Difícil pronóstico de COVID-19 conforme los estados eliminan los requisitos de tapabocas

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Las interrogantes que persisten sobre la transmisión del COVID-19 y la inmunidad ante la enfermedad enturbian las perspectivas para el otoño mientras Estados Unidos elimina las restricciones, incluidas las exigencias de tapabocas, y reducen la vigilancia de los casos.

La decisión de renunciar a algunas medidas de protección ha dividido a los expertos en salud pública, conforme el virus aumenta en algunos países en el extranjero y la vacunación se desacelera en Estados Unidos. Las nuevas directrices federales que eliminan las recomendaciones de uso de tapabocas en interiores para las personas vacunadas también están impulsando a varios republicanos a ignorar por completo los mandatos de uso de tapabocas, y algunos líderes estatales han llegado a prohibir los tapabocas en las escuelas.

Es probable que los casos aumenten después del verano, a medida que la gente se traslade al interior de las casas, dijo Ali Mokdad, profesor del Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud de la University of Washington. Pero la gravedad de los brotes a medida que el clima enfríe dependerá de la circulación de variantes y de cuántas personas se vacunen en los próximos meses.

"El aumento depende de lo bien que lo hagamos para abordar la indecisión de vacunarse y de si circulan nuevas variantes", escribió Mokdad en un correo electrónico.

La combinación dibuja un futuro incierto mientras los científicos intentan determinar cuánto dura la inmunidad. Los investigadores aún no saben si el público necesitará vacunas de refuerzo o si las futuras variantes pudieran debilitar a las vacunas.

Los adultos mayores, los más vulnerables al virus, son también los que menos probabilidades tienen de mantener la inmunidad a largo plazo. Dado que los ancianos fueron uno de los primeros grupos vacunados el pasado invierno, también son los que se enfrentan a la primera prueba de la longevidad de las vacunas.

Los nuevos casos en general están en su punto más bajo desde junio de 2020, con una media de siete días en Estados Unidos por debajo de los 20 mil. Estudios recientes muestran que las vacunas actuales tienen una amplia, aunque disminuida, protección contra las variantes actuales.

Infección después de la vacunación

Pero los casos documentados de infección post vacunación, aunque raros, pueden provocar la transmisión. Los Yankees de Nueva York fueron noticia el mes pasado cuando nueve personas, todas ellas vacunadas con una inyección de Johnson & Johnson, dieron positivo.

Ni los Yankees ni el Departamento de Salud de Nueva York respondieron a las preguntas sobre el brote. Pero la inyección de Johnson & Johnson tiene una eficacia de alrededor del 66 por ciento para bloquear la enfermedad del COVID-19, en comparación con una tasa de eficacia del 94 por ciento o más de las vacunas de Moderna o Pfizer.

El incidente pone de manifiesto el riesgo de infección después de la vacunación, en particular con la inyección de Johnson & Johnson, incluso si se evita con éxito la enfermedad grave.

El 20 de mayo, el alto funcionario de la Food and Drug Administration (FDA) Peter Marks declaró que el incidente "no era totalmente impactante", citando la menor eficacia de la vacuna de J&J.

"No quiero que esto de pie a una controversia, pero pudiera haber un diálogo sobre el uso del tapabocas y la conveniencia de usarlo, y por eso le digo a la gente que si todavía se siente cómoda usando un tapabocas, debe usarlo", dijo. "Si se sienten incómodos llevando un tapabocas, sigan las orientaciones de los CDC".

La revocación provoca frustración

Las nuevas recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sobre los tapabocas provocaron una reacción violenta por permitir que las personas vacunadas abandonaran los tapabocas en la mayoría de los lugares cerrados, independientemente de los niveles de casos comunitarios y de las tasas de vacunación o del tipo de vacuna que hubiera recibido la persona. El abrupto cambio dejó a muchos líderes estatales y de la industria frustrados por la falta de dirección o tiempo para prepararse.

Solo 10.6 millones de estadounidenses recibieron la vacuna de una sola inyección de Johnson & Johnson debido a una debacle en una instalación dirigida por el contratista Emergent BioSolutions. Los epidemiólogos confían más en la capacidad de Pfizer y Moderna para bloquear la transmisión, aunque los estudios se realizaron en gran parte mientras el mundo estaba bajo restricciones de tapabocas.

Jeanne Marrazzo, directora de la División de Enfermedades Infecciosas en la University of Alabama at Birmingham, declaró el 20 de mayo que los estudios, incluido un análisis del mundo real de Israel, probablemente reflejaban diversos grados de cumplimiento del uso de tapabocas.

Mientras tanto, el mayor sindicato de enfermeras del país planteó dudas sobre los estudios en los que se basa el rápido cambio de rumbo de los CDC. Según una revisión realizada por National Nurses United, muchos de los estudios que los CDC citan en su informe científico detrás del cambio son preimpresiones que no fueron revisadas por expertos. La presidenta de NNU, Zenei Triunfo-Cortez, comentó que estaba "bastante sorprendida" por las directrices.

Michael Osterholm, director del Centro para la Investigación de Enfermedades Infecciosas de la University of Minnesota, está de acuerdo en que no hay suficientes datos científicos sobre la eficacia de las vacunas para frenar la transmisión.

"Me pareció un poco confuso ... no porque no crea que estas vacunas sean herramientas muy, muy poderosas. Lo son. Pero los datos que se presentaron, francamente, eran bastante obtusos", dijo.

Los CDC no respondieron a las solicitudes de comentarios, pero su directora, Rochelle Walensky, defendió el razonamiento de la agencia en un evento de la U.S. Chamber of Commerce el 27 de mayo.

"Ha habido datos en evolución que han indicado que si alguien se vacuna, incluso si tiene una infección leve, no puede infectarse y contagiar a otra persona", explicó.

Debate sobre la prohibición de los tapabocas

Las directrices de los CDC han llevado a algunos legisladores republicanos a boicotear el mandato de uso de tapabocas de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, aunque muchos se niegan a revelar si están vacunados. Los funcionarios federales de salud señalaron que las directrices se están malinterpretando como si dieran el visto bueno a las personas no vacunadas para que también dejen los tapabocas.

Algunos estados liderados por el Partido Republicano, como Iowa y Texas, prohibieron el uso de tapabocas en escuelas, aunque ninguna vacuna está autorizada para los niños menores de 12 años y la guía de los CDC indica que el uso de tapabocas en las escuelas debe continuar durante el resto del año académico. Se espera que los CDC actualicen las recomendaciones para el curso escolar 2022-23 en unas semanas.

Es posible que se avecine otra disputa con los sindicatos de profesores. La American Federation of Teachers (AFT) respaldó recientemente una reapertura completa en otoño, pero la orientación de los CDC está provocando preguntas.

"Con el año escolar a punto de terminar en unas semanas, esperábamos tener tiempo este verano para preparar e incorporar cualquier nueva orientación en torno al COVID-19 en nuestros planes de regreso a la escuela", señaló el presidente de la AFT, Randi Weingarten, en una carta, expresando su preocupación por las prohibiciones estatales sobre los tapabocas y obligando a los maestros a ser la "policía de los tapabocas".

Las nuevas directrices también reforzaron las peticiones de que se aprueben las tan esperadas normas de protección del lugar de trabajo de la Occupational Safety and Health Administration (OSHA).

La representante Virginia Foxx, republicana por Carolina del Norte, representó a los republicanos del Comité de Educación y Trabajo de la Cámara Baja en una carta enviada el 24 de mayo al secretario del Trabajo, Marty Walsh, en la que afirmaba que una norma temporal de emergencia sería "innecesaria, inoportuna y arrolladora".

Pero los defensores alegan que los tapabocas son importantes para los trabajadores.

A diferencia de los clientes, "muchos trabajadores pasan de ocho a 12 horas al día en el trabajo con un contacto cercano frecuente o prolongado entre ellos o con el público en entornos interiores mal ventilados", escribieron en Time los ex funcionarios de la OSHA David Michaels y Jordan Barab.

Menos seguimiento de los casos

En medio de todo esto, los CDC han dejado recientemente de monitorear las infecciones post vacunación, a menos que resulten en hospitalización o muerte. Walensky aseveró que la agencia tiene recursos limitados y debe dar prioridad a los casos graves.

Las tasas de pruebas de detección también han disminuido en un tercio desde enero, lo que sugiere que algunos casos podrían pasar desapercibidos.

En mayo, solo se secuenciaron hasta el 10 por ciento de los resultados positivos de las pruebas de detección para monitorear la propagación de las variantes, dijo Walensky. La administración está intensificando la vigilancia genómica mediante una infusión de 1,700 millones de dólares procedentes de la reciente ley de asistencia por el COVID-19.

Los datos de los CDC publicados el 25 de mayo revelaron que, de las 555 muestras analizadas en los casos de infección post vacunación de enero a abril, el 64 por ciento fue causado por variantes preocupantes.

Hasta el 30 de abril, los CDC habían registrado 10,262 infecciones post vacunación en personas inoculadas en 46 estados, una fracción de los 101 millones de personas totalmente vacunadas en Estados Unidos para entonces.

Pero esta cifra puede ser un "recuento sustancialmente inferior", reconocieron los investigadores.

Para algunos expertos, el paso a registrar solo los casos graves de infecciones post vacunación tiene sentido.

"El objetivo de estas vacunas es mantener a la gente fuera del hospital ... y de la morgue", dijo el vacunólogo de la University of Pennsylvania Paul Offit.

Pero Marrazzo calificó de "tenue" la actual capacidad de secuenciación genómica, aun reconociendo que las infecciones post vacunación parecen escasas.

"Lo entiendo", comentó sobre la decisión de reducir la vigilancia, "pero me preocupa que vaya a ser parte de una oportunidad perdida para seguir realmente el fracaso de las vacunas en un entorno de evolución de variantes a lo largo del tiempo, y de reducción del uso de tapabocas".