Detectan síntomas de Alzheimer en bebés mexicanos y lo vinculan a la contaminación del aire

Foto: Archivo Cuartoscuro

Un estudio hizo una revelación muy alarmante para los habitantes de la capital mexicana: se han detectado síntomas de la enfermedad de Alzheimer en bebés menores de un año, lo cual sugiere no solo que la enfermedad se forma antes de lo que se sospechado, sino que el papel de los factores ambientales es importante.

El estudio, dirigido por Lilian Calderón-Garcidueñas de la Universidad de Montana, analizó las autopsias de 203 residentes de la Ciudad de México entre las edades de 11 meses y 40 años.

El equipo estudió específicamente los niveles de dos proteínas fuertemente conectadas con el Alzheimer: la tau hiper fosforilada y beta amiloide, indicó un reporte del Daily Beast. La acumulación beta amiloide en el cerebro, en particular, se ha asociado en pacientes con Alzheimer mayores de 65 años, alrededor del momento en que la enfermedad normalmente comienza.

Los científicos compararon esa acumulación con la de personas sanas, junto con otros factores -género, nivel socioeconómico, coeficiente de inteligencia, estadísticas nutricionales y educación-, y detectaron que los niveles de ambas proteínas se encontraban en niveles superiores a los normales en el 99.5 por ciento de las autopsias, incluida la del bebé de 11 meses.

Era el bebé más pequeño de la muestra, por lo que se requeriría examinar otros cadáveres igualmente jóvenes para resultados más concluyentes.

Además, el estudio encontró que estos niveles elevados de tau y beta amiloide hiperfosforilados están directamente relacionados con la exposición a lo que se conoce como contaminación por partículas finas, o el tipo de smog brumoso, denso y difícil de respirar en la Ciudad de México y otras áreas urbanas similares en todo el mundo.

Según Calderón-Garcidueñas, los niños expuestos a un aire más limpio obtuvieron mejores resultados en diversas categorías, incluido el rendimiento cognitivo.

Si bien la investigación no prueba que la contaminación del aire esté directamente relacionada con el Alzheimer, sí apunta a una correlación entre el aire de mala calidad y la salud cerebral.

Calderón-Garcidueñas explicó a Newsweek que está sorprendida por el efecto significativo que el alelo APOE4 -un gen involucrado en el 65% de los casos de Alzheimer- había tenido en los cuerpos examinados: quienes portaban este gen y también habían estado expuestos al aire contaminado presentaban una progresión acelerada de la enfermedad, así como mayor inclinación al suicidio, que aquellos con la misma exposición que no tenían el gen.

Tener una predisposición genética a la enfermedad de Alzheimer no es algo que pueda evitarse, la contaminación del aire sí y demuestra que el cambio climático inducido por los seres humanos tiene efectos más allá del clima.