Deuda. Contactos con bonistas y advertencias presidenciales pese a la pandemia

Francisco Jueguen

Pocos notaron el mensaje que envió, casi de pasada, el Presidente en su entrevista en la TV Pública anoche. Fue el mismo que dejó entrever entre proyecciones y descripciones -poco prometedoras- sobre la actividad, el ministro de Economía, Martín Guzmán, la semana pasada en una presentación vía webcast a los acreedores privados de la deuda.

"Los acreedores privados deben dejar de cobrar intereses a los países en deuda, porque no es posible pagarlos hoy en día", dijo Alberto Fernández, cuando era consultado sobre sus conversaciones ayer con presidente del G-20. Un mensaje con destinatario concreto.

Las palabras del ministro fueron casi idénticas, aunque el funcionario había profundizado más en los detalles. El economista describió a la deuda como "infinanciable, impagable e insostenible", para luego recordar que se habían seguido pagando intereses de la deuda en dólares con reservas del Banco Central (BCRA).

"Eso mostró el compromiso de la Argentina", señaló. "Esto no puede durar para siempre", amenazó. Dijo entonces que esa decisión, con aval del Congreso, se había tomado para "ganar tiempo" y comenzar ordenadamente el diálogo con los bonistas. "Pero no puede seguir pasando una vez que comience el proceso. Las reservas cayeron. Hay un límite para eso y estamos alcanzando ese límite", indicó.

Dos posibles interpretaciones volvían a dar vueltas hoy entre los especialistas y acreedores. El Presidente y el ministro, ¿les advierten a los bonistas privados que negocien ahora o perderán más dinero en el futuro cercano? En ese caso, las palabras presidenciales serían una forma de empujar a los grandes fondos de inversión a una mesa de negociación que hoy se salió del foco por el dramático impacto económico que promete dejar la pandemia del coronavirus.

La segunda mirada implicaría que simplemente se está preparando el terreno para algo inevitable. La Argentina tiene reservas netas limitadas, y actualmente esos recursos deberán invertirse no ya en el intento de que la economía vuelva a crecer sino en posibles paliativos para evitar una crisis económica y social de magnitudes que el ex presidente Eduardo Duhalde comparó con la que vivió el país en 2001. Fue el exgobenador bonaerense el que dijo también anoche -quizás por mera casualidad- que la deuda externa puede volver a esperar.

Ninguno de los actores duda que la oferta será hostil, pero que esa descripción -que ya se anticipaba desde el oficialismo a los fondos de inversión antes de la pandemia que azota al mundo- puede cambiar de signo gracias al contexto de los mercado globales. "Habrá que esperar. En su momento se informará qué opciones se toman. Del tema deuda sólo se hablará por los hechos", indicaron cerca de Guzmán, sin dar mayores precisiones.

La negociación entre el Gobierno y los acreedores privados está lejos de estar muerta. Ya fuera de los tiempos que el propio Gobierno se había establecido el 29 de enero pasado en su cronograma oficial, esta semana se reactivaron los contactos con fondos de inversión. Así lo confirmaron a este medio dos fuentes del mercado, una en Buenos Aires y la otra Nueva York, ciudad próxima a ser foco de la pandemia global de coronavirus.

"La cuestión en cuándo y cómo lo encaran", contó la fuente especializada en esta capital. "Entiendo que están tratando de retomar conversaciones", agregó sobre los movimientos en Economía. "Si", dijo el informante en la capital financiera de EE.UU., cuando se lo consultó sobre si había mantenido o no contactos con el Ministerio de Economía en los últimos días. Cuando se le pidieron precisiones sobre los avances llegó el clásico: "No comments".

El Fondo Monetario Internacional (FMI), que ya desembolsó US$44.000 en el país con un programa stand-by, dejó también indicios de que las negociaciones se mantienen y que buscará ser el primero en cobrar, en algún momento. El miércoles pasado en un comunicado conjunto del FMI y el Banco Mundial se expresó: "El Banco Mundial y el FMI creen que es imperativo en este momento dar un sentido global de alivio a los países en desarrollo así como una fuerte señal a los mercados financieros". Una semanas atrás, David Malpass, presidente del Banco Mundial, era un funcionario de confianza de Donald Trump. Trump incide en el FMI.

"Cuidar a las personas más vulnerables en Argentina y abordar la difícil situación económica del país han estado entre las prioridades más altas del presidente Alberto Fernández desde que asumió su cargo. Atender estos problemas se ha vuelto aún más apremiante a la luz de la pandemia del coronavirus y dado su importante impacto económico y sobre la salud pública. La nota técnica, que presenta nuestra visión sobre la capacidad de sostener deuda del país en el mediano y largo plazo, está destinada a servir de guía a las partes involucradas en la compleja situación de la deuda argentina", dijo la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, en un comunicado enviado la semana pasada previo al webcast de Guzmán.

"En particular, el análisis del equipo técnico muestra que, teniendo en cuenta la capacidad de servir deuda y el peso actual de la deuda del país, será necesario un alivio substancial de los acreedores privados para restablecer la sostenibilidad con alta probabilidad de la deuda", repitió y agregó: "Alentamos a un proceso de negociación colaborativo entre la Argentina y sus acreedores privados con el objetivo de alcanzar un acuerdo que conlleve una alta participación".