Los dos dilemas de Alec Baldwin: su responsabilidad en la muerte de Halyna Hutchins y qué pasará con su carrera luego de la tragedia en el set

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Alec Baldwin, sobre la muerte de Halyna Hutchins: “Alguien es responsable de lo que pasó; no puedo decir quién es, pero sé que no soy yo”
Alec Baldwin, sobre la muerte de Halyna Hutchins: “Alguien es responsable de lo que pasó; no puedo decir quién es, pero sé que no soy yo”

Dos incógnitas paralelas se desprenden de las primeras y reveladoras confesiones de Alec Baldwin frente a una cámara de televisión. Por un lado, qué pasará con la investigación de una muerte (la de Halyna Hutchins, la víctima de la tragedia en el set) que hoy no tiene ningún responsable y que exigirá de las autoridades un nuevo rumbo para las pesquisas. Por el otro, qué pasará con la carrera del propio Baldwin, que en la entrevista difundida este jueves por la cadena ABC se mostró como un hombre por momentos decidido a no perder la energía que lo caracteriza, y por momentos dolido y derrotado, dispuesto a revisar con profundidad qué va a hacer en el futuro.

Con un rostro que delataba la profunda amargura que lo atraviesa, profundamente conmovido (se quebró en llanto al recordar a Hutchins) y casi todo el tiempo hablando con voz profunda y el corazón desgarrado, Baldwin se mostró durante 80 minutos en un programa especial de la cadena ABC, frente a las preguntas de George Stephanopoulos, como pocas veces se ha visto a una estrella de Hollywood acostumbrada como él a exhibir la plenitud de su poder en cualquier circunstancia. No fue este el caso.

Baldwin fue muy claro cuando deslindó toda responsabilidad en el hecho y le dio contexto a la primera declaración suya que se había conocido previamente: “Yo no apreté el gatillo”. Queda claro, no se sabe si por iniciativa propia o por consejo de sus abogados, que quiso anticiparse a los resultados de una investigación que promete ser larga y controvertida. Asumió que debe enfrentar varias demandas civiles en su contra, dijo que debía aclarar “conceptos erróneos” y que la investigación criminal va a tardar bastante. “El departamento del sheriff ni siquiera entregó un informe al fiscal del distrito. No podía esperar hasta ese momento”, dijo. Quería decir su verdad. Y tuvo tiempo para hacerlo.

Alec Baldwin, durante la entrevista con George Stephanopoulos emitida el jueves por la noche por la cadena ABC.
Alec Baldwin, durante la entrevista con George Stephanopoulos emitida el jueves por la noche por la cadena ABC.


Alec Baldwin, durante la entrevista con George Stephanopoulos emitida el jueves por la noche por la cadena ABC.

En la meticulosa y detallada descripción de toda la secuencia ocurrida el 21 de octubre pasado, el día de la tragedia en el set de la película Rust, Baldwin dijo varias cosas que la investigación en curso deberá corroborar o poner en duda. Sobre todo cuando declara que Hutchins, la directora de fotografía del western que se filmaba en Nuevo México, lo estaba guiando mientras ensayaba una escena en la debía sostener de una manera determinada el revólver Colt 45 que le entregó el asistente de dirección Dave Halls asegurando que estaba “frío”, es decir descargado.

Baldwin contó ante las cámaras que se puso a mover el martillo del revólver a pedido de Hutchins como una suerte de ejercicio de simulación del tipo de disparo que se filmaría luego. Hasta que el martillo, según el actor, se soltó en medio de una explosión y el arma se disparó. Conmovido, Baldwin dijo que tardó 45 minutos antes de darse cuenta de que había una bala real que impactó en el cuerpo de Hutchins. Pensó que se había desmayado o que había sufrido un infarto. Cuando lo contó en la entrevista, se puso a llorar.

Esta declaración será clave para el curso inmediato y futuro de la investigación. El sheriff del condado de Santa Fe (Nuevo México), Adam Mendoza, uno de los principales responsables de la pesquisa, dijo que todavía no terminaron los peritajes realizados por el FBI para saber realmente lo que pasó, pero que hay algo en lo que no puede haber dudas: un arma jamás se dispara sola. “Sea lo que sea que deba suceder para manipular un arma de fuego, Baldwin lo hizo. El revólver estaba en sus manos”, dijo a la cadena Fox News.

En el mismo sentido se pronunció el experimentado armero de cine Steve Wolf, consultado por el blog de Hollywood The Wrap. “Un arma es un objeto inanimado. No tiene pilas. No tiene temporizador. No tiene conexión web. No es un equipo inteligente. Es un dispositivo muy confiable que se dispara cuando presionas el gatillo y no se dispara cuando no presionas el gatillo”, señaló. Wolf, no obstante, cree que lo más probable es que Baldwin haya hecho el disparo de manera totalmente accidental porque el gatillo del Colt 45 es extremadamente sensible.

Los investigadores deberán buscar más pistas o ampliar las declaraciones de los testigos más expuestos (Baldwin, el asistente Halls y la armera Hannah Gutiérrez-Reed). Los dichos del actor complican cualquier hipótesis planteada hasta ahora. A la vez, quedaría descartada la pista que llevó en los últimos días hasta el proveedor de armas Seth Kenney, de quien pudo haber surgido la partida de municiones reales que terminó en el set y, muy probablemente, en el arma que mató a Hutchins. En las últimas horas, Kenney dijo que nunca entregó a la producción de Rust municiones reales, tal como había sugerido el Thell Reed, padre de Gutiérrez-Reed y reconocido especialista en el manejo de armas dentro de los rodajes de cine y TV.

Baldwin dijo que es “abrumadoramente probable” que todo haya sido resultado de un accidente. Y aprovechó de esa manera para desmentir a los abogados de Gutiérrez-Reed, para quienes la muerte de Hutchins fue producto de un sabotaje no identificado. “¿Con qué propósito? ¿Para atacar a quién? ¿Para desacreditar a quién?”, se preguntó el actor en la entrevista de ABC News.

De todos modos, en un momento el actor pareció girar sobre sus pasos y pronunció una de las frases más fuertes de toda la entrevista: “Alguien es responsable de lo que pasó y no puedo decir quién es, pero sé que no soy yo”. E inmediatamente agregó que, según le confiaron especialistas en derecho, es muy poco probable que reciba alguna acusación de tipo penal. Cree que sus responsabilidades en ese sentido son muy acotadas al definirse como “productor creativo” de la película. “En ese carácter yo no estaba en condiciones de contratar a nadie”, señaló.

La otra responsabilidad que afronta Baldwin tiene que ver con su futuro, que todos vislumbran muy sombrío. El propio actor también. “Podría ser”, respondió cuando Stephanopoulos le preguntó si su carrera estaba terminada luego de lo ocurrido en el set de Rust. “Me importa una mierda mi carrera, honestamente. Mi familia es todo lo que tengo. Pero no me siento culpable. Podría haberme suicidado si me hubiera sentido responsable”.

Baldwin dijo que hay una sola pregunta que debe contestarse alrededor de la tragedia: “Solamente una. De dónde vino esa bala real, cómo apareció en el set”. Pero en torno de su vida personal, su presente y su futuro debe estar haciéndose muchas preguntas más, que seguramente sobrevuelan su conciencia cada vez que se despierta todas las noches, según propia confesión, en medio de imágenes horribles.

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