Día del Abuelo: celebrando a Herminia (Cuéntame cómo pasó), la abuela española de la televisión

El 26 de julio celebramos el Día del Abuelo en España, una figura esencial en nuestras vidas y recuerdos que también ha quedado plasmada a través de personajes entrañables. Piezas fundamentales del engranaje de las historias que disfrutamos en la pequeña pantalla.

Y, sin duda, la gran abuela televisiva de España es María Galiana gracias a su personaje en Cuéntame cómo pasó. Durante veinte temporadas, que se dice pronto, esta actriz de 84 años nos ha regalado uno de los papeles más ricos de la ficción nacional que promete seguir encarnando hasta sus últimos días.

(©Irene Meritxell/RTVE)

No obstante, el pasado marzo la propia intérprete sevillana saltó a la palestra exigiendo un final digno para un personaje tan potente. Un ruego que apoyo totalmente porque para los fieles seguidores, que desde el arranque de esta serie en 2001 seguimos con lupa las intervenciones de la abuela de la familia Alcántara, sería una tristeza que los guionistas no escribieran el mejor de los desenlaces para la auténtica e incombustible protagonista, más allá de los roles ejercidos por Ana Duato e Imanol Arias.

Tras el salto temporal de la vigésimo temporada tanto los espectadores como la propia actriz somos conscientes de que la muerte de Herminia es inevitable e inminente. Pero teniendo en cuenta que la anciana protagonista marca el eje de la trama, con esa mirada que calla más que otorga durante los últimos años del franquismo y los comienzos de la Transición española, es lógico que María Galiana compartiera en El Confidencial que su desenlace perfecto era acabar con vida: “Me pueden retirar a una residencia, que me den un final digno, pero nunca morirme porque eso sería bajar a la tierra”.

La propia actriz sabe que “Herminia es la idea de abuela encarnada. Todo el mundo me dice que me parezco a su abuela y no me puedo parecer a esas abuelas muriéndome”. Y tiene más razón que un santo porque, de alguna manera, sería revivir mis peores días, esas pérdidas que seguramente tantos lectores también hayan experimentado porque así es la ley de vida. En cambio, Herminia ahí permanece para todos, como un personaje estático que se limita a ser testigo de los dramas, como aquel trágico suceso que marcó la boda de Toni y Deborah, pero también de las alegrías de una familia ficticia que ha crecido hasta el punto de contar con tres bisnietos.

(©RTVE)

Pero también considero que María Galiana debe permanecer hasta el capítulo final de Cuéntame cómo pasó porque visibiliza el valioso trabajo de los actores de la tercera edad que llevan toda una vida sobre las tablas, así como en sets de rodajes de cine y televisión.

Son pocos los talentos que tienen la oportunidad de permanecer en la cima superada la barrera de los ochenta. María Galiana es un rara avis que ha sido capaz de arriesgar y reinventarse con un mismo personaje ya que en las últimas temporadas los guionistas han guiado a Herminia hacia una situación de indefensión que se aleja de la quizás imagen más estereotipada de la primera tanda.

Durante 352 episodios, Herminia se ha erigido como un icono de la cultura y las costumbres españolas. Pero no sólo esta labor que ha conseguido María Galiana me parece digna de admirar sino también el hecho de que la que un día fuera profesora de instituto mantiene una filmografía muy rica más allá de este arquetipo televisivo, especialmente en sus últimas décadas de vida donde también la hemos descubierto en La Mari de Canal Sur y TV3, además de la película Los muertos no se tocan, nene. Como era de esperar, la actriz se ha ganado el cariño de sus compañeros de profesión, desde los más adultos hasta los más jóvenes como Ricardo Gómez. De hecho, el que fuera su nieto en la longeva serie de Televisión Española sigue manteniendo muy buena relación con la veterana actriz y no dudó en contar con ella para su cumpleaños celebrado el pasado mes de febrero.

Pero María Galiana no es el único genio y figura de esta profesión que nos ha ganado a golpe de carisma y bondad. En el imaginario colectivo también recordamos a Julia Gutiérrez Caba, otra de las grandes de la escena nacional que encarnaba a Carmen en Los Serrano. La veterana actriz de 86 años no sólo cautivó a la audiencia con su papel de abuela de Eva y Teté, protagonistas a las que dieron vida Verónica y Natalia Sánchez, sino que además provocó las risas de los espectadores gracias a su particular vínculo con Antonio Resines y los hijos ficticios de éste.

Un papel de abuela que también le vino como anillo al dedo a la actriz de 93 años Asunción Balaguer. Todavía se me cae una lagrimita recordando la escena en que Pol Rubio, el personaje al que da vida Carlos Cuevas en Merlí, y que por cierto regresa a la pequeña pantalla gracias a Movistar+, se entera de la muerte de su mayor ser querido con quien protagonizó innumerables planos de pura ternura.

Ahora cabe preguntarse si los títulos citados hubieran tenido el mismo éxito sin esas figuras entrañables que han provocado multitud de sensaciones entre los seguidores y que, como los de carne y hueso de nuestra realidad, abanderan el recuerdo y nostalgia de un tiempo pasado que también estuvo cargado de miedos y esperanzas. Vivan nuestros mayores.

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Imágenes: ©Irene Meritxell/RTVE