Los diseños mexicanos que seducen a Dua Lipa

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Frida Juárez

CIUDAD DE MÉXICO, abril 16 (EL UNIVERSAL).- En medio de la pandemia y la angustia que generó en la sociedad, una marca mexicana de diseño, que busca reavivar el optimismo de nuestro niño interior, tuvo su despertar: blobb, que consta de anillos y pulseras de aspecto chicloso que han sido usados por la cantante pop Dua Lipa, el actor Jonah Hill y apareció en un comercial del Super Bowl de este año.

Los diseños son de Sofía Elías, una mexicana de 26 años que inició el proyecto hace tres años mientras investigaba para su tesis de arquitectura en la Universidad Anáhuac.

Elías, quien siempre tuvo aspiraciones como escultora, explica que la licenciatura era "muy estricta y técnica", al grado que sentía que era más ingeniera que arquitecta. Esto la llevó a un punto de aburrimiento, por lo que decidió darle un giro a su último año universitario a través de la experimentación de materiales y del uso de sus manos.

"Cuando tuve que hacer la tesis, metí clase con un profesor que nos dejaba elegir el tema, entonces decidí hacer un parque de juegos para niños, algo que muchos profesores no consideran arquitectura. En ese proceso empecé a hacer maquetas experimentales, con chicle, pasta y plastilinas que hice en casa", dice la también artista en entrevista con EL UNIVERSAL.

Fue con estas plastilinas que Sofía hizo para sí misma un par de anillos, los cuales llamaron la atención de sus amigas y comenzó a fabricarlos, a la par de sus estudios, para venderlos: "Lo siguiente que supe es que varias tiendas (sobre todo en Estados Unidos y Europa) me empezaron a pedir anillos".

blobb se convirtió en un fenómeno en redes sociales, la cuenta de la marca tiene cerca de 35 mil seguidores; en la industria de la moda se ha ganado un espacio como marca independiente y ha sido modelada por Bella Hadid, una de las modelos más relevantes actualmente, y Lil Miquela, un fenómeno de la era tecnológica, pues no es una persona real, sino un avatar que cuenta con 3 millones de seguidores en Instagram.

Aunque los anillos de aspecto chicloso de Elías han marcado una tendencia —marcas de moda rápida ya venden piezas similares—, la mexicana no considera que se trate de un proyecto de diseño ni joyería: "Considero que es escultura miniatura para el cuerpo porque no uso moldes, lo hago a mano y cada pieza es única. Desde el principio he querido hacer escultura, pero no había suficiente espacio, empecé en mi cuarto, por lo que siempre hice estas cosas chiquitas".

Ahora la arquitecta tiene su propio estudio, ahí exhibe sus otros proyectos, los floreros wobble y las sillas pofi. Con el primero trabajó con el concepto de ready made, pues los jarrones están hechos con cubetas de plástico deformadas con calor y decoradas con chaquira.

Pofi es uno de los proyectos más largos de Elías y el más complejo para lograr su objetivo: una silla sin función; "es una silla juguetona", comenta. Fue poco más de un año el tiempo que le llevó a la artista crear una silla con una estructura endeble, "quería que fuera una silla esponjosa que cuando te sientes se hunda contigo y cuando te levantes, se pare contigo", explica.

La silla, con aspecto esponjoso y húmedo, pues parece que su pintura sigue fresca, tiene como estructura interna flotadores con forma de fideo, de los que se usan en las albercas, material que fue elegido después de varios experimentos fallidos. El flotador permite que las patas de la silla tengan un rebote similar al de un resorte, el cual se logró también tras realizar pruebas de aire de las patas.

"Determinar cuánto tiempo me llevó me cuesta trabajo decirlo porque fue todo un año de experimentación para hacer las sillas, pero podría decir que hoy en día, con la receta ya perfeccionada, cada silla lleva dos semanas", detalla Elías y agrega que fueron creadas exclusivamente para un show en una galería, sin embargo no puede compartir aún para cuál.

Las creaciones de Elías surgen de la nostalgia por la infancia, el año 2000 y del estímulo sensorial, pues además del aspecto brilloso que ofrece el plástico (en su mayoría es reciclado), de las texturas elásticas, también su oído está involucrado, pues blobb, wobble y pofi son sonidos que desde siempre le han gustado y están estrechamente relacionados con las formas de sus esculturas objeto.

El hecho de que la pandemia haya sido un factor para el crecimiento del proyecto de Sofía Elías tiene que ver, de acuerdo a una hipótesis de la creadora, a que el aspecto optimista e infantil motivó a los compradores en tiempos difíciles; "pienso que les calmé el ansia", dice.

La estética de Elías surgió como una ventana de oportunidad que vio durante su etapa como estudiante, pues ante la resignación a la idea de que en el mundo laboral sólo podría aspirar al diseño de vivienda social, decidió aprovechar el tiempo que le restaba como estudiante para experimentar y divertirse, por lo que enfocó su atención en el mundo infantil, eligiendo como tema de tesis un parque.

"La tesis era de un año, así que quería ser feliz leyendo las cosas que investigara; para mí, los parques hoy en día están prefabricados, no dejan al niño imaginar ni pensar porque ya están hechas las figuras. Entonces el argumento era que la abstracción de un juego podría hacer consciencia en la mente de un niño". Con la investigación de sus tesis, Sofía Elías "se clavó" en el tema del niño interior, empezó a jugar e ir a parques a ver cómo actuaban los niños y cómo "se está perdiendo el ser interactivos por toda la tecnología".

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