Divisiones en el independentismo catalán en su tradicional marcha anual

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Los independentistas catalanes celebran este domingo la 'Diada', el día de Cataluña, con una manifestación por las calles de Barcelona en medio de tensiones internas entre dos corrientes que parecen irreconciliables. Los organizadores de la marcha esperan la remontada, pues el movimiento anda de ala caída tras la fallida declaración de independencia de 2017 y la pandemia.

Por primera vez desde 2016, el presidente catalán anunció que no asistiría este domingo a la tradicional manifestación independentista con ocasión de la "Diada" este 11 de septiembre.

Pere Aragonès, de la izquierdista Esquerra Republicana (ERC), culpa a los organizadores de tenerlo en el punto de mira desde que asumió el cargo el año pasado, informa la corresponsal de RFI en Barcelona, Elise Gazengel.

"En lugar de estar en contra de sus compañeros de viaje, deberían más bien presionar a las instituciones españolas que siguen negando el derecho de autodeterminación de Cataluña", dijo Aragonès.

El año pasado, Aragonès fue abucheado por algunos manifestantes. Los miembros del gobierno regional de su partido, ERC, también se retiraron, a diferencia de los de Junts per Catalunya (JxC, Juntos por Cataluña), socio de ERC en la coalición independentista, pero que mantiene una línea dura contra Madrid.

El líder catalán y su movimiento apuestan por una negociación con Madrid en lugar de una acción unilateral para conseguir un referéndum, y están provocando la ira de los miembros más radicales de su bando, que consideran inútiles estas negociaciones.

A los sectores más radicales se les agota la paciencia, decepcionados con unos políticos que, desde su punto de vista, incumplen sus promesas.


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