Diana de Gales, presente en el recuerdo

Diana de Gales permanece viva en el recuerdo: sus hijos tienen presente a la Princesa cada día, en cada causa, cada fecha señalada y, muy especialmente, en cada acontecimiento trascendental de sus existencias. Ahora que se casa, Harry de Inglaterra, su hijo pequeño y el que de alguna manera digirió peor su pérdida, brinda algunos gestos en su memoria para asegurarse de que, en la distancia, desde el otro lado del sol, su madre asiste con él y con su prometida, Meghan Markle, a su feliz boda. 

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El anuncio del enlace nos devolvía una vez más a Diana de Gales. Primero porque la buena nueva despertaba sentimientos en los admiradores de la recordada Princesa, que veían en la felicidad del hijo la felicidad de la madre (tan escurridiza en vida) y segundo porque el príncipe Harry quería que ella lo acompañara en estos momentos de dicha, como él mismo explicó en la primera entrevista de la pareja tras su compromiso: “Hay días en los que como hoy, echo de menos tenerla conmigo y echo de menos poder compartir con ella las noticias felices. Pero con el anillo y con todo lo demás que está pasando estoy seguro de que está con nosotros, ya sabes, saltando en algún otro sitio”.

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Estaría saltando loca de contenta porque, entre otras muchas cosas, Meghan le encantaría: “Oh, serían como uña y carne, sin duda, creo que ella estaría entusiasmada, saltando, sabes, muy emocionada por mí. Creo que probablemente serían las mejores amigas”. Y es que, sin buscarlo ni pretenderlo, el príncipe Harry encontró el amor precisamente en una mujer que compartía con su madre muchas de sus virtudes (su compromiso solidario, su empatía con la gente, su valentía para romper tabúes y promover la dimensión humana...) y, como una señal del cielo, “la confirmación de que las estrellas estaban alineadas” en sus propias palabras, se enamoró rápidamente de Meghan y, tras año y medio de noviazgo, de idas y venidas cruzando el ancho mundo y de toda la certeza de que era ella la indicada, le pidió la mano.

El anillo de compromiso de Diana de Gales terminó en la mano de la Duquesa de Cambridge por un pacto de caballeros entre Guillermo y Harry de Inglaterra. Así que el príncipe Harry, como todo novio enamorado, emprendió la misión nunca fácil no ya de encontrar un anillo perfecto para su amada, sino de crear el anillo de sus sueños. Quería una pieza de valor: estético, económico, pero sobre todo sentimental. Y, en este último sentido, no debía faltar una alusión a su madre: “De oro amarillo porque es el favorito de Meghan, la piedra principal la saqué de Botsuana y los dos diamantes pequeños de los lados son de la colección de joyas de mi madre, para asegurarnos de que ella está con nosotros durante este camino juntos”.

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No sólo no faltará ninguno de los tres hermanos que sobreviven a Diana de Gales con sus respectivas familias –Charles Spencer, IX Conde Spencer; Lady Sarah McCorquodale y Jane Fellowes, Baronesa Fellowes-, sino que Jane, en representación de los Spencer, tendrá el honorable cometido de realizar una de las lecturas de la ceremonia religiosa en la capilla real de St. George en el castillo de Windsor: “El príncipe Harry y Meghan Markle se sienten profundamente honrados de que Lady Jane represente a su familia y ayude a honrar la memoria de la Princesa de Gales en su gran día”, informó el Secretario de Prensa del Príncipe, Jason Knauf.

Las nupcias girarán en torno a tradiciones reales, pero también mostrarán el toque personal de la pareja, según ha anunciado la Casa Real británica en un comunicado de prensa sobre la boda real, y el recuerdo a la Princesa será clave. Las rosas blancas de jardín que adoraba, por ejemplo, adornarán la iglesia y representarán con fidelidad la personalidad y el estilo de Diana de Gales. Su esencia.

El príncipe Harry había transitado por el duelo desde la niñez hasta sus veintimuchos y sólo cuando estuvo preparado para asumir la partida de la Princesa y se abrió, habló de la tristeza y se lanzó en modo caída libre, como años antes hiciera su hermano de la mano de Kate Middleton, estuvo preparado para volver a levantarse y para recibir la llegada del amor. Pero Diana de Gales permanece viva en el recuerdo y volverá el próximo 19 de mayo en multitud de gestos de los enamorados. Estará con los novios y con nosotros. La Princesa de corazones sigue latiendo en el nuestro.