El director argentino Iair Said ahonda con humor en el precio de la muerte de la "gente normal"

Un peatón camina sobre el emblema del Festival de Cine de Cannes, en el sureste de Francia, el 13 de mayo de 2024 (Christophe Simon)
Un peatón camina sobre el emblema del Festival de Cine de Cannes, en el sureste de Francia, el 13 de mayo de 2024 (Christophe Simon)

"¿Qué pasa cuando un mortal normal muere?", se pregunta el director y actor argentino Iair Said en su segundo largometraje, presentado en Cannes, en el que entremezcla con toques de humor el duelo, el judaísmo y la homosexualidad.

En "Los domingos mueren más personas", Said cuenta la historia de un joven homosexual, interpretado por él mismo, que vuelve a Buenos Aires tras el fallecimiento de un pariente. Poco a poco va recuperando los vínculos con su familia y con la tradición judía, al tiempo que descubre con estupor el negocio de las funerarias.

Programada en la ACID, la sección más alternativa del Festival de Cannes, el origen de la historia surgió a raíz de la muerte del padre del director y de todos las interrogantes que emergen luego.

"Nadie te da las herramientas para seguir adelante. Me parece que hay algo que tiene la muerte que nadie te explica, porque a mí no me habían explicado que algo se rompe para siempre", dice Said a la AFP.

Cuando entendió esa sensación, a la que no lograba ponerle palabras, decidió que la única manera de expresarse era plasmarlo en una película.

Said ya había tratado el tema de la muerte en su anterior filme, "Flora no es un canto a la vida", un documental sobre una tía abuela suya que desea morir desde el día que nació.

Con ese largometraje, Flora, una persona que parecía que iba a ser olvidada por todo el mundo, de repente empezó a ser, muy a su pesar, recordada por todos los que veían la película, explica Said.

"Me deslumbra mucho la muerte de la gente normal. Porque todos se mueren pero no a todos se los recuerda tan majestuosamente", como a otras personas más adineradas o famosas.

- "Inmortalizar" -

Centrándose en la historia de esta anciana, o en las preocupaciones de David en esta nueva película, un joven de clase media algo grueso, Said busca hacer "trascender hechos que son muy mínimos, o personas que son muy insignificantes para la mayoría".

"Es inmortalizarlos un poco", insiste.

El protagonista del filme también se enfrenta a una suerte de vacío existencial, tras haber acabado con su pareja, y se aferra a cualquier nuevo romance que se le presente.

Pero su homosexualidad no es algo que resalte especialmente en la cinta.

"Me interesaba mantener tanto la homosexualidad, como la religión, como el dolor, un poco en la misma línea [...] Como que todo convive, que es lo que me pasa a mí en la vida", cuenta el director.

Además del dolor personal, el protagonista de "Los domingos mueren más personas" también se da de bruces con el precio económico que supone enterrar a un familiar.

"¡Qué caro que es morir!", suelta alguien en la película, tras conocer los precios de la funeraria.

Said tuvo esa misma sensación tras la muerte de su padre.

"Se muere alguien y al otro día tienes que ir a pagar la tumba. Hay una cosa muy fría ligada a la muerte mientras uno está tratando de vivir", cuenta.

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