La designación de Marcela Losardo ante la Unesco no será tratada con urgencia en el Senado

Gustavo Ybarra
Marcela Losardo, en el acto por el Día de la Mujer, su última aparición pública
Marcela Losardo, en el acto por el Día de la Mujer, su última aparición pública

“Agobiada” por la tarea encomendada, según la palabra utilizada por el propio presidente Alberto Fernández, tras su renuncia al Ministerio de Justicia a Marcela Losardo la espera la designación como embajadora ante la Unesco, sitial que quedó vacante tras la muerte de Fernando “Pino” Solanas. Sin embargo, nada garantiza que a la socia de estudio jurídico del jefe del Estado el Senado le selle con rapidez el ticket que le permita concretar su retiro dorado en París.

“Preguntale a Daniel Rafecas y a Miguel Pesce”, respondió, entre risas, un connotado senador oficialista cuando se le preguntó si el oficialismo iba a tratar con celeridad el eventual pliego que nomine a Losardo como embajadora argentina ante el organismo de las Naciones Unidas para la educación.

Los ejemplos no podían ser más agoreros para la exministra y explican con nitidez que el Senado es territorio de Cristina Kirchner y que nada se mueve sin la venia de la vicepresidenta.

Es que, aún a costa de desnudar las diferencias que dividen a la fórmula presidencial del Frente de Todos, Cristina Kirchner no tuvo empacho en cajonear la designación de aquellos funcionarios que no son de su agrado y cuyo nombramiento queda al alcance de su órbita de poder.

El caso más emblemático es el de Daniel Rafecas, cuyo pliego que lo nomina como procurador general de la Nación permanece guardado bajo siete llaves en la Comisión de Acuerdos de la Cámara alta, que preside la oficialista Anabel Fernández Sagasti.

Aunque el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, insiste en acusar por la demora a la oposición, por negarse a facilitarle el voto de los dos tercios de los presentes en el Senado que marca la ley, la verdad es que es el propio bloque oficialista el que no ha hecho nada para avanzar con el tema.

Cafiero sólo tendría que hablar con Fernández Sagasti para saber que la orden que bajó Cristina Kirchner es no tratar el pliego de Rafecas hasta que no esté aprobada la reforma a la ley del Ministerio Público Fiscal.

El caso de Pesce

Otro caso similar es el del directorio del Banco Central, que preside Miguel Pesce. Si bien la falta de acuerdo no impide que los funcionarios ocupan sus cargos “en comisión”,lo concreto es que Cristina Kirchner se ha negado a darles el acuerdo que les daría estabilidad por seis años. La contumacia de la vicepresidenta llegó a tal extremo que desairó el acuerdo al que había arribado con Alberto Fernández para que, en las últimas sesiones extraordinarias, aprobara al menos al pliego de Pesce.