La ONU crea una comisión para investigar posibles crímenes de guerra en Etiopía

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Ginebra, 17 dic (EFE).- El Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó hoy una resolución por la que creará una comisión de investigación de posibles crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos por todas las partes en el actual conflicto entre el Gobierno de Etiopía y milicias separatistas de la región del Tigré.

La resolución, que condena "las violaciones de los derechos humanos y abusos cometidos en el norte de Etiopía por todas las partes desde el comienzo del conflicto el 3 de noviembre de 2020" fue aprobada con 21 votos a favor, 15 en contra y 11 abstenciones.

Votaron a favor, entre otros, los países del consejo miembros de la Unión Europea (UE), que fueron quienes convocaron la sesión emergencia sobre Etiopía y redactaron el borrador de resolución, mientras que China, Cuba, Eritrea, Rusia y Venezuela votaron en contra.

EXIGENCIA DE ALTO EL FUEGO

La resolución urge a todas las partes en conflicto a detener los ataques a civiles, a que levanten los obstáculos a la llegada de la ayuda humanitaria y a negociar un alto el fuego.

La comisión de investigación establecida hoy por el consejo tendrá un mandato de un año, estará formada por tres expertos y tendrá la misión de investigar las violaciones a los derechos humanos que el mismo consejo denunció en el debate previo a la votación de la resolución.

En ese debate, el presidente del grupo asesor de la ONU en derechos humanos Víctor Madrigal-Borloz denunció que miembros del pueblo tigriña están siendo detenidos y torturados no sólo en el área del conflicto en el norte del país, sino también en el resto de Etiopía.

"Tenemos información de que miles de personas de etnia tigriña han sido detenidas arbitrariamente en instalaciones controladas por soldados y personal del Estado que los torturan y en algunos casos los ejecutan", aseguró.

PÉSIMAS CONDICIONES DE MILES DE DETENIDOS

El experto sostuvo que hay centros masivos de detención en el Tigré (norte del país), en la región vecina de Afar y en la propia capital etíope, Adis Abeba, donde los guardianes niegan alimentos, agua y acceso a instalaciones sanitarias a los detenidos.

Las denuncias recibidas indican que en la capital se estaría produciendo la desaparición forzada de tigriños, que son detenidos "en las calles, en cafés, en centros de trabajo y otros espacios públicos acusados de conexiones con el (rebelde) Frente Popular de Liberación de Tigré", declaró Madrigal-Borloz.

Según la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, entre 5.000 y 7.000 tigriños estarían detenidos, muchos de ellos en situación de incomunicación o en lugares desconocidos, sujetos a malos tratos y sin cargos en su contra ni acceso a una defensa legal.

El experto también denunció la violación de al menos 2.200 mujeres y niñas en el conflicto, en ocasiones para forzarlas a revelar al bando enemigo el paradero de sus parientes masculinos.

La alta comisionada adjunta para los derechos humanos, Nada Al-Nashif, denunció por su parte "el aumento de los discursos de odio y la incitación a la violencia" por parte de la autoridades federales y regionales, así como de otras figuras públicas, sobre todo contra los tigriños y miembros de la comunidad oromo.

RECHAZO DE PLANO EN ETIOPÍA

Las acusaciones contra el Gobierno etíope (aunque la resolución atañe a todos los bandos) fueron rechazadas por el embajador de este país africano ante la ONU en Ginebra, Zenebe Kebede, quien ya adelantó que su país no cooperaría con la nueva comisión investigadora.

"El Consejo está siendo utilizado como un instrumento de presión política. Es un esfuerzo contraproducente y que envalentona a rebeldes terroristas y empeora la situación en el terreno", aseguró en una de sus intervenciones en la sesión de emergencia.

"Las acusaciones contra mi país carecen de fundamento y dan la espalda a los hechos", añadió el embajador, quien recordó que este año el informe conjunto de la ONU y las autoridades etíopes sobre la situación de los derechos humanos en el país no encontró evidencias de obstaculización deliberada de la ayuda humanitaria al Tigré.

Etiopía lleva más de un año sumida en un conflicto en el norte del país que según la ONU ha creado una de las peores crisis humanitarias de la actualidad: se calcula que 5,2 millones de personas, un 90 % de la población del Tigré, necesita asistencia, y al menos 400.000 están ya en situación de hambruna.

El conflicto ha obligado a unos dos millones de personas en Tigré y regiones vecinas a dejar sus hogares.

(c) Agencia EFE

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