Teatro Colón: destellos en un tiempo oscuro

Pablo Gianera
·2  min de lectura
El Teatro Colón con distanciamiento de protocolo durante la pandemia de coronavirus
Rodrigo Néspolo

Cualquier consideración sobre la programación del Teatro Colón que se anunció hoy, 18 de marzo de 2021, debe forzosamente empezar por el 20 de marzo de 2020. La declaración de la cuarentena oficializó el trastorno que el virus introdujo en lo que es ya la vida anterior. A esa vida anterior pertenecía la programación (entonces todavía temporada) anunciada. Pero la razón por la que hay que remontarse al año pasado no son solamente las arduas condiciones actuales para hacer una función. En realidad, en la programación 2021 asoma, como el sabor de fondo de un plato, la presentación recalentada de la de 2020. No es cuestión de hacer comparaciones: si la pasada era austera por efecto de la crisis, ésta lo es todavía más, entre otras cosas porque la crisis se profundizó.

De los 8 títulos líricos (o 12, si se suman las versiones en concierto y la ópera de cámara) se pasó a 6. Se nota la voluntad de tender un arco cronológico que vaya del barroco temprano al siglo XX, con estaciones en el clasicismo mozartiano y el verismo de Cav/Pag. Es probable, en este sentido, que el reparto vocal de Altri canti, el título de Monteverdi que abre el año, sea el mejor que pueda reunirse en la Argentina, pero, por el lado contrario, nadie se atrevería a defender seriamente que El Cónsul, de Menotti (remanente del año pasado), sea una ópera que represente, salvo en las fechas de los libros de historia, a los lenguajes del siglo XX, cualquiera sean ellos. En compensación, Colón Contemporáneo traerá el estreno del Concierto para piano y orquesta de cámara de Sofía Gubaidulina por Marcela Roggeri. La corrección política, sello general de la gestión cultural porteña, no podía faltar, y tenemos ahora también el ciclo “Mujeres en la música”, compensado por otro ciclo, Liederabend, verdadera recuperación de la canción de cámara.

Pero, como siempre, los nombres propios pesan mucho. El postergado homenaje a Beethoven se cumplirá con suerte este año, y volverán entonces Martha Argerich y el querido maestro Charles Dutoit, ya anunciados para 2020. No pueden tampoco pasarse por alto a los pianistas Maria Joao Pires, Javier Perianes y a nuestro Bruno Gelber. Para quien ama la música, a veces un recital justifica un año entero.

Son destellos que, como el edificio del teatro en el centro que agoniza, iluminan poco y poco tiempo. En ocasiones, la austeridad consiste en un uso inteligente de la pobreza. Va a ser necesario en adelante ejercitar esa variedad de la inteligencia.