Diabetes en la infancia: sigue siendo poco diagnosticada

(www.neomundo.com.ar)- A pesar de los diferentes adelantos tecnológicos, en los últimos 30 años se sigue manteniendo la proporción de niños con diabetes mellitus no diagnosticados en las primeras etapas de la enfermedad, situación que pone en riesgo la vida de los más chicos.

Esto produce alteraciones en diversas células llevándolas a distintos trastornos en la producción de insulina. La consecuencia de esta alteración es el incremento de la glucosa en la sangre (hiperglucemia) que cuando supera los 180 mg/ dL pasa a la orina (glucosuria) arrastrando agua y minerales como sodio y potasio.

Estos cambios se manifiestan por el aumento de la sed, de la cantidad de orina, la pérdida de peso y las alteraciones en el carácter como cansancio e irritabilidad, entre otras manifestaciones. La falta de un diagnóstico precoz lleva al niño a una deshidratación grave, y la utilización de su tejido graso como fuente energética.

"Por todo esto es importante que los niños, aún cuando son lactantes y más allá de sus antecedentes familiares de diabetes, sean estudiados si se observa un aumento de la sed y de la cantidad de orina (síntoma evidenciado por el aumento de la frecuencia en la necesidad de orinar durante el día y también durante la noche)", explica Olga Ramos, directora de la carrera de Nutrición Pediátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina.

"Una vez realizado el diagnóstico, el niño debe recibir un tratamiento que consiste en la administración de una dosis apropiada de insulina (ajustada a su edad, su peso, su alimentación y también a la presencia de otras enfermedades intercurrentes), la puesta en marcha de un plan de alimentación adecuada a su condición y estado general de salud, la incorporación de actividad física regular, así como también la educación diabetológica tanto para el niño como para su familia y entorno cercano."

Fuente: ProSalud News.

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