Detectan en España el gusano pulmonar de la rata, capaz de causar meningitis eosinofílica en humanos

Varias ratas en una imagen de archivo
Varias ratas en una imagen de archivo

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Angiostrongylus cantonensis, ese es el nombre científico del gusano pulmonar de la rata. Su denominación hace referencia a Cantón, la provincia china en la que fue hallado por primera vez en 1935.

Específicamente, se trata de un parásito capaz de ser transmitido al ser humano presente en las arterias pulmonares de las ratas y que es el agente causal más común en el ser humano de la meningitis eosinofílica.

Ahora, una investigación liderada por el grupo Parásitos y Salud de la Universidad de Valencia junto a científicos de la Universidad de Granada ha detectado la presencia de este gusano por primera vez en la Europa continental, concretamente en Valencia. El trabajo ha sido publicado en la revista Emerging Infectious Diseases.

“Hasta la fecha, el nematodo había sido detectado solo a nivel insular en Europa (en ratas de Tenerife y en erizos de Mallorca). Tanto la globalización como el cambio climático están favoreciendo la expansión de este parásito zoonótico de origen asiático”, ha destacado María Teresa Galán Puchades (quien ha dirigido la investigación) en un comunicado de la Universidad de Valencia.

Se transmite por la ingestión de caracoles poco cocinados y verduras crudas

El descubrimiento, que la Universidad de Valencia califica como “de importante repercusión en Salud Pública”, se ha dado tanto en ratas de alcantarilla (Rattus norvegicus) como en la rata negra (Rattus rattus).

En el comunicado se detalla que “la transmisión zoonótica (transmisión entre animales y personas) de Angiostrongylus cantonensis a los humanos es alimentaria por la ingestión, tanto de caracoles parasitados crudos o poco cocinados, como por verduras que se consumen crudas en ensaladas (lechuga, col o rábanos) contaminadas con la baba del caracol con la larva infectiva”.

Hasta ahora, los casos humanos de meningitis eosinofílica detectados en Europa han sido importados de países endémicos. Sin embargo, a raíz de este hallazgo, “además de tomar las medidas profilácticas idóneas para evitar la infección, ha de incluirse en el diagnóstico diferencial en pacientes con síntomas clínicos compatibles con la infección parasitaria, como cefalea intensa, tortícolis, náuseas, vómitos, parestesia y/o encefalitis eosinofílica, con o sin historial de viajes a otros países endémicos”, recomienda la Universidad de Valencia.

La institución académica ha remitido los resultados de la investigación a la Consejería de Sanidad Universal y Salud Pública de la Generalitat Valenciana para que se adopten las medidas pertinentes.

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