Disfrazados intentan espantar al Covid-19

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Kevin Ruiz y Eduardo Hernández

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 1 (EL UNIVERSAL).- En la Ciudad de México, durante la noche de Halloween, de este 31 de octubre, los pocos payasos, demonios y monstruos que desfilaron en el primer cuadro perdieron la sana distancia.

La afluencia en comparación con 2019 fue notoria —hace un año, calles como Madero estaban atiborradas de gente disfrazada—, sin embargo, aunque no todos arribaron maquillados o disfrazados, las aglomeraciones continuaron, a pesar de la pandemia de Covid-19.

La calles se vieron con espacios repletos de personas, quienes conforme caía la noche llegaban a Juárez y Centro Histórico, deambulando por Madero o cruzando hacia 16 de Septiembre para entrar a un restaurante-café.

Pese a que el Gobierno capitalino dejó el semáforo naranja, con alerta, por que las hospitalizaciones por Covid-19 van al alza, la respuesta de las personas fue pasear por el primer cuadro, en la alcaldía Cuauhtémoc, relajando medidas sanitarias.

Las actividades fueron diversas para los capitalinos, bajo una noche fría y con vientos fuertes; ya que entraban a bares, se tomaban fotos con los personajes, posaban con sus disfraces, elevaban a sus hijos sobre sus hombros.

El Covid-19 no importó. El personal del gobierno que exhorta a usar el cubrebocas se ausentó durante la noche, por lo que muchas personas evitaron medidas y no respetaron la sana distancia.

Sin embargo, la noche estaba tranquila. Pocos niños pedían calaverita, pues se espera que este 1 de noviembre lo hagan.

Las niñas, vestidas de catrinas hicieron presencia, una de ellas acompañada de sus padres y de Xóchitl, un perro xoloitzcuintle, que según la tradición mexicana, encamina al inframundo.

Una persona recorrió las calles con un letrero en el que satirizaba con el Día de muertos y la emergencia sanitaria. "Si amas a la muerte, ¿por qué usas gel y cubrebocas?", se podía leer.

La actividad económica es un hecho desde que se levantaron las restricciones para los comerciantes y locatarios de la Ciudad, muchas personas ocuparon el tiempo para comprar ropa y entrar a los restaurantes.

A las 19:00 horas, las cortinas de los locales comenzaron a bajar, las tiendas de ropa no permitían más el ingreso. Los bares de la calle Madero comenzaban a subir los decibeles de la música.

Afuera, los trabajadores daban las ofertas en el consumo de cerveza con alimentos. "Pásale, ¿buscabas dónde beber?", mencionaban los empleados de diversos lugares, quienes ganan una comisión conforme más público lleven al lugar.

En Neza no fueron por calaverita

A diferencia de otros años, este sábado, previo al Día de Muertos, algunas calles de Nezahualcóyotl no presentaron aglomeraciones, pese a que hubo personas que acudieron a los mercados para comprar los productos de sus ofrendas, la mayoría de los negocios cerraron a las 16:00 horas.

De acuerdo con los comerciantes, esta medida la tomó la administración municipal, con el fin de evitar que la gente se aglomere y que haya más contagios, lo que ha afectado a su economía.

En un recorrido por la avenida México en la colonia Raúl Romero, uno de los puntos que registra un gran número de personas para estas fechas, se observó vacío, únicamente algunas pasaban por esta vialidad, que es un punto comercial, para adquirir productos de primera necesidad.

Algunos comerciantes hicieron caso omiso a lo establecido por las autoridades, pero para evitar ser reportados, mantenían sus negocios a puerta cerrada, principalmente los de venta de productos de temporada, como maquillaje y disfraces.