Díme qué te hacen sentir los colores y te diré de dónde vienes

Colores. (Imagen Creative Commons vista en Pixabay).

Cada pueblo tiene su propia relación de amor-odio con los colores, lo cual se refleja en el idioma. ¿Por qué nos ponemos verdes de envidia en España? ¿Qué hace que algo pase de castaño oscuro? ¿Por qué decimos que alguien lleva una vida gris? ¿Nunca las has pasado moradas mientras te ponían verde?

Leyendo Science, descubro que el hecho de que nos pongamos colorados, estemos muy verdes o lo veamos todo de color de rosa, tiene en efecto que ver con el país en el que hemos nacido. Y esto es así hasta tal punto, que si nos hicieran un test en el que nos pidieran asociar colores y emociones, un equipo de expertos podría adivinar nuestra nacionalidad con un 80% de aciertos.

Pero vayamos al trabajo de campo, que se realizó con 711 voluntarios procedentes de Grecia, Reino Unido, Alemania y China. En él, se les preguntó acerca de las sensaciones que les provocaban doce colores, concretamente el blanco, negro, gris, rojo, amarillo, verde, azul, naranja, morado, rosa, marrón y turquesa.

Se pidió a los voluntarios que puntuaran cada color en función a las sensaciones que les transmitían y la intensidad de la misma, dándoles a elegir entre 20 posibles estados de ánimo, ordenados descendentemente desde los más negativos hasta los más positivos. La lista contenía: ira, odio, desprecio, miedo, decepción, vergüenza, arrepentimiento, culpabilidad, tristeza, compasión, alivio, amor, admiración, alegría, placer, deleite, orgullo, diversión e interés.

Entre los cuatro países consultados, los colores que más emociones inspiraron fueron el rojo, el negro y el rosa, mientras que el marrón y el morado despertaron “poco” interés. El negro se asociaba con la tristeza en los cuatro países. Curiosamente el rojo se ligaba a emociones positivas como el amor y el placer, aunque también a otras no tan felices como la ira y el odio.

En cuanto a las diferencias nacionales, estas quedaron claras muy pronto. Por ejemplo los alemanes asociaban el marrón de un modo inequívoco con el disgusto (en España también sabemos lo que es un “marrón”) en comparación con los otros tres países. Los griegos, por lo que puedo leer, fueron los únicos en asociar principalmente al morado con la tristeza. Los chinos, por razones culturales, asociaron el blanco a sensaciones negativas (recordemos que es el color tradicional del luto en aquel país). En cuanto al amarillo, todos los países lo encontraban positivo salvo los griegos.

Gráfico por países en cuanto a las sensaciones e intensidad provocadas por el negro, blanco y rojo. (Credito imagen Royal Society Open Science).

En la gráfica superior se muestran los resultados obtenidos por los voluntarios de Grecia, Reino Unido, Alemania y China en cuanto a sus reacciones ante los colores negro, blanco y rojo.

Una vez se contabilizaron los votos de los 711 voluntarios, los investigadores se apoyaron en una máquina de inteligencia artificial del tipo aprendizaje automático para realizar correlaciones y predicciones. El resultado, como os indicaba más arriba, es que con un grado de acierto del 80%, los psicólogos eran capaces de acertar la nacionalidad de cualquier voluntario en base a sus respuestas. Resumiendo, dime qué te hacen sentir los colores y te diré de donde vienes.

El trabajo dirigido por los psicólogos Meng Zhang (Universidad Zhejiang, China) y Daniel Oberfeld (Universidad Johannes Gutenberg, Alemania) se acaba de publicar en The Royal Society Open Science.

Me enteré leyendo Science.