Diez cosas que tal vez no sabías sobre el Polo Norte

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CIUDAD DE MÉXICO, diciembre 24 (EL UNIVERSAL).- ¿Cómo te imaginas el Polo Norte? Y no hablamos sobre esa alegre villa navideña habitada por Santa Claus, sus elfos y renos. Nos referimos a ese misterioso lugar que resulta prácticamente inhabitable para los humanos y a donde incluso pocos animales llegan.

Aquí te contamos sobre él, en 10 datos que probablemente no sabías.

1. Cuando dices "Polo Norte", hay dos conceptos muy distintos a los cuales puedes estar refiriéndote.

El Polo Norte geográfico es el punto más al norte del planeta, donde el eje terrestre intersecta con su propia superficie. Desde este punto todas las direcciones están al sur, explica el sitio web Live Science. Y, ya que todos los husos horarios parten de aquí, este punto no tiene zona horaria.

El Polo Norte magnético está varios cientos de kilómetros al sur del geográfico. Como probablemente sabes, la Tierra genera un campo magnético, y los polos son los puntos donde este campo es perpendicular a la superficie. Este es el punto al que señalan todas las brújulas, y cambia de ubicación con el tiempo.

Actualmente el Polo Norte magnético se desplaza unos 40 kilómetros al año, en dirección noroeste. Aunque no sucederá en nuestra era, algún día los polos magnéticos se desplazarán tanto que se "invertirán" y las brújulas apuntarán al sur; la última vez que esto ocurrió fue hace 780 mil años.

2. El Polo Norte geográfico no le pertenece a ningún país. El territorio de Nunavut, Canadá, es el lugar más cercano, seguido de Groenlandia.

3. A diferencia de la Antártida, no hay tierra en el Polo Norte, sino puro hielo flotando sobre el océano Ártico. En las últimas cuatro décadas se ha registrado un decrecimiento en el grosor de esta gigantesca capa durante los meses de verano e invierno.

4. En el Polo Norte, el océano Ártico alcanza una profundidad de cuatro mil 84 metros, de acuerdo con Live Science. El Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo, podría apilarse casi cinco veces ahí.

5. En el Polo Norte geográfico solo se experimenta un amanecer y un atardecer al año, en los equinoccios de marzo y septiembre, respectivamente. En verano hay luz solar todo el tiempo, y durante el invierno solo hay oscuridad.

6. La Estrella Polar se encuentra justo arriba del Polo Norte geográfico, a una distancia de 434 años luz.

7. No es el lugar más frío del planeta, ese lugar se lo ha ganado la Antártida registrando temperaturas de hasta -89.2° C.

En el Polo Norte geográfico la temperatura promedio durante el invierno es de -40° C, y de 0° C en verano.

8. Los habitantes más frecuentes son aves migratorias. Los renos y zorros árticos no llegan hasta el polo geográfico, mientras los osos polares rara vez pueden verse en esa zona. En el mar no hay ballenas, sino pequeños crustáceos, anémonas y varias especies de peces.

9. Cada año se realiza el North Pole Marathon, un evento deportivo justo en el Polo Norte geográfico.

La cuota de entrada es de 16 mil 900 euros y los competidores son transportados en helicóptero desde el archipiélago de Svalbard (Noruega) hasta "la cima del mundo", donde también acampan.

10. Incluso en la actualidad existe controversia sobre quién fue la primer persona en llegar al Polo Norte geográfico en una expedición.

En 1909, el "New York Times" publicó que el estadounidense Robert Peary se había adjudicado ese logro, después de ocho intentos en 23 años. Sin embargo, tan solo una semana antes el diario "New York Herald" había reportado una noticia muy similar protagonizada por otro explorador estadounidense, Frederick Cook.

Según cuenta Smithsonian Magazine, Peary fue reconocido como el descubridor hasta 1988, cuando una reexaminación de sus bitácoras concluyó que la evidencia del explorador nunca había sido comprobada. La versión de Cook no ha sido totalmente aprobada o descartada, aunque sus descripciones de la región ártica (publicadas antes que las de Peary), fueron verificadas tiempo después por otros exploradores.

Peary es conocido como uno de los últimos exploradores "imperialistas", que buscaban fama a cualquier costo y su interés por el bienestar de las comunidades locales dependía de que pudieran resultarle útiles, de acuerdo con Smithsonian Magazine. Por ejemplo, durante su estancia en Groenlandia en 1897, ordenó a sus hombres que abrieran las tumbas de varios indígenas que habían muerto durante una epidemia el año anterior, cuyos restos vendió como especímenes antropológicos.

Cook se uniría a una nueva ola de exploradores que mostraban interés en las comunidades indígenas que visitaban. Por años durante sus expediciones en el Ártico y la Antártida, aprendió diferentes lenguas y adoptó dietas de los locales.

En el episodio 34 del podcast El Dollop (lo encuentras en Spotify) puedes escuchar a detalle esta historia con un toque de comedia.