Desgarrada por tragedias familiares, una viuda de Maryland y un representante federal cuestionan las reglas de suicidio de las aseguradoras

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La casa Tudor de Silver Spring, Maryland, mantenía las posesiones que compartía la pareja –libros, arte ecléctico, instrumentos musicales–, pero de repente quedó dolorosamente vacía.

Shelby French supo que tenía que mudarse después de descubrir que su marido, el abogado del Departamento de Justicia David Pehlke, de 49 años, y con quien llevaba 18 años juntos, se había quitado la vida en su recámara del segundo piso la noche del domingo de Pascua de abril pasado.

Conmocionada y siguiendo su instinto, French, de 52 años, una trabajadora social clínica, cerró la puerta de la recámara. Nunca volvió a pasar una noche en esa habitación y se retiró con el hijo de 13 años de la pareja a la sala del primer piso para dormir en sofás y colchones de aire. Al cabo de unos meses, vendió su amada casa centenaria, pero ahora manchada para siempre, y se llevó dos décadas de pertenencias de la pareja a una nueva casa en el vecino Takoma Park.

Se llevó sus fotos de boda en blanco y negro, un cuadro que habían comprado con la figura de una libélula colorida, el juego Boggle que se había convertido en un pasatiempo y la colección de guitarras y banjos de él.

Pero entró a su nuevo mundo sin un salvavidas que nunca esperaron necesitar.

Siguiendo el consejo de un asesor financiero, la pareja contrató sendas pólizas de seguro de vida en julio de 2019 para tener seguridad en caso de tragedia familiar.

Ambas pólizas incluían una "exclusión por suicidio" muy común en los seguros de vida pero que French, apoyada por su congresista, Jamie Raskin, cuyo hijo de 25 años, Tommy, se quitó la vida en el Año Nuevo pasado, considera anacrónica e innecesariamente cruel.

La cláusula especifica que la compañía no pagará las prestaciones "si el asegurado se suicida" en los dos años siguientes a la emisión de la póliza. En su lugar, el beneficiario recibe el reembolso de las primas pagadas más los intereses, lo que para French supondría unos cuantos miles de dólares en comparación con los 2 millones de dólares para ella y su hijo.

Para Raskin, la exclusión parece reflejar una definición del suicidio que ha sido rebasada por una comprensión contemporánea de la depresión como una enfermedad grave. Su hijo dejó una nota de despedida que decía: "Por favor, perdónenme. Mi enfermedad ha ganado hoy".

"Creo que hay algo que no encaja en la suposición subyacente de que alguien compraría una póliza de seguro de vida para suicidarse y que la recaudación fuera para su familia", dijo el congresista. "Shelby está planteando una cuestión verdaderamente importante para que todos la analicen a fondo".

Siendo una norma en el sector de los seguros, las exclusiones por suicidio pretenden proteger a las compañías de las personas que pudieran tener un incentivo financiero para suicidarse. Maryland, al igual que la mayoría de los estados, permite las exclusiones, pero las limita a dos años.

Lincoln National Life Insurance Co., que emitió la póliza de Pehlke, dijo a The Baltimore Sun que "entiende que la pérdida de la vida conlleva implicaciones financieras para la familia del fallecido y paga a los beneficiarios las prestaciones contempladas en la póliza por fallecimiento en casos de suicidio tras el periodo de exclusión de dos años".

Lincoln National se negó a comentar el caso de French, citando consideraciones de privacidad. Dijo que la exclusión generalmente "ayuda a equilibrar la asequibilidad de los precios con una gestión prudente del riesgo y refuerza la capacidad de pago de siniestros para todos los clientes".

Las compañías tampoco pagan las prestaciones por otros motivos, como un comportamiento peligroso o delictivo, o cuando un reclamante miente sobre su estado de salud.

La oposición al vacío legal del suicidio procede de diversos sectores.

"No es que estén quemando su casa por el dinero del seguro", dijo Timothy S. Hall, profesor de derecho de la University of Louisville, quien ha escrito en oposición a las cláusulas. "Mi sensación es que ahora mismo nos estamos equivocando al negar la cobertura a personas que no han hecho nada moralmente reprochable".

La American Psychiatric Association no tiene una posición con respecto a las restricciones de las pólizas de seguros. Pero el profesor de psiquiatría de la Columbia University, Paul Appelbaum –ex presidente de la asociación– considera "muy improbable" que muchas personas estén motivadas para acabar con su vida por un pago del seguro "de forma premeditada."

"Y la razón de ello", dijo, es que "el suicidio es casi invariablemente un acto impulsivo".

Entrevistada en su nuevo hogar, donde tres de las guitarras de Pehlke descansan contra la pared de la sala y su descolorida gorra de los Chicago Cubs se observa en una repisa, French dijo que ha tratado de reunir cualquier pista disponible para reconstruir la mentalidad de su caballeroso marido de 6 pies 4 pulgadas de estatura, a quien parecía encantarle ser parte de su pequeña familia.

Videos viejos y fotos Polaroid lo muestran haciendo bromas con ella y sus amigos, jugando con el perro y, hace 9 años, levantando a su hijo por encima de su cabeza para colocar la estrella en su árbol de Navidad. "¿Qué te parece? ¿Quieres que la enderece un poco?", le dice al niño.

Pehlke estaba trabajando en una novela negra de misterio cuando murió. French contempla la posibilidad de terminarla, imaginando que podría sentirse como un proyecto conjunto.

"Probablemente podría interpretar el ritmo de hacia dónde iba", dijo.

La mujer dijo que nunca se le diagnosticó una condición médica subyacente que pudiera haber contribuido al suicidio.

French dijo a los investigadores de reclamaciones que nunca vio a un terapeuta. Ella dijo que él caminaba 20 mil pasos en la mayoría de los días.

"Puedo garantizar que en julio de 2019, David no estaba pensando en el suicidio", dijo French, en referencia al mes en que se emitió la póliza. "No fue David quien dijo que necesitábamos seguro de vida. Fue el asesor financiero".

Pero French dijo que su panorama podría haber empeorado con el aislamiento de la pandemia del coronavirus.

"Me decía que estaba deprimido un par de semanas antes. Había indicios de que se sentía agobiado en el trabajo", dijo. "Pero no estaban ahí las señales de advertencia de un suicidio inminente".

Como solía hacer los domingos por la noche, Pehlke se ofreció a conducir para recoger la cena familiar en un supermercado cercano durante la Semana Santa pasada.

Los recibos muestran que también paró en una ferretería, situada en la misma plaza comercial que el Whole Foods, y compró las herramientas que utilizó en su muerte. Todavía tiene recuerdos de su hallazgo.

"Por eso he llegado a la conclusión de que fue extraordinariamente impulsivo", dijo French.

Mientras tanto, un investigador de reclamaciones revisa su caso. French dijo que está segura de que se la denegarán porque escribió claramente en una declaración jurada requerida que "mi marido murió por suicidio en nuestra casa", y porque su muerte cayó –por tres meses– dentro del periodo de exclusión.

French, que ha trabajado a nivel internacional en el diseño de programas para niños y jóvenes vulnerables, dijo que tiene el dinero suficiente para satisfacer sus necesidades, pero quiere ayudar a otros a evitar la "revictimización" de soportar el suicidio de un ser querido, seguido de una denegación del seguro.

Está iniciando una campaña informal de cabildeo y educación con el objetivo, según dijo en un documento de planificación, de obligar a la industria de los seguros de vida a considerar a fondo "la información nueva y constantemente actualizada sobre lo que sabemos acerca de la depresión y otros problemas de salud mental que contribuyen al acto del suicidio".

French admite que "un pequeño número" de personas puede intentar suicidarse para tratar de canalizar dinero a sus familiares.

Por eso dice que no favorece la eliminación de la exclusión del suicidio, sino de acortarla a un periodo –no ha determinado exactamente cuánto tiempo– que refleje la rapidez con que puede surgir la autolesión y no se trate el suicidio "como un fraude".

La National Alliance of Life Companies, un grupo comercial que representa a las compañías de seguros de vida y salud, declinó hacer comentarios sobre la exclusión.

El seguro no era un problema en el caso del hijo de Raskin. Pero el congresista dijo que le gustaría ayudar a French, aunque aún no sabe exactamente cómo.

"No pretendo ser psiquiatra o psicólogo", dijo el ex profesor de derecho constitucional. Pero, dijo, "sería una gran avance tener una discusión legislativa seria sobre esa regla y si se traza una línea en el lugar apropiado".

Desde el suicidio de su hijo –un estudiante de derecho de Harvard–, Raskin, de 60 años, ha dicho que quiere, de cualquier manera, aliviar el estigma que aún se asocia a la depresión.

French dijo que el tratamiento del suicidio por parte de la industria de seguros perpetúa las viejas nociones de los problemas de salud mental como fallas morales.

Las tasas de suicidio aumentaron un 33 por ciento entre 1999 y 2019, antes de descender ligeramente los dos últimos años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Aunque hay desacuerdo sobre la causa del aumento, muchos investigadores citan una creciente falta de conexiones comunitarias o familiares. Si bien los suicidios no han aumentado durante la pandemia, sí se han registrado tendencias alarmantes, como el aumento de los intentos de suicidio por parte de las adolescentes, que se atribuye en gran medida al aislamiento de profesores, amigos y otras formas tradicionales de apoyo.

French y muchos otros activistas de la reforma de los seguros prefieren decir "murió por suicidio" en lugar de "se suicidó" porque dicen que esto último suena como un crimen.

"Espero que estemos en una edad en la que podamos mirar estas cosas a través de la lente de la ciencia y la salud pública en vez de la ley penal y el juicio moral", dijo Raskin.

Añadió que le da esperanza el hecho de que, tras el suicidio de Tommy, él y su esposa, Sarah, hayan recibido más de 15 mil cartas de personas que no solo ofrecen su simpatía, sino que "hablan de la situación de su familia y de lo que han pasado".

El pasado mes de junio, Raskin compareció en una rueda de prensa para promocionar la Ley Thomas Bloom Raskin, una nueva ley de Maryland que permite a las personas solicitar controles periódicos de salud mental a través del programa estatal de llamadas telefónicas 2-1-1.

"Esperemos llegar a un punto en el que no perdamos a nadie más", dijo el congresista en voz baja.

Dado que los seguros están regulados en su mayor parte a nivel estatal, French dijo que espera encontrar un "campeón" entre los legisladores de Maryland mientras presiona para acortar el periodo de excepción por suicidio.

La Maryland Insurance Administration dijo que no tiene una posición formal sobre la regla. Debido a que la exclusión está codificada en la ley, requeriría una legislación para cambiarla.

"Sin embargo", dijo la administración en respuesta a un correo electrónico enviado por The Sun, "señalamos que la razón de la exclusión del suicidio no tiene nada que ver con la moral o las opiniones sociales/morales/modernas sobre el suicidio. Tiene que ver con evitar la circunstancia de que alguien contrate una póliza, pague una sola prima y luego se suicide".

Es la misma razón, continúa el comunicado de la agencia, "por la que no se emiten seguros de vida a personas con enfermedades terminales o que puedan excluir la muerte por enfermedades específicas que se sepa que tiene la persona."

French se está tomando un descanso en el trabajo ante su duelo, para atender a su hijo, que está en la escuela secundaria, y seguir con su campaña. Conversa frecuentemente en las redes sociales con otras personas que han perdido familiares o amigos por suicidio.

"Pienso crear un grupo más grande para que vea el problema", dijo. "Esto que está cayendo frente a mí, me parece realmente injusto y siento que no puedo dejarlo pasar".

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