Diplomáticos argentinos buscan evitar que escale la controversia provocada por Alberto Fernández

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El canciller Felipe Solá, el senador Jorge Taiana y secretario de Malvinas, Daniel Filmus, en un acto realizado hoy en la puerta del Palacio San Martín.
El canciller Felipe Solá, el senador Jorge Taiana y secretario de Malvinas, Daniel Filmus, en un acto realizado hoy en la puerta del Palacio San Martín.

La diplomacia argentina hizo hoy un esfuerzo por evitar una escalada de la controversia que provocó el presidente Alberto Fernández con su desafortunada frase sobre el origen de los brasileños y los mexicanos, que también encendió cuestionamientos internos en la coalición oficial e incomodó al Gobierno. Si bien la Cancillería no recibió quejas oficiales , por carriles informales el malestar que generó la declaración del mandatario fue transmitido a funcionarios argentinos tanto en Buenos Aires como en el exterior.

Según pudo saber LA NACION, no pocos representantes diplomáticos ante el mundo y en especial, los destinados en América Latina, lamentaron la “contradicción político-ideológica” que evidenció la frase presidencial, porque dañó “el concepto de patria grande” que el gobierno busca reforzar con alianzas estratégicas como las que el propio jefe de Estado encaró con su par mexicano, Andrés Manuel López Obrador. Menos lamentos hubo por la reacción del brasileño Jair Bolsonaro, quien comparó a Alberto Fernández con el venezolano Nicolás Maduro.

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Los diplomáticos, algunos con despacho en el Palacio San Martín y otros con terminales en los distintos sectores internos del Frente de Todos, buscaron contrarrestar un efecto secundario de la declaración de Alberto Fernández: que “se lo tome para la risa”, lo que derivaría inevitablemente en una “ridiculización” de la figura presidencial.

“Estamos buscando que se entienda que fue un ´furcio´ del presidente y que no amerita una queja diplomática oficial porque hubo un rápido pedido de disculpas y quedó claro que esa no es la posición oficial de la Argentina” , deslizó a este diario una fuente diplomática. El propio embajador en Brasil, Daniel Scioli, mantuvo hoy reuniones en el Palacio Itamaraty –sede de la Cancillería local–, hasta donde llevó un mensaje preciso: “El presidente pidió disculpas, punto”.

El presidente Alberto Fernández junto al embajador Daniel Scioli, quien hoy mantuvo reuniones con la Cancillería brasileña.
ESTEBAN COLLAZO


El presidente Alberto Fernández junto al embajador Daniel Scioli, quien hoy mantuvo reuniones con la Cancillería brasileña. (ESTEBAN COLLAZO/)

El exgobernador bonaerense afirmó que ningún funcionario brasileño le reprochó la frase del presidente, pero tampoco hizo falta porque fue el propio Bolsonaro el que la capitalizó para su electorado. A tal punto, que reveló un contacto con el expresidente argentino Mauricio Macri vía chat, algo que Scioli no dejó pasar: “Bueno, eran amigos”, ironizó y agregó: “Tendrán mucha visión ideológica de algunas cosas, está bien, viva la democracia. Todos podemos hablar con todos: yo también hablé con Lula (Da Silva), con (Fernando Henrique) Cardoso, con (José) Sarney hace dos semanas”, contrapuso su relación con los expresidentes brasileños.

“La característica del gobierno de acá es la pirotecnia verbal. Están lanzados los posicionamientos electorales y todos entienden que esta es una dinámica de agenda política”, buscó explicar Scioli, desde Brasilia, la reacción de Bolsonaro en declaraciones al canal América 24. Más directo fue el embajador argentino en España, Ricardo Alfonsín, quien advirtió que no iba prestarse “al juego de la derecha” que, a su criterio, hizo una “interpretación forzada” de la frase que Alberto Fernández pronunció durante un encuentro, ayer en Buenos Aires, con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

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En el Distrito Federal mexicano, el embajador argentino Carlos Tomada optó por el silencio de radio, en tanto que el gobierno de López Obrador minimizó el exabrupto al evitar comentarios de alto nivel. Pero igualmente fijó posición a través de Maximiliano Reyes Zúñiga, el subsecretario para América Latina y el Caribe. “Las desafortunadas declaraciones del Presidente invisibilizan la diversidad étnica de América Latina. Valoramos las disculpas que ofreció posteriormente y reiteramos el orgullo por nuestras raíces indígenas. Argentinos y mexicanos somos todos latinoamericanos”, escribió en la red social Twitter.

El propio Alberto Fernández volvió a utilizar esa misma plataforma para aclarar lo que quiso decir ayer, cuando afirmó: “Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros, los argentinos, llegamos en los barcos de Europa”. El presidente escribió hoy: “Quería que fuera una frase (Zamba) que hable de nosotros. Y de esta tierra que amamos (Latinoamérica). Y es mezcla de todos. Litto Nebbia sintetiza mejor que yo el sentido real de mis palabras”, aseguró.

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El enredo discursivo del mandatario fue la comidilla del ambiente diplomático este jueves en Buenos Aires. En el Palacio San Martín de Retiro se llevó a cabo un acto por el Día de la Afirmación de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes. El orador central fue el canciller Felipe Solá y entre los asistentes se dieron cita diplomáticos extranjeros, entre ellos los representantes de las embajadas de Brasil y México. También fue de la partida el senador y excanciller Jorge Taiana, afín a la vicepresidenta Cristina Kirchner y uno de los portavoces habituales de la idea de “patria grande”.

Con elegancia y discreción, ninguno de ellos hizo declaraciones públicas al respecto. Pero por lo bajo, un diplomático ligado al oficialismo reconoció: “Cayó muy mal todo y tuvo una pésima repercusión. (La frase del Presidente) contradice políticamente el concepto de patria grande y es una descortesía, para adentro y para afuera, donde se lo tomó como una ofensa”. En el Frente de Todos, la coalición de gobierno, cerraron filas con Alberto Fernández, aplicando un silencio piadoso sobre sus palabras. Aunque para adentro, hay bronca y preocupación.

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