Una 'diezmada' infraestructura para refugiados amenaza promesa clave de Biden

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WASHINGTON — La Casa Blanca prometió aumentar drásticamente el número de refugiados que reubica, marcando un cambio en las cifras históricamente bajas de admisión de refugiados bajo la administración de Trump.

Pero incluso el presidente Joe Biden insinuó un camino difícil por delante cuando recientemente elevó el límite a 62,500 refugiados para el año fiscal en curso, y admitió "la triste verdad" de que el país no podrá cumplir ese objetivo.

El reconocimiento por parte de la Casa Blanca de lo difícil que será mantener una promesa clave de la campaña subraya la magnitud de los desafíos.

"Nuestra revisión del Programa de Adimisión de Refugiados de Estados Unidos que heredamos de la administración anterior reveló que estaba aún más diezmado de lo que pensábamos, lo que requiere una importante revisión para volver a alcanzar las cifras a las que nos hemos comprometido", dijo un portavoz del Departamento de Estado.

La reubicación de los refugiados depende de una cadena internacional y de una complicada infraestructura nacional en la que participan tanto agencias gubernamentales como grupos de reasentamiento sin fines de lucro. Casi todos recortaron su personal y sus recursos cuando Estados Unidos reubicó a solo unos pocos miles de refugiados cada año bajo el presidente Donald Trump. Todas esas cosas tardarán en reconstruirse.

"Aumentar las admisiones de refugiados (...) es ciertamente más fácil de decir que de hacer. Es un desafío enorme", comentó Krish O'Mara Vignarajah, presidente del Lutheran Immigration and Refugee Service, una importante agencia de reasentamiento, señalando que las administraciones rara vez alcanzan sus topes de admisión.

El tiempo se agota: el año fiscal 2021 termina el 30 de septiembre. A finales de abril, Estados Unidos solo había reubicado a 2,334 refugiados, por lo que solo quedan meses para reasentar a decenas de miles de personas.

Años de declive

El reasentamiento de refugiados disminuyó durante la administración de Trump debido a la disminución de las determinaciones presidenciales anuales, así como a las asignaciones regionales restrictivas que limitaron la llegada de refugiados de muchas naciones de mayoría musulmana.

Menos de 12 mil refugiados fueron reasentados en el año fiscal 2020, en comparación con casi 85 mil en el año fiscal 2016, el último año de la administración de Obama.

Estas reducciones provocaron un recorte de recursos tanto en el gobierno como en las agencias de reasentamiento, lo que llevó a que hubiera mucho menos personal capaz de apoyar un mayor número de llegadas de refugiados.

"Ha sido una época muy desmoralizante", dijo Bob Carey, que dirigió la Oficina de Reubicación de Refugiados de Health and Human Services durante el gobierno de Obama. "Encontrar a las personas que tienen el conocimiento histórico y las relaciones, va a tomar algún tiempo".

También llevará tiempo reconstruir las relaciones con todas las entidades de las comunidades locales que desempeñaron un papel en el reasentamiento: propietarios que rentaron apartamentos a los refugiados, empleadores que los contrataron, redes de voluntarios que les proporcionaron transporte para las citas médicas.

"Hay que planificar mucho en torno al número de llegadas previstas: implicaciones para el sistema escolar, implicaciones para los proveedores de salud y de salud mental, en torno a los proveedores de servicios, en torno a los servicios de empleo, al inglés para hablantes de otras lenguas y a la coordinación con los grupos comunitarios", señaló Mark Greenberg, investigador principal del no partidista Migration Policy Institute y ex alto funcionario de la Administration for Children and Families, una agencia del HHS.

Mientras tanto, las necesidades mundiales de reasentamiento de refugiados siguen siendo tan elevadas como siempre: Según estimaciones de la Comisión de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, más de 1.4 millones de refugiados necesitan un reasentamiento "duradero" más allá de los países en los que buscan asilo por primera vez. Decenas de miles de personas esperan ser reubicadas en Estados Unidos.

Reconstrucción

El viaje de un refugiado comienza con una remisión por parte de la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, ACNUR, o por una organización no gubernamental. A continuación, los casos se transfieren al Programa de Adimisión de Refugiados de Estados Unidos, que engloba a múltiples agencias gubernamentales de los departamentos de Estado, Seguridad Nacional y HHS, y determina si un refugiado es elegible para el reasentamiento.

Los refugiados deben someterse a entrevistas y pasar una prueba médica y un control de seguridad antes de que se les apruebe el reasentamiento, un proceso gestionado por varias agencias de reasentamiento estadounidenses sin fines de lucro.

Los activistas afirman que el gobierno debe ampliar las entrevistas a distancia, lo cual pudiera acelerar el proceso de solicitud, sobre todo durante una pandemia que sigue causando estragos en muchas partes del mundo.

También instan al gobierno a resolver un grave retraso en la Unidad de Verificación del Acceso de los Refugiados, un paso adicional en la tramitación de los casos de reagrupación familiar. Quieren que se agilice el proceso de autorización de seguridad, para facilitar la aprobación de los casos suspendidos en virtud de los estrictos requisitos de investigación de seguridad de Trump.

"Los retrasos actuales en la tramitación de la SAO [Security Advisory Opinion] significan que nacionalidades enteras con necesidades significativas de reasentamiento están en efecto restringidas de una consideración significativa de reasentamiento", escribió el Refugee Council USA en un documento que describe los principales puntos críticos dentro del sistema de tramitación de refugiados.

Un portavoz del Departamento de Estado dijo que el gobierno está trabajando para abordar muchos de estos problemas, citando un programa piloto que utiliza la tecnología de teleconferencia para realizar entrevistas, la colaboración en curso con el National Vetting Center Governance Board para identificar formas más eficientes de investigar a los refugiados, y la ampliación de la contratación.

La fórmula con la que el gobierno reembolsa a las agencias de reasentamiento también obstaculiza el aumento rápido de la capacidad. En la actualidad, la financiación se realiza por habitante, aunque el Departamento de Estado anunció en abril un cambio para el próximo año fiscal que eliminará algunos costos administrativos del presupuesto por habitante.

El sistema dificulta que las agencias de reasentamiento, cuya financiación se disparó bajo las bajas cifras de admisiones de la era Trump, puedan responder rápidamente a las fluctuaciones en la llegada de refugiados.

"Cuantas más llegadas de refugiados tenemos, más recursos se destinan a las agencias de reasentamiento", explicó Meredith Owen, directora de política y defensa de Church World Service, otra importante agencia de reasentamiento.

El impacto de la frontera

Los defensores subrayan que la capacidad de reasentamiento de refugiados no debería confundirse con la situación en la frontera entre Estados Unidos y México, donde el gobierno de Biden estableció múltiples sitios de admisión de emergencia para dar cabida a un número históricamente alto de llegadas de niños migrantes.

Cuando Biden anunció inicialmente que mantendría el límite de admisión de refugiados de la era de Trump de 15 mil (antes de dar marcha atrás en medio de una protesta generalizada) insinuó que los recursos necesarios en la frontera se estaban extrayendo del programa de reasentamiento de refugiados.

"El problema fue que la parte de refugiados estaba trabajando en la crisis que acababa en la frontera con los jóvenes", dijo en abril. "No podíamos hacer dos cosas a la vez".

La financiación del Programa de Niños No Acompañados, que gestiona la custodia de los niños migrantes en la frontera, y la parte del programa de admisión de refugiados del HHS, que reembolsa a los estados los gastos relacionados con los refugiados, forman parte, de hecho, de una única asignación dentro de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados del HHS y pueden redirigirse internamente.

Pero ambos esfuerzos tienen personal separado, y los activistas se apresuran a argumentar que el gobierno debería ser capaz de manejar ambos simultáneamente.

"Estados Unidos siempre ha sido capaz de caminar y mascar chicle", dijo O'Mara Vignarajah.

Los defensores de los refugiados reconocen que será difícil alcanzar el objetivo de Biden de admitir refugiados este año, y señalan lo que esperan que sea un esfuerzo de años para reconstruir la capacidad de reasentamiento del país.

En la campaña electoral, Biden aseveró que aspiraba a reubicar a 125 mil refugiados en el año fiscal 2022, su primer año completo en el cargo, y el proyecto de presupuesto de su administración para el próximo año añadía fondos para alcanzar ese objetivo.

"No se trata necesariamente de la cifra en sí misma", indicó Owen. "El verdadero trabajo es invertir en la ampliación de la tramitación de los refugiados y acelerar la adjudicación, y asegurarse de que estamos reasentando al mayor número de personas posible este año".