Desigualdad: por qué las mujeres pasan más tiempo ocupadas en el trabajo que los hombres

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La Encuesta Nacional del Uso del Tiempo muestra que las mujeres pasan más tiempo ocupadas realizando tareas si se tiene en cuenta el trabajo remunerado y las actividades domésticas
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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó hoy los datos preliminares de la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo, que fue realizada entre octubre y diciembre pasados. El objetivo del relevamiento es dar a conocer, caracterizar y cuantificar el uso del tiempo y la participación de la población en los trabajos remunerados y en aquellos que no lo son. Los resultados muestran una profunda desigualdad de género: las mujeres trabajan más que los varones, ya sea en tareas pagas como en las vinculadas a lo doméstico, como limpiar la casa o ayudar a un miembro de la familia.

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La encuesta, que se realizó en 28.520 viviendas de localidades de 100.000 personas o más, indica también que estas diferencias se profundizan o se equiparan según el nivel educativo y la región en la que viven los entrevistados.

El 45,8% de las personas de 14 años tiene trabajo remunerado. De ellas, el 83,1% también realiza tareas no pagas, vinculadas al cuidado. De esta manera, cuando se considera el total del trabajo, el 92,5% lleva a cabo alguna actividad de carácter productivo. Sin embargo, la participación en las distintas acciones varía de acuerdo al sexo.

Ellas

En el trabajo remunerado, el porcentaje de varones que lo realiza (55,5%) supera al de las mujeres (36,9%). Por su parte, ellas desarrollan el trabajo no remunerado en mayor proporción: el 91,6% realiza tareas domésticas, de cuidado o de apoyo a otros hogares, mientras que en el caso de ellos lo hace el 73,9%. Así, la tasa de participación en el trabajo total (remunerado y no remunerado) de las mujeres (94,6%) es mayor que la de los varones (90,2%).

Si se desgranan las labores no remuneradas vinculadas a lo doméstico, la actividad de las mujeres alcanza casi el 90%, mientras que entre los varones se ubica en el 68,3%. Por su parte, en relación con las tareas de cuidado, la participación de las mujeres supera el 30%; en cambio, la de los varones no llega al 19%.

La educación, el factor que más equilibra las diferencias

En todos los niveles educativos la proporción de mujeres en el trabajo total es más elevada que la de los varones. Sin embargo, la diferencia entre unos y otras disminuye a medida que se incrementan las credenciales educativas alcanzadas. Es decir, a mayor nivel educativo, menor diferencia relativa entre los sexos.

La proporción de varones con nivel educativo bajo –hasta primario incompleto– que realiza trabajo en la ocupación es del 42,9%, casi el doble que el de las mujeres de igual rango (22,4%). En cambio, en el nivel más alto –terciario o universitario incompleto y más– la diferencia es menos de un tercio: ellos, 61,5% y ellas, 48,4%.

Con relación a la realización del trabajo no remunerado, también se observa una reducción de la diferencia ante un aumento del nivel educativo. Es que, si bien el porcentaje de mujeres que lo realiza baja a medida que se incrementa el nivel de instrucción, los varones aumentan su participación a mayor nivel educativo.

Mientras las mujeres con hasta primario incompleto participan en un 95,8% de actividades no remuneradas, en las de nivel terciario o universitario la participación es de 89,6%. En cambio, en el caso de los varones, la proporción que realiza esas tareas aumenta a mayor instrucción: el 70,1% de los varones con primario completo y secundario incompleto realiza trabajo no remunerado, y el valor asciende a 79,7% para el caso de aquellos con nivel de educación alto (terciario o universitario incompleto y más).

Según la región

En relación con el trabajo total, en todas las regiones se observan valores cercanos al 90%. Sin embargo, la participación de las personas en las distintas formas de trabajo y las diferencias entre varones y mujeres presentan disparidades a nivel territorial

La región del Gran Buenos Aires registra los valores más elevados de trabajo total (93,6%) y también la tasa más alta de participación en el trabajo en la ocupación (46,9%). Por otra parte, en la noroeste se percibe la menor tasa de participación en actividades productivas (88,9%) y la mayor diferencia entre varones y mujeres, con valores que alcanzan 84,9% y 92,4%, respectivamente. Respecto al trabajo en la ocupación, en Cuyo se observa la diferencia más amplia por sexo: el 34,3% de las mujeres y el 57,9% de los varones participan en este tipo de actividades. En el otro extremo, en la región pampeana hay solo 14,6 puntos porcentuales de diferencia entre ambos sexos.

En lo que hace al trabajo no remunerado, si bien las mujeres en el noroeste muestran la menor tasa de realización de estas tareas en la comparación regional (89,0%), se registra una diferencia de 23,7 puntos porcentuales respecto a sus pares varones (65,3%), también visible en la desagregación al nivel de las actividades domésticas y de cuidado. En segundo lugar, en términos de diferencias en la participación en el trabajo no remunerado está la región Gran Buenos Aires, con 18,4 puntos porcentuales, 92,7% para las mujeres frente a 74,3% para los varones.

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