30 del 24 de octubre pasado, después de 22 horas de agonía. Alex Ilusionista "falleció por un paro cardiorrespiratorio traumático, secundario de lesión neurológica como consecuencia de traumatismo grave cráneo cervical". El mago, antes de quedar inconsciente, intentó defenderse.

Alberti Cigola fue atacada, al menos, tres veces con un arma blanca. Antes de morir apuñalada, al igual que su novio, intentó salvar su vida. La autopsia determinó que la joven tenía lesiones compatibles con signos de defensa.

Casi un año después, según se desprende del expediente judicial y la palabra de testigos que declararon en la causa, detrás del misterioso doble crimen hay una historia de venta de drogas, falsificaciones de dólaresy planes de hacer estafas con tarjetas de crédito.

Según el expediente judicial, Caterina Cigola, hermana de la víctima, se presentó espontáneamente en la fiscalía de San Fernando (en la actualidad Musso cumple funciones en la Unidad Funcional de Instrucción de Vicente López Oeste) y contó que Jessica hacía tres años vivía con Alex Ilusionista. Definió la relación como "tóxica".

"Él [por Fernández] vendía droga, mucha, en especial cocaína", dijo la testigo. También aseguró que su hermana era adicta a esa droga.

"El mago trabajaba, hacía shows, pero no creo que ese sea su trabajo principal. Empezó con la venta de la droga hace como cuatro años, según me contó mi hermana. También [Fernández] tenía propiedades, de una herencia que había cobrado por su madre que había fallecido. Mi hermana me había contado que había vendido un departamento, no sé por cuánta plata. [...] El mago guardaba la plata dentro de su casa, decía como que tenía U$S 2.000.000, como diciendo que guardaba en todos lados y que no sabía dónde la ponía. Buscaba cosas de doble fondo dónde poner la plata, de hecho en la pata de la cama mi hermana decía que guardaba dinero"; afirmó Caterina Cigola.

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Otro testigo de nombre Nelson que se presentó espontáneamente ante el fiscal Musso dijo que había visto que el mago en su casa tenía $20.000.000 y más de 300 mil dólares.

El móvil del robo siempre estuvo latente entre las hipótesis que investigaron los detectives policiales y judiciales. Pero no fue la única línea investigativa.

Grasso fue detenido por detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro de la policía bonaerense en un apart hotel de Quilmes el 26 de octubre del año pasado. En su poder tenía el DNI de Alex Ilusionista y $146.500 en billetes de 500.

Su hermano fue detenido tres días después en una villa de Quilmes, donde había intentado ocultarse en la casa de un familiar. La policía bonaerense llegó hasta su escondite después de recibir una llamada al número de emergencias 911.´

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Según se desprende del requerimiento de elevación a juicio, el fiscal Musso dio por probado que:

"Víctimas y victimarios eran asiduos consumidores de cocaína". "Fernández se dedicaba a la venta de estupefacientes dentro de su domicilio y que ya no trabajaba como mago". "Fernández y Grasso emprendían una actividad ilícita de impresión de dólares falsos, y estafas telefónicas". "Fernández se jactaba en público de tener U$S 2.000.000 y ostentaba una vida de lujos, como así también de haber vendido el departamento de su madre". "Fernández ya había estado unos días antes en el domicilio de Grasso y le había dejado una computadora y una impresora para que continuara la falsificación de dólares"."Fernández y Alberti Cigola llegaron a San Fernando porque así lo habían acordado con Grasso por medio de mensajes de WhatsApp"."La última vez que se los vio con vida a las víctimas fue en el momento previo a ingresar en el edificio donde vivía Grasso, que las estaba esperando junto con su hermano". Eso pasó a la 1.04 del 24 de octubre del año pasado."Luego de que la Policía de la Ciudad descubriera el robo en la casa de Fernández y detuviera a Bonnet en la escena de los hechos, Grasso y Alegre, en primer término, se dirigieron a la casa de ellos, en Los Polvorines y borraron de manera intencional el contenido de sus celulares. Después se separaron para huir cada uno por su lado"."En el momento de ser hallados los cuerpos de Fernández y su novia tenían sus rostros tapados con alguna vestimenta, lo que evidencia la existencia de una relación previa entre víctimas victimarios".

Fuentes judiciales destacaron la colaboración entre el juez en lo criminal y correccional porteño Gustavo Pierretti, la fiscal del mismo fuero Silvana Russi y el fiscal Musso, del Departamento Judicial de San Isidro.

Pierretti y Russi estaban a cargo de la investigación del robo en la casa de Alex Ilusionista y Musso comenzó a intervenir cuando fueron hallados los cuerpos de las víctimas en el departamento donde vivía Grasso.

"El trabajo rápido y la colaboración entre ambas jurisdicciones permitió llegar rápidamente a los sospechosos", explicaron fuentes judiciales.

A los tres sospechosos, ahora, los espera el banquillo de los acusados de un Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) de San Isidro.