La discreta lucha que llevó Britney Spears durante años por la anulación de su tutela

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En el sentido de las agujas del reloj, desde la parte superior izquierda: Lynne, Jamie, Britney, así como sus hermanos Jamie Lynn y Bryan Spears en la carrera de Nascar Pepsi 400 en 2001. (Vía Felicia Culotta vía The New York Times)
En el sentido de las agujas del reloj, desde la parte superior izquierda: Lynne, Jamie, Britney, así como sus hermanos Jamie Lynn y Bryan Spears en la carrera de Nascar Pepsi 400 en 2001. (Vía Felicia Culotta vía The New York Times)

En los años transcurridos desde que un juez concedió al padre de Britney Spears un amplio control sobre su vida y sus finanzas, los fans preocupados han cuestionado cómo el tribunal podía seguir considerándola incapaz de proteger y cuidar de sí misma a pesar de que seguía siendo una estrella del pop.

Su padre y otras personas implicadas en la tutela sostenían que se trataba de un sistema que funcionaba sin problemas, que la había rescatado de una crisis y que beneficiaba a Spears, así como que ella podía ponerle fin cuando quisiera.

Durante todo este tiempo, la cantante guardó un gran silencio sobre el tema en público.

Sin embargo, los registros judiciales confidenciales obtenidos por The New York Times revelan que Spears, de 39 años, expresó una seria oposición a la tutela antes y más a menudo de lo que se sabía y dijo que restringía todo, desde con quién salía hasta el color de los muebles de su cocina.

“Expresó que siente que la tutela se ha convertido en una herramienta opresiva y de control contra ella”, escribió un investigador del tribunal en un informe de 2016. El sistema tenía “demasiado control”, dijo Spears, según el recuento de la conversación por parte del investigador. “¡Demasiado demasiado!”.

Spears informó al investigador su deseo de que la tutela terminara lo antes posible. “Está ‘harta de que se aprovechen de’ ella y dijo que ella es la que trabaja y se gana su dinero, pero que todos los que la rodean están en su nómina”, escribió el investigador.

En 2019, Spears dijo al tribunal que había sentido que la obligaron a permanecer en un centro de salud mental y a hacer presentaciones en contra de su voluntad.

Al frente de la vida y las finanzas de la cantante durante la mayor parte de ese tiempo estuvo su padre, James P. Spears, que antes había estado distanciado de ella. James Spears, conocido como Jamie, fue nombrado tutor en 2008, poco después de que Britney Spears fuera trasladada en ambulancia en dos ocasiones a un hospital para someterse a evaluaciones psiquiátricas involuntarias en medio de una serie de crisis públicas y preocupaciones en torno a su salud mental y el abuso de sustancias.

Los registros judiciales recién obtenidos muestran que Britney Spears cuestionó su idoneidad para el papel. Ya en 2014, en una audiencia cerrada al público, su abogado designado por el tribunal, Samuel D. Ingham III, dijo que ella quería explorar la posibilidad de eliminar a su padre como tutor, para lo que citó su consumo de alcohol, entre otras objeciones en una lista de agravios.

El año pasado, Ingham dijo al juez que Spears tenía “miedo de su padre”, quien sigue siendo el administrador de su fortuna de casi 60 millones de dólares.

El miércoles está previsto que la cantante se presente directamente ante el tribunal de Los Ángeles, una medida poco habitual que solicitó de forma urgente. No está claro si sus declaraciones se harán en público, pero se espera que la relación con su padre sea un tema central.

Los representantes de Jamie Spears, de 68 años, se negaron a hacer comentarios, al citar la audiencia judicial pendiente. Sin embargo, previamente han afirmado que la tutela era necesaria para proteger a Britney Spears de abusos y daños y que Jamie Spears ha sido un padre responsable que está actuando por amor a su hija.

“Cuando Britney quiera poner fin a su tutela, puede pedirle a su abogado que presente una petición para anularla; siempre ha tenido ese derecho, pero en trece años nunca lo ha ejercido”, comentó Vivian Lee Thoreen, abogada de Jamie Spears, según declaraciones a la revista People a principios de este año. “Britney sabe que su papá la quiere y que la cuidará cuando lo necesite, como siempre lo ha hecho, con o sin tutela”.

Su relación ha sido durante mucho tiempo difícil y disfuncional, según registros judiciales y entrevistas con muchas personas que conocen a la familia. No obstante, esa dinámica se complicó aún más después de que Jamie Spears —un alcohólico en recuperación que se ha enfrentado a acusaciones de abuso físico y verbal— tomara la iniciativa de luchar contra lo que él consideraba los “demonios” de su hija adulta.

Spears dijo que su padre estaba “obsesionado” con ella y quería controlar todo lo relacionado con ella, según el informe del investigador. No podía hacer amigos sin su aprobación.

Aunque ganaba millones con una exitosa residencia en Las Vegas, dijo que se limitaba a una asignación semanal de $2000 dólares, según los registros.

Cualquier error tenía consecuencias “muy estrictas”, añadió Spears, según el informe. La tutela “conlleva mucho miedo”, señaló.

Después de consultar con Spears, sus tutores y sus médicos, el investigador testamentario concluyó en 2016 que la tutela seguía siendo lo mejor para Spears, con base en sus complejas finanzas, su susceptibilidad a influencias indebidas y sus problemas “intermitentes” con medicamentos, aunque el informe hacía un llamado a favor de encontrar “un camino hacia la independencia y la eventual terminación de la tutela”.

Los registros solo ofrecen una muestra de los sentimientos y la situación de Spears a lo largo de una saga de trece años. Sin embargo, presentan con gran detalle su descontento con el acuerdo, en particular su preocupación por el hecho de que sus opiniones sobre el comportamiento de su padre no se tuvieran debidamente en cuenta.

Los expertos afirman que las tutelas deben dar prioridad a los deseos de la persona tutelada y ayudarla a recuperar su independencia. Se supone que estos acuerdos son el último recurso para las personas que no pueden ocuparse de sus necesidades básicas, como las que tienen discapacidades importantes o las personas mayores con demencia; sin embargo, Spears ha podido realizar actuaciones y generar ganancias durante más de una década.

Jamie y Britney

HOLLYWOOD - FEBRUARY 16:  Britney Spears sighting at Social on February 16, 2008 in Hollywood, California.  (Photo by Jean Baptiste Lacroix/WireImage)
HOLLYWOOD - FEBRUARY 16: Britney Spears sighting at Social on February 16, 2008 in Hollywood, California. (Photo by Jean Baptiste Lacroix/WireImage)

Lo que dejan claro los expedientes judiciales es que la batalla por la tutela tiene sus raíces en la problemática historia de la familia.

Debbie Sanders Cross, la primera esposa de Jamie Spears, que sigue siendo su amiga, dijo que su “crianza muy complicada” había influido en su perspectiva. “Realmente creo que por eso intenta ser tan protector con Britney”, comentó.

Jamie Spears había pasado gran parte de su vida en Kentwood, una pequeña ciudad de Luisiana donde fue un mariscal de campo estrella. Su padre, calderero, era estricto y exigente. “Su padre era muy duro con él, pero Jamie lo quería y respetaba”, recordaba Elton Shaw, exentrenador de fútbol americano de Jamie Spears.

La juventud de Jamie Spears estuvo marcada por la tragedia: su madre se suicidó sobre la tumba de su hijo pequeño cuando Jamie Spears tenía 13 años, según el periódico local. Jamie Spears sobrevivió a un accidente de coche en el que murió un compañero de equipo de fútbol americano cuatro años después. A los 22 años, fue detenido por cargos de drogas y conducción en estado de embriaguez, según un informe de prensa.

Cuando Lynne Spears, su segunda esposa y madre de Britney, solicitó el divorcio en 1980, pidió una orden de alejamiento temporal, alegando el temor de que él “se enfadara cuando le entregaran los documentos” y la acosara o le hiciera daño, “especialmente si ha estado tomando bebidas alcohólicas, como ha hecho en el pasado”.

La pareja se reconcilió, pero la inestabilidad de Jamie Spears atormentó la infancia de Spears, según ha dicho la familia. En su libro de memorias de 2008, Lynne Spears recordó años de “abuso verbal, abandono” y “comportamiento errático”.

La familia pasó apuros económicos y, en 1998, pocos meses antes del lanzamiento del exitoso primer álbum de Britney, los Spears se declararon en bancarrota. La pareja se divorció en 2002.

Jamie Spears solo estuvo presente de forma intermitente durante el ascenso de su hija al estrellato del pop. En 2004, según un expediente judicial, fue a rehabilitación por alcoholismo porque así lo exigió su hija.

Sin embargo, en 2007, fue Britney quien tenía problemas. La humillación por parte de la prensa, el acoso de los paparazzis, las especulaciones en torno a su salud mental, el abuso de sustancias y una batalla por la custodia de sus dos hijos pequeños contribuyeron a llevar a Spears a un punto de ruptura.

Jamie Spears reapareció para lo que él y su exmujer, Lynne Spears, consideraron una misión de rescate urgente.

Junto con su gerente de negocios, Louise M. Taylor, rezó y ayunó antes de solicitar a un juez la tutela temporal de Spears, escribió Lynne Spears en su libro de memorias. Taylor se convirtió más tarde en gerente de negocios del patrimonio de Britney Spears y en artífice de su regreso.

(EXCLUSIVE, Premium Rates Apply) Britney Spears's family: Jamie Spears, Bryan Spears, Jamie-Lynn Spears, Britney Spears and Lynne Spears (Photo by KMazur/WireImage)
(EXCLUSIVE, Premium Rates Apply) Britney Spears's family: Jamie Spears, Bryan Spears, Jamie-Lynn Spears, Britney Spears and Lynne Spears (Photo by KMazur/WireImage)

La cantante insistió en que no quería que su padre estuviera a cargo, según ha dicho un abogado que consultó en su momento. No obstante, la jueza que supervisaba el caso, Reva Goetz, consideró que Spears era incapaz de contratar a su propio abogado y nombró a Ingham, el letrado que la representa hasta el día de hoy.

En febrero de 2008, según los registros judiciales, Goetz consideró que Jamie Spears era “una persona adecuada y calificada” y le concedió un amplio control sobre la vida diaria de su hija y, junto a un cotutor, sobre sus finanzas.

Aparte de su salario como tutor —ahora casi 16.000 dólares al mes, más 2000 dólares al mes por el alquiler de la oficina—, el tribunal aprobó que Jamie Spears recibiera un porcentaje de varios acuerdos firmados para su hija.

En 2011, recibió una comisión del 2,95 por ciento por su trabajo en la exitosa gira “Femme Fatale” de Spears. Y en 2014, se le concedió el 1,5 por ciento de los ingresos brutos de las actuaciones y los productos vinculados a su residencia en Las Vegas, “Piece of Me”, que llegó a recaudar casi 138 millones de dólares en casi 250 espectáculos.

La doble función de velar por los intereses de Britney Spears como tutor y obtener más beneficios cada vez que actuaba estaba “llena de conflictos”, según W. Michael Hensley, un abogado de sucesiones en California que trabaja como experto en el análisis de honorarios y no está involucrado en el caso de Spears.

Cuestionando el papel de su padre

Las actas judiciales confidenciales revelan la preocupación de Spears de que su padre no era la persona adecuada para establecer, y hacer cumplir, las reglas que regían su vida.

La primera gira de Spears bajo tutela, “The Circus: Starring Britney Spears”, se diseñó para que no hubiera alcohol y el elenco y el equipo tenían prohibido beberlo —o incluso consumir bebidas energéticas— cerca de ella, según tres personas que trabajaron en ella.

NEW ORLEANS - MARCH 03:  **EXCLUSIVE COVERAGE**  Singer Britney Spears performs onstage during the opening night of
NEW ORLEANS - MARCH 03: **EXCLUSIVE COVERAGE** Singer Britney Spears performs onstage during the opening night of "The Circus Starring Britney Spears" tour at the New Orleans Arena on March 3, 2009 in New Orleans, Louisiana. (Photo by EI-Jeremy Cowart/Getty Images for Jive Records)

Durante este periodo, una exniñera y ex ama de llaves de Spears afirmó que Jamie Spears incurría en “abusos verbales, diatribas, comportamiento inapropiado y recaídas alcohólicas”, según una carta legal enviada en 2010 que amenazaba con una demanda.

En 2014, Ingham dijo al tribunal que Spears creía que su padre bebía, según una transcripción de la audiencia a puerta cerrada. Los abogados que representan la tutela respondieron que Jamie Spears se había sometido voluntariamente a las pruebas de alcoholemia programadas regularmente y que nunca había fallado. El abogado de Jamie Spears dijo que se sometió a una prueba aleatoria, pero se negó a realizar más, calificando la petición de inapropiada.

Ingham también planteó el deseo urgente de Spears de poner fin a la tutela por completo. Ella incluso había mencionado la posibilidad de cambiar su estilo de vida y retirarse, pero creía que la tutela lo impedía, dijo, según una transcripción.

La jueza dijo que consideraría la posibilidad de poner fin a la tutela si la cantante establecía una relación sana con un terapeuta y cumplía con un año de pruebas negativas por drogas. Sin embargo, la jueza no lo garantizaría.

A puerta cerrada

En 2016, Spears lanzó su noveno álbum de estudio y actuó más de 50 veces en Las Vegas. No obstante, en privado, volvía a protestar por la curatela, según un informe redactado por un investigador testamentario. (En las curatelas de California, un investigador judicial realiza revisiones periódicas para el juez).

Spears dijo al investigador que estaba “muy enfadada” por la forma en que se estaba llevando su vida y describió la seguridad que la rodeaba en todo momento. También se le hacían pruebas de drogas numerosas veces a la semana y su tarjeta de crédito estaba en manos de su equipo de seguridad o de su asistente y se utilizaba a la discreción de ellos, según el informe.

Spears quería llevar a cabo remodelaciones en su casa, como volver a pintar los muebles de la cocina, dijo al investigador, pero se lo prohibió su padre, quien le dijo que se estaba gastando demasiado dinero.

La imagen pública de la vida de Spears daba poca idea de la agitación que expresaba en privado. Su cuenta de Instagram la presentaba como una persona juguetonamente accesible y un nuevo y lucrativo espectáculo en Las Vegas iba a comenzar en febrero de 2019.

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Luego, un mes antes del estreno, Spears anunció un “paro laboral indefinido” y canceló la residencia. Jamie Spears había “estado a punto de morir” tras sufrir una ruptura de colon, según un comunicado, que señalaba la “relación tan especial” de padre e hija.

Esa primavera, Spears compareció ante una audiencia a puerta cerrada y leyó una declaración. Según una transcripción, afirmó que había sido obligada a ingresar en un centro de salud mental contra su voluntad por motivos exagerados, lo que consideraba un castigo por defenderse y hacer una objeción durante un ensayo.

En septiembre de 2020, un aluvión de actividad judicial indicó públicamente que algo había cambiado. Ingham presentó documentos judiciales diciendo que Spears “se opone vehementemente a este esfuerzo de su padre por mantener su batalla legal escondida en el armario como un secreto familiar”.

En una audiencia pública en noviembre, la madre de Spears actuó para apoyar la remoción de Jamie Spears como tutor. A través de un abogado, calificó la relación padre-hija como “tóxica” y dijo que era “hora de empezar de cero”, a lo que añadió que Jamie Spears se había referido a su hija como “un caballo de carreras que tiene que ser manejado como tal”.

Ese día, la jueza Brenda Penny, que sustituyó a Goetz en el caso, rechazó una petición de Ingham de suspender a Jamie Spears inmediatamente, pero dejó la puerta abierta a considerar su destitución en el futuro. Penny aprobó que una empresa de gestión de patrimonios actuara como cotutor patrimonial junto a Jamie Spears.

Ingham no ha presentado una petición para destituir a Jamie Spears de forma permanente.

© 2021 The New York Times Company

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