Desmanes y abusos de la Patrulla Fronteriza de EEUU: la demanda de dos hermanas por agresión sexual

Jesús Del Toro

La frontera entre Estados Unidos y México es una zona singular y para quien la cruza sin documentos migratorios es peligrosa, a veces cruel, tanto por sus rudas condiciones geográficas como porque en ella se cometen abusos y violencia de parte de grupos delictivos y, en ocasiones, de las autoridades.

Recientemente se han acumulado denuncias por desmanes que habrían sido perpetrados por agentes de la Patrulla Fronteriza. Algunos de esos presuntos ataques serían especialmente repulsivos.

Uno se conoció en la denuncia de dos hermanas guatemaltecas quienes, como se narra en el periódico Los Angeles Times, ingresaron al país de forma indocumentada en la frontera de Texas en junio de 2016. Ellas estaban perdidas en el agreste desierto cuando fueron halladas por agentes de Aduanas y Protección Fronteriza.

Organizaciones civiles han denunciado casos de abusos contra migrantes cometidos en la frontera por agentes de Aduanas y Protección Fronteriza. (Getty Images)

Pero en lugar de la ayuda que ellas esperaban, las dos jóvenes, de 19 y 17 años, fueron, según su testimonio, llevadas a una oficina de esa agencia en Presidio, Texas, donde un oficial las forzó a desnudarse y las agredió sexualmente. Según la demanda, el agente hizo que la hermana mayor se quitara la ropa y tocó sus áreas genitales con las manos. Luego hizo lo mismo con la menor.

Y cuando ambas lloraban por lo que habían sufrido, el oficial trató de calmarlas con frituras y chocolates, de acuerdo al testimonio de las hermanas.

Las jóvenes, que ahora viven en California, demandaron al Departamento de Seguridad Nacional con la asesoría de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) y exigen una compensación de 750.000 dólares por los abusos sufridos. Una de las jóvenes dijo que decidieron presentar la demanda porque “es la única forma en que nosotras podremos estar seguras de que esto [el abuso que ellas habrían padecido] nunca vuelva a suceder”.

La demanda está en curso y las autoridades de Aduanas y Protección fronteriza declinaron comentar del tema cuando fueron contactadas por el LA Times, pero sí afirmaron que se toman “en serio” las alegaciones de conductas erradas y que no toleran “la corrupción ni el abuso entre sus filas”.

Pero no es el único caso que recientemente ha calado en la opinión pública.

Por ejemplo, un caso de negligencia de 2013 se ha cerrado con una indemnización para los familiares de la víctima. De acuerdo a la televisora BBC, en noviembre de ese año el adolescente mexicano Cruz Velázquez Acevedo fue detenido por agentes de la Patrulla Fronteriza en el área de San Ysidro, California. El joven llevaba consigo botellas de líquido, que él dijo que contenían jugo de manzana. Entonces, los oficiales lo habrían coercionado para que bebiera de ellas. El chico lo hizo y, dado que en realidad se trataba de metanfetamina líquida, falleció pocas horas después de una sobredosis.

La familia de la víctima demandó al gobierno estadounidense y ganó una indemnización de un millón de dólares como compensación por la negligencia de los agentes. El citado periódico indicó que es común que traficantes de droga ofrezcan pequeñas sumas de dinero a menores de edad para que crucen la frontera llevando sustancias ilegales, y Velázquez Acevedo habría cometido el error de aceptar. Pero los oficiales que fueron demandados habrían hecho que el joven bebiera de la botella pese a que sospechaban que su líquido era una sustancia prohibida, y tóxica, y por ello habrían tenido un grado de responsabilidad en su muerte.

Estos son dos ejemplos, pero según Univision los casos de abuso en la frontera cometidos por oficiales se contarían por miles en años recientes.

De acuerdo a esa televisora, la ACLU denunció hace tres años 116 incidentes en los que oficiales de Aduanas y Protección fronteriza habrían cometido vejaciones contra menores que estaban bajo su custodia y se citan casos como un niño de siete años que por cinco días fue mantenido sin la atención médica que necesitaba, un adolescente que fue dejado por tres días en el frío con ropa humedecida y una joven de 16 años que fue sometida a tocamientos genitales que la hicieron gritar.

Esas denuncias pintan un panorama perturbador de abusos en la frontera a cargo de oficiales, a lo que debe añadirse los que perpetran los traficantes.

Según un reporte fornulado por la ACLU hace tres años, 116 migrantes menores de edad sufrieron abusos de parte de agentes fronterizos cuando intentaban cruzar de México a Estados Unidos. (Foreign Policy Magazine)

En contraste, también se dan con frecuencia casos en que la Patrulla Fronteriza rescata a indocumentados que estaban en medio del desierto en grave riesgo. Por ejemplo, en diciembre de 2016 la televisora KVIA relató que oficiales rescataron a 18 migrantes que fueron abandonados en el desierto de Nuevo México por traficantes a merced de la fría lluvia y los fuertes vientos que azotaban la zona. Y el portal San Angelo Now relató un caso similar, en enero de 2017, en el que un inmigrante, afectado de hipotermia, fue rescatado del Río Grande en la región de Eagle Pass.

Los casos heroicos, ciertamente, no tapan ni deben soslayar los abusos, más aún cuando éstos son cometidos por oficiales.

Por añadidura, como se comenta en el portal ThinkProgress, también durante el proceso de deportación se han denunciado abusos de parte de autoridades contra los indocumentados que son expulsados del país. Según dijo en 2015 la organización Kino Border Initiative, más de un tercio de los deportados sufren algún tipo de abuso o maltrato de parte de oficiales de inmigración, desde agresión verbal hasta confiscación de sus pertenencias y expulsiones durante la noche (cuando en los lugares a los que son retornados es más difícil obtener ayuda o albergue).

Todo es un síntoma de la crudeza y la tensión que con frecuencia se vive en la frontera entre Estados Unidos y México, y de la necesidad de que se haga valer allí la justicia de modo parejo.

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