Deuda. Qué dijeron los economistas y qué puede pasar con el dólar tras el acuerdo

Sofía Diamante
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Se espera que suban las cotizaciones de las acciones y los bonos y que siga disminuyendo el riesgo país

Lejos de poder relajarse, para los economistas, que el Gobierno haya cerrado el proceso de reestructuración de la deuda externa bajo ley extranjera es solo el punto de partida de varias medidas que tiene que tomar para estabilizar la economía y darle impulso a la reactivación de la Argentina.

Entre las variables a normalizar se encuentran el déficit fiscal, la emisión monetaria, las distorsiones en el mercado cambiario y la inflación. Además, concluido el acuerdo con los bonistas, el ministro de Economía, Martín Guzmán, deberá iniciar las negociaciones con el principal acreedor de la Argentina: el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el corto plazo, la noticia impactará positivamente en el mercado financiero, como ya se percibió ayer a medida que incrementaban los rumores de un posible acuerdo, con un alza promedio de 13% en las acciones, 4% en los bonos y caída de 6,6% en el riesgo país (costo de financiamiento). Se espera que hoy se acentúen estas tendencias. Con relación al dólar, los economistas proyectan una menor presión en el mercado cambiario, pero no aseguran que eso se traduzca necesariamente en una baja en la cotización de la divisa.

"El acuerdo despeja mucha incertidumbre para adelante, porque aunque no se piensa que gatillará proyectos de inversión, sí descarta un escenario de juicios con fondos buitres en tribunales de Nueva York, que ya lo conocemos y que fue muy negativo para la Argentina. Lo lógico es que impacte en una suba de acciones y bonos y en una baja del riesgo país. Con respecto al dólar, la cotización de la divisa no está reflejando las novedades del canje, sino los desequilibrios locales. El acuerdo es un buen comienzo para resolver el resto de los problemas", indicó Fernando Marull, economista y director de FMyA.

Esteban Domecq, director de Invecq, coincide en que el arreglo generará una "veranito" bursátil, que descomprimirá el frente monetario y le dará tiempo al Gobierno para trabajar el problema de fondo en el marco de un programa económico. "Se abrió un verano, pero sin boom de optimismo. Habrá que ver si el Gobierno aprovecha esto o no para presentar el programa que apunte a corregir los desequilibrios, lo que permitirá generar un shock de confianza y de mejora de las expectativas. El acuerdo de la deuda es el punto de partida para ver cómo resolvemos los problemas", señaló.

En cuanto al tipo de cambio, los economistas coinciden en que un acuerdo descomprime la presión sobre la demanda del dólar, aunque no se espera que se cierren las brechas cambiarias en lo inmediato. "Lograr un acuerdo era una condición necesaria pero no suficiente para que se calme el dólar. Tal vez tenga un alivio sobre todo en la presión sobre el dólar oficial; el mes pasado se estuvo vendiendo mucho dólar solidario [3,3 millones de personas demandaron US$757 millones]. El primer paso del acuerdo es bajar la incertidumbre y de a poquito la Argentina podrá pensar en el día después", indicó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina.

En agenda, el próximo desafío de Guzmán será renegociar el acuerdo stand-by con el FMI, ya que en 2021 se debería comenzar a devolver el préstamo de US$44.000 millones, con vencimientos muy concentrados en los próximos tres años.

"En la negociación con el Fondo se requerirá que haya un programa consistente en lo monetario y fiscal. Además se pedirá que se acumulen reservas, porque son muy bajas, y avanzar en algunas reformas estructurales. En el plano fiscal, la reducción de gasto partirá de un déficit gigante antes del pago de intereses provocado por la pandemia. ¿Cómo se hará para converger al superávit de 1% del PBI que estimaba Guzmán para los próximos años?", preguntó Daniel Artana, economista jefe de la fundación FIEL.

"Hay dos criterios: ajustar por el ciclo económico, para que el resultado fiscal sea neutro (todo lo que la economía y la recaudación recupere que vayan a bajar el déficit), y el saldo se financiará con impuesto inflacionario. Pero el Gobierno debe lograr generar confianza para que no caiga la demanda de dinero, y eso requiere un programa económico consistente", agregó.

En ese sentido, Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva de Estudio EcoGo, coincidió que el arreglo de la deuda es "una condición necesaria para evitar un descalabro, pero no una condición suficiente".

"En el corto plazo, el Gobierno debe descomprimir los vencimientos del Fondo y dar una señal de consolidación fiscal de cara al año que viene, que encima es electoral. Si se mantiene el agujero de este año financiado solo con política monetaria, el riesgo de abortar el rebote lógico de la recuperación económica aumenta. La reactivación dependerá del ordenamiento de la política y de la posibilidad de intervenir en la puja distributiva", comentó la economista.

Francisco Gismondi, director de Macroeconomía de Empiria Consultores, por su parte, indicó que "los avances en el canje pueden bajar la volatilidad financiera y cambiaria". "Además, se aseguraría que el canje local que se está discutiendo en el Congreso sea exitoso, con aceptación casi total. Otra derivación importante es que posibilitaría que las provincias y las empresas argentinas puedan avanzar con sus respectivos canjes de deuda o con algo (menor) de nuevas emisiones (aunque sea para renovar los vencimientos)", dijo.