Dinamarca y Canadá ponen fin a disputa sobre isla del Ártico

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El ministro danés de Exteriores, Jeppe Kofod, en el centro, y la ministra canadiense de Exteriores, Mélanie Joly, a la derecha, intercambian regalos de licores el martes 14 de junio de 2022 tras la firma de un acuerdo que establecerá una frontera terrestre entre Canadá y el Reino de Dinamarca en la isla Hans, una isla del Ártico entre Nunavut y Groenlandia, en Ottawa. (Justin Tang/The Canadian Press vía AP) (ASSOCIATED PRESS)

COPENHAGUE, Dinamarca (AP) — La disputa territorial entre Dinamarca y Canadá por una isla árida y deshabitada en el Ártico llegó a su fin el martes, cuando ambos países acordaron dividirse la pequeña isla.

Según el acuerdo, se trazará una frontera a través de la isla Hans, de 1,3 kilómetros cuadrados (media milla cuadrada), situada entre la costa noroeste de Groenlandia —un territorio danés semiautónomo— y la isla canadiense de Ellesmere.

La isla no tiene recursos minerales valiosos conocidos. El acuerdo implica que Canadá tiene ahora una frontera terrestre con Europa.

“Envía una señal clara de que se pueden resolver las disputas fronterizas... de forma pragmática y pacífica, en la que todas las partes ganan”, afirmó el ministro de Exteriores danés, Jeppe Kofod.

Aseguró que era “una señal importante en estos momentos en que hay mucha guerra y malestar en el mundo”.

En 1973, Canadá y Dinamarca acordaron crear una frontera a través del estrecho de Nares, a medio camino entre Groenlandia y Canadá, pero no lograron ponerse de acuerdo para determinar qué país tendría la soberanía sobre la isla Hans, situada a unos 1.100 kilómetros (680 millas) al sur del Polo Norte. Al final, decidieron resolver la cuestión de la propiedad más adelante.

En los años siguientes, la disputa territorial, que los medios de comunicación llamaron la “guerra del whisky”, resurgió en múltiples ocasiones.

En 1984, el ministro danés de asuntos relacionados con Groenlandia izó una bandera danesa en la isla, enterró una botella aguardiente danés, en la base del asta, y dejó una nota que decía: “Bienvenido a la isla danesa”. Entonces los canadienses colocaron su propia bandera y dejaron una botella de brandy canadiense. Desde entonces, los países han elevado por turnos sus banderas y dejado botellas de diversas bebidas alcohólicas en una especie de batalla.

“Es una victoria para Canadá. Es una victoria para Dinamarca”, declaró la ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Mélanie Joly.

Los cancilleres también intercambiaron botellas de whisky.

El acuerdo entrará en vigor una vez completados los procedimientos internos de ambos países.

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El periodista de The Associated Press Rob Gillies en Toronto contribuyó a este despacho.

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