Dislexia y bilingüismo: un reto y una oportunidad

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Martina tiene 9 años y está en tercero de primaria. Este año empieza el itinerario de educación bilingüe, en el que las clases de ciencias naturales y sociales se imparten en inglés.

A su familia les inquieta este nuevo comienzo porque Martina presenta una dificultad específica de aprendizaje de la lectura y la escritura. En la lectura, tiene dificultades en la decodificación, pudiendo leer “Asturias” en un texto cuando en realidad dice “Austria”; en la escritura comete bastantes errores (por ejemplo en palabras con sílabas trabadas -con dos consonantes seguidas- como “globo” o “profesor”) que deberían estar ya superados.

Dado que el aprendizaje de la lectura y escritura ha sido más lento y dificultoso para Martina, a sus padres les preocupa lo que un idioma completamente nuevo puede suponer para ella.

La dislexia de Martina, en un entorno de educación bilingüe AICLE (Aprendizaje Integrado de Contenido y Lenguas Extranjeras), puede suponer un gran desafío.


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Posibles dificultades

Los estudios en esta área revelan que los estudiantes con dislexia pueden enfrentarse a dificultades específicas a la hora de aprender a leer y escribir en otros idiomas. Entre estos retos podemos señalar de manera general los siguientes:

  • El aumento de la carga cognitiva al presentar el contenido nuevo en una lengua extranjera.

  • Dificultades de lectura y escritura inherentes a la dislexia.

  • Barreras de acceso al vocabulario o dificultades en la comprensión, lo que puede limitar su capacidad para comprender el contenido y participar activamente en las prácticas del aula.

No obstante, diversas investigaciones, revelan que la educación en un contexto AICLE podría ser beneficiosa para el alumnado con dislexia siempre y cuando se haga de manera adecuada. Para ello, es preciso apostar por un enfoque inclusivo, atendiendo a las necesidades específicas que pueda presentar cada estudiante.


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Adaptaciones necesarias

A continuación enumeramos algunas de las adaptaciones que se podrían llevar a cabo en este tipo de contexto con el alumnado con dislexia:

  1. Materiales adaptados: Proporcionar materiales de lectura y de escritura adaptados, asegurándose que el contenido sea accesible. Para ello, podemos utilizar tipografías adecuadas, resaltar las palabras clave, simplificar el lenguaje, promover el uso de recursos con mayor soporte auditivo, visual o kinestésico (mapas conceptuales, gráficos, vídeos, actividades prácticas…) para facilitar el acceso a la información.

  2. Flexibilidad en la metodología: Es preciso ir adaptando la metodología en función de las necesidades y los progresos individuales de los estudiantes. Además, se debe apostar por metodologías que promuevan el trabajo colaborativo.

  3. Uso de tecnología: El empleo de diversas herramientas tecnológicas como, por ejemplo, software de lectura y escritura o recursos digitales que ofrezcan contenido interactivo y adaptado (lectura en voz alta, apoyos visuales, traducción instantánea, entre otras) y que puedan ser de gran utilidad para el aprendizaje de una segunda lengua.

  4. Evaluaciones alternativas: La evaluación del alumnado con dislexia debería ser primordialmente oral y no estar basada exclusivamente en los exámenes. Se podrían utilizar diferentes métodos de evaluación que no se centren en exclusiva en la lectura y la escritura, como por ejemplo proyectos, actividades prácticas y presentaciones orales, entre otras.

  5. Brindar tiempo extra y períodos de descanso, tanto en la realización de las tareas como en las evaluaciones.


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Para poder poner en marcha esas adaptaciones, es importante que el profesorado esté formado específicamente en enseñanza bilingüe y que le sea posible colaborar con psicopedagogos y orientadores especializados en dislexia, para que conozcan y diseñen las estrategias de enseñanza inclusiva y especificas para el alumnado con dislexia.

Beneficios de aprender en otro idioma, con dislexia

Si se tienen en cuenta las adaptaciones mencionadas, el alumnado con dislexia puede tener éxito en un entorno de educación AICLE, y esta metodología puede incluso mejorar sus habilidades en ambos idiomas y su confianza. Algunos de los beneficios que se podrían lograr son:

  1. Apoyo al desarrollo del lenguaje: Una mayor exposición a una lengua extranjera puede ayudar a desarrollar habilidades lingüísticas de manera más integrada y contextualizada.

  2. Desarrollo de habilidades metacognitivas: Mejorando, por ejemplo, la autoconciencia del proceso de aprendizaje, la autorregulación o la autoevaluación. Al ser conscientes de cómo gestionar sus dificultades pueden volverse más autónomos en su aprendizaje.

  3. Mejora de la autoestima y la confianza: El alumnado con dislexia suele presentar problemas de autoestima y confianza. Es importante, por tanto, que aprendan a través de sus fortalezas, incrementando su autoestima y logrando que se sientan más competentes y valorados.

Pese a los desafíos específicos que puede suponer para Martina empezar a estudiar ciencias en inglés, si sus docentes y orientadores ponen en marcha las adaptaciones, materiales y espacios adecuados Martina puede continuar aprendiendo en ambos idiomas como el resto de sus compañeros.

Todos los estudiantes pueden beneficiarse de métodos de enseñanza diversos, promoviendo el desarrollo de estrategias metacognitivas y oportunidades para poder alcanzar su máximo potencial.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation, un sitio de noticias sin fines de lucro dedicado a compartir ideas de expertos académicos.

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Jésica Abalo Paulos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.