Un diluvio de ayuda para 4000 sobrevivientes orejones

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Una foto sin fecha proporcionada por Lauren Kellogg la muestra sosteniendo a Nellie, su beagle recién adoptada. (Lauren Kellogg vía The New York Times)
Una foto sin fecha proporcionada por Lauren Kellogg la muestra sosteniendo a Nellie, su beagle recién adoptada. (Lauren Kellogg vía The New York Times)

Hazel, una beagle de 6 años, se asustó la primera noche que pasó en una casa de acogida cuando tomó un juguete que emitió un sonido. Nunca había visto un peluche ni una pelota. Se sentía cómoda con el agua, pero le daba miedo la bañera durante su primer baño.

Hazel es uno de los más de 400 beagles que fueron liberados de un centro de cría en Virginia la semana pasada. Se espera que en los próximos dos meses se liberen cerca de 4000 en total, y que estos vayan a refugios, rescates, propietarios de acogida y familias adoptivas.

El rescate masivo se produce después de que las autoridades estadounidenses presentaran una denuncia en un tribunal federal en mayo, después de que las inspecciones realizadas durante los dos últimos años de las instalaciones de cría e investigación de Envigo en Cumberland, Virginia, revelaran varias violaciones de la normativa federal. Los funcionarios encontraron a los beagles hambrientos, enfermos, maltratados y, en algunos casos, muertos. Se esperaba que muchos de los animales de la operación de cría se utilizaran en investigaciones y pruebas. Tras las inspecciones y las llamadas de los legisladores, un juez federal aprobó este mes un plan para rescatar a los beagles. Eso movilizó a varias organizaciones de rescate, decenas de voluntarios y cientos de posibles propietarios que querían ayudar.

Hazel dio su primer paseo el martes al cuidado de Nikki Bunce, que es la primera propietaria de la perra, y sus cinco cachorros en West Bend, Wisconsin. Dijo que Hazel se había acostumbrado a los mimos durante las noches de películas.
“Ha sido muy reconfortante poder ser su primer todo”, comentó Bunce.

El trabajo de rescate, tratamiento médico y reubicación de los perros ha sido un esfuerzo enorme que ha requerido la ayuda de veterinarios, voluntarios, conductores y amantes de los perros.

Envigo, una organización de investigación que fue adquirida el año pasado por Inotiv y que trabaja con las industrias farmacéutica y biotecnológica, dice en su sitio web que cría “animales sanos y bien socializados”.

El 21 de julio, la Humane Society of the United States se llevó 201 beagles, entre los primeros que salieron de Envigo, a un centro de Maryland, y casi 230 perros más fueron directamente a socios de rescate. Trabajadores con equipos de protección personal bajaron a los perros de los furgones y los inspeccionaron antes de llevarlos al centro de rehabilitación.

Una foto sin fecha proporcionada por Amelia Mesirow muestra un grupo de beagles liberados de un centro de cría en Virginia. (Amelia Mesirow vía The New York Times)
Una foto sin fecha proporcionada por Amelia Mesirow muestra un grupo de beagles liberados de un centro de cría en Virginia. (Amelia Mesirow vía The New York Times)

Los perros fueron identificados previamente mediante los tatuajes que tienen en el interior de las orejas, que fue el método de identificación que usó la operación de cría. Un cachorro tenía las letras “ONE CJE” en el interior de su oreja izquierda. Por primera vez, sus familias de acogida y adoptivas les están dando nombres a parte de esos códigos.

Antes de que el tribunal interviniera, algunos de los perros probablemente estaban destinados a acabar en instalaciones de pruebas y a morir, aseguró Kitty Block, directora general y presidenta de la Humane Society.

“Merecen estar en los sofás, dar paseos en el parque”, afirmó Block.

Lindsay Hamrick, directora de divulgación y compromiso del refugio de la Humane Society, señaló que se dio prioridad para conseguir nuevos hogares a las perras embarazadas, a las que amamantan y a las que necesitan atención médica. Los que han sido rescatados serán sometidos a exámenes veterinarios adicionales y se les preparará el papeleo para que puedan ser adoptados en todo el país. La Humane Society reveló que planeaba ayudar a rescatar entre 300 y 500 beagles semanalmente hasta que estuvieran todos instalados.

Tras unas semanas de rutina normal y saludable, la mayoría de los perros se adaptan bien a los nuevos hogares, dijo Hamrick. Pero en algunos casos, los perros pueden necesitar años para adaptarse a la “vida normal”, dijo.

“Todo, desde la forma en que se siente el césped hasta ver pasar a los autos, será una experiencia nueva para ellos”, aclaró Hamrick.

De un grupo de 62 beagles en Wisconsin, las nueve madres, que llegaron a la edad adulta en las instalaciones de Envigo con poca interacción humana o juegos, han sido tímidas, confirmó Angela Speed, vicepresidenta de comunicaciones de la Humane Society de ese estado.

Dos conductores transportaron a los beagles en grandes furgonetas de carga —nueve madres y sus 53 cachorros— desde Maryland hasta Wisconsin, donde quince miembros del personal y voluntarios de Milwaukee los recibieron y los prepararon para ir a hogares de acogida esa misma noche.

“Sus vidas se han transformado por completo”, detalló Speed. “Los amantes de los animales dan un paso adelante para ayudar, y eso es lo que hace que esto sea posible”.

Una labor aparte en Massachusetts requirió dos vehículos grandes, más de veinte horas en la carretera y tres conductores que llevaron 75 beagles al Northeast Animal Shelter en Massachusetts, aseveró Mike Keiley, director ejecutivo de la organización. De ellos, veinte fueron a la Dakin Humane Society de Springfield, Massachusetts, y los 55 restantes están al cuidado del refugio.

Aparte de las catástrofes naturales que han desplazado a algunos perros, Keiley, que también es director de centros y programas de adopción de la Sociedad de Massachusetts para la Prevención de la Crueldad contra los Animales, dijo que el rescate de los 4000 beagles era el más grande en el que había participado o del que había tenido noticia. El refugio dijo que 800 personas se pusieron en contacto para preguntar sobre la adopción de un miembro de este lote de cachorros, todos de 8 a 12 semanas de edad, o cualquier otro que alberguen en el futuro.

“Uno esperaría que tuvieran miedo de la gente, que no confiaran y que estuvieran realmente traumatizados”, comentó Keiley sobre los cachorros. Pero no ha sido así. “Estoy muy impresionado por la capacidad de recuperación de los animales en algunas de las peores situaciones que se puedan imaginar”, agregó.

Los beagles tienen que someterse a los cuidados médicos y a las vacunas específicas de cada estado. En Massachusetts, esto incluye un periodo de cuarentena, EPI para los cuidadores, vacunas, microchips, tratamiento antiparasitario y esterilización o castración, señaló Karina King, directora de operaciones de la Dakin Humane Society.

Hasta ahora, muchos de los veinte beagles de la sociedad tienen diarrea, y a uno se le extirpará un ojo quirúrgicamente, indicó King. El refugio se ocupará de muchas necesidades médicas antes de que los perros sean adoptados, y los que tengan problemas persistentes irán a hogares de acogida hasta que puedan recuperarse.

© 2022 The New York Times Company

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