“El discurso de AMLO puede volverse más agresivo conforme se le reduzca el tiempo para cumplir promesas”: Luis Estrada

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Luis Estrada
Luis Estrada

Durante los primeros meses de su cuarto año de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha cambiado el tono con el que encabeza sus conferencias de prensa y con mayor frecuencia ha utilizado ese espacio para confrontarse con cualquiera que cuestione a su administración, señala el politólogo Luis Estrada.

Cabeza de la consultora SPIN-Taller de Comunicación Política, Estrada y su equipo hacen un seguimiento diario de las mañaneras de López Obrador. Como resultado de ese análisis, reportan afirmaciones “falsas, engañosas o no comprobables” y ahora observan un cambio en la actitud del mandatario.

“Se ha vuelto muy violento este año en las conferencias. Se ha vuelto muy agresivo, ha hablado poco de los avances de su gobierno. Más bien, se ha ido a pelear con todo el que se pueda”, dice Estrada en entrevista, luego de la publicación de su libro El imperio de los otros datos (editorial Grijalbo).

La más reciente confrontación del presidente es con el colectivo #SélvameDelTren, conformado por ambientalistas, activistas, investigadores y celebridades que piden frenar la construcción del Tren Maya. La agrupación considera que, tal como está planteado, este proyecto de infraestructura afectará a los habitantes y a los ecosistemas de los estados del sureste.

Frente a este reclamo, López Obrador ha tachado de “pseudoambientalistas” a quienes critican el Tren Maya. Pero de forma similar, también ha descalificado a quienes se oponen a otros de sus proyectos o decisiones.

En lo que va del año, se ha confrontado con políticos de oposición, por asuntos como el rechazo a su iniciativa de reforma eléctrica; con empresas de ese sector, a las que acusa de enriquecerse en perjuicio del país; con el Instituto Nacional Electoral (INE), al que acusó de obstaculizar la consulta de revocación mandato, así como con académicos y periodistas.

Para Estrada, si bien el jefe del Poder Ejecutivo ya empleaba algunas de sus conferencias mañaneras para confrontarse con quienes considera sus adversarios, esto ha sido aún más frecuente durante los meses recientes.

“El presidente hace tanto ruido peleándose, contando anécdotas que nadie puede probar, hablando de la historia, hablando de sus enemigos, criticando a los medios, a todos, que esto es un costo de oportunidad para hablar de sus logros”, dice analista.

“Entonces, hay de dos: o el presidente no tiene logros, y por eso se pone a pelear, o el presidente decide que es más importante pelearse y hablar de polarización y todo esto que en realidad promover sus logros. Creo que eso está grave, porque él mismo es el que se pone el pie”, agrega.

“El tiempo para cumplir promesas se reduce”

Mientras López Obrador vive la segunda mitad de su mandato y se acerca la carrera por la sucesión presidencial, Estrada considera que el mandatario mantendrá e incluso aumentará su tono confrontativo.

“Creo que se va a poner todavía más violento, porque está en una especie de círculo vicioso en el cual, a falta de resultados, tiene que enfocarse en promesas y algo hacia el futuro. Esa es la campaña permanente de los líderes populistas: compensar resultados y logros con promesas”, dice.

Sin embargo, de acuerdo con el analista, el factor tiempo ya juega en contra del jefe del Poder Ejecutivo, cuya administración terminará el 30 de septiembre de 2024.

“Ese tiempo en el cual las promesas se llevarán a cabo por definición se le va reduciendo… ¿Qué queda entonces? La confrontación y la polarización como último recurso para poder definir quiénes van a votar a favor y en contra”, expone.

Dentro de ese contexto, prevé que López Obrador refuerce su estrategia y comience a “pasar la estafeta” a otras figuras que den continuidad a su mensaje, sus promesas y el proyecto de “cuarta transformación” que difunden él y su partido, Morena.

“A lo mejor vamos a empezar a ver una especie de pasarela en las conferencias de prensa, donde él empiece a dejar de lado su protagonismo y que otros actores hablen más”, dice Estrada.

Apenas el viernes pasado, justo en su conferencia mañanera, el presidente López Obrador volvió a señalar a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum; al secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, como tres políticos de Morena que podrían sucederlo a partir de 2024 en Palacio Nacional.

  

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