Diálogo, elecciones y represión, la hoja de ruta delineada por la cúpula chavista

Daniel Lozano
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CARACAS.- "A partir de hoy comienza una nueva era en Venezuela", disparó hoy Diosdado Cabello, jefe de la bancada revolucionaria, quien no consiguió su deseo de volver al presidir el Parlamento. Una nueva era política que cuenta con su propia hoja de ruta, delineada por el círculo que rodea a Nicolás Maduro, en el que sobresalen dos piezas claves: los hermanos Rodríguez. Jorge, situado al frente de la Asamblea Nacional (AN) chavista, y Delcy, como vicepresidenta con las riendas políticas y económicas del país.

Un plan revolucionario con cuatro ángulos: político, económico, electoral y represivo. "El régimen retoma el monopolio del poder total, que es como les gusta funcionar. Un totalitarismo político", resume el politólogo Luis Salamanca.

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"Maduro busca su estabilización y salir de sus adversarios más importantes, y estos quedan en una posición débil. Ambos venían debilitándose, pero la debilidad de la oposición es mucho mayor, porque pierde esa cabeza de playa conquistada en 2015, el Parlamento", profundiza Salamanca.

En las próximas semanas, Maduro recuperará un guion muy conocido, el del diálogo, para lo que cuenta con los oficios del expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, incluso con la participación diplomática de Noruega. Una mano tendida que en Caracas creen fundamental para acomodar el cambio presidencial en Estados Unidos y en la que Jorge Rodríguez volverá a ser fundamental.

Para más adelante se insistirá sobre la senda electoral. "Maduro necesita darle algún nivel de legitimidad al régimen, porque lo de la Asamblea Nacional no funcionó. Las elecciones de gobernadores (previstas para fin de año) constituyen una oportunidad. Parte de la oposición está pensando en volver a la vía electoral", adelanta el experto Jesús Castellanos, que sin citar apunta a dirigentes de Acción Democrática y de Un Nuevo Tiempo, y también al excandidato presidencial Henrique Capriles.

El escenario parece calcado del ya vivido en las elecciones regionales de 2017, cuando dos importantes triunfos de la oposición, en la petrolera Zulia y en el fronterizo Bolívar, donde está el millonario Arco Minero, no fueron reconocidos. A los otros tres gobernadores les han hecho la vida imposible, sin casi presupuestos y maniatados por los llamados "protectores", nombrados directamente por Maduro.

Lo más importante en materia electoral, para Luis Salamanca, viene en 2022 con el revocatorio, tal y como el "hijo de Chávez" repite en los últimos días. Una propuesta que para factores de la oposición puede significar una salida, aunque los precedentes no son nada halagüeños: el chavismo fulminó en 2016 el proceso de recolección de firmas encabezado por Henrique Capriles. Una simple orden desde el Palacio de Miraflores a varios jueces acabó con un referéndum en el que Maduro habría perdido por goleada.

Maduro necesita darle algún nivel de legitimidad al régimen, porque lo de la Asamblea Nacional no funcionóJesús Castellanos

Con el panorama político y electoral despejado, solo falta ajustar la represión. "Para el régimen, Guaidó en Venezuela sigue siendo una piedra en el zapato", recuerda Castellanos. "Vienen represión y terrorismo de Estado. Lamentablemente, Maduro ha colocado a los más radicales al frente de esta nueva etapa", adelanta Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano.

"Guaidó es un desafío todavía para el régimen, está debilitado pero no deja de ser una rebeldía importante. Lo puede dejar caer por su propio peso o atacarlo directamente, visto que Biden no se ha pronunciado", precisa Salamanca.

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Mientras los vericuetos políticos atraen todos los focos, la revolución prosigue con sus planes económicos, que para los más heterodoxos dentro del chavismo se acercan a las criticadas privatizaciones y a la bendición del dólar como tabla de salvación. En esta línea, "van a tratar de usar la nueva AN para hacer negocios y atraer capitales, con convenios internacionales y negocios con países amigos en la onda de la recuperación económica", vaticina Salamanca.

Y todo ello con un jefe revolucionario atrincherado en un cuartel militar, donde vive y donde vota, "reo de su miedo, igual que le pasó a Chávez", sentencia San Miguel.