Divina comida: Jorgelina Aruzzi falló como anfitriona y el grupo la destruyó

LA NACION

Es importante partir de una base: de acuerdo a sus propias palabras, a Jorgelina Aruzzi no le gusta ser anfitriona: "No me gusta porque cuando llegan los invitados ya estoy cansada, ya quiero que se vayan". Con este concepto claro era obvio que su turno de servir a sus compañeros de Divina comida iba a tener mucho más de sufrimiento que de disfrute.

Y así fue. La actriz arrancó de movida pidiendo casa y cocina prestada a una amiga "que está de viaje. Mi casa la tenía que limpiar y tiene humedad". A los tropezones pero con buen humor, Jorgelina se las arregló para presentar una entrada de galletitas con porotos y rúcula, ñoquis gigantes rellenos y volcán de chocolate. Esas fueron las tres partes del menú que la intérprete preparó para Charlotte Caniggia, Chino Leunis, El Polaco y Jey Mammon.

Si algo caracteriza a este grupo es la sinceridad más irónica a cada uno de los anfitriones. El lunes la sufrió el Chino de parte de Jorgelina, el martes ella sintió el significado del karma. De arranque nomás un vermouth así nomás fue el objetivo de las primeras críticas. Mientras los varones miraban con desconfianza, Charlotte directamente lo tiró al pasto después de decir que estaba horrible. Aruzzi no estaba pero igual se dio cuenta.También pidió una manta porque tenía frío, pero la que le dio la actriz no se la quiso poner: "Tiene olor, huele remal". La noche iba de mal en peor.

Llegó la entrada, y una nueva crítica de la hija de Mariana Nannis: "Un asco, eran galletitas de perro con un poco de rúcula y un puré mal hecho", justificó después de la cara de pocos amigos con la que lo recibió.

En la cocina, Aruzzi le confesó lo que sentía al Chino Leunis: "Charlotte es la más difícil de satisfacer. No es prejuicio, sacó el poroto de la galletita y tiró el trago". Un rato después, y al ver que Caniggia se complicaba al servirse soda ironizó: "Encontró su juguete: un sifón. Estuvo con eso, divina; y sí, descubre el pueblo". Lo mismo cuando la chica dijo que quería ganar: "¿Pero vos te la bancás?".

Sobremesa casi no hubo, porque medio en broma medio en serio, Jorgelina los empezó a invitar a retirarse en medio del brindis. "Bueno, ya está, esto terminó, relargo es esto. ¿Les pido un taxi?". El Polaco se corrió de su rol componedor y reflexionó: "Si nos invitás a tu casa, dale loco, ponete media pila". El Chino tampoco tuvo piedad: Viste cuando decís: '¿Nos vamos? No, quédemonos un rato más', al p.". Jey Mammon, por su parte, cazó al vuelo a su compañera y lo dijo antes de ponerle el puntaje: "Me pareció muy insistente para que nos vayamos, yo creo que alguno de nosotros le debe caer mal". ¿Será Charlotte?