La desesperación de una madre al ir con su hija al médico demuestra el caos que vive la sanidad en Madrid

Fachada del Hospital Universitario La Paz de Madrid. (Foto: Jesus Hellin / Europa Press / Getty Images).
Fachada del Hospital Universitario La Paz de Madrid. (Foto: Jesus Hellin / Europa Press / Getty Images).

Profesionales y usuarios de la sanidad pública en Madrid vienen expresando sus quejas por la falta de recursos y el mal funcionamiento del sistema en los últimos años y la situación ha estallado con la reapertura en la región de las urgencias extrahospitalarias, ahora bajo la nomenclatura de Puntos de Atención Continuada (PAC).

En los primeros días de funcionamiento, algunos centros tuvieron que cerrar porque no había personal suficiente, en otros faltaba material indispensable y se llegaron incluso a producir agresiones a profesionales. La situación ha provocado una guerra entre médicos y enfermeros y el gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que no ha querido asumir responsabilidades y ha puesto en la diana a los sanitarios cuestionando la gran cantidad de bajas. Además, el ejecutivo madrileño acusa a la oposición de instar a la huelga y al boicot.

En medio de este caos, algunas personas están contando en las redes sociales su propia experiencia al acudir a un centro de urgencias de la Comunidad de Madrid. Es el caso de Ángeles Escrivá, periodista que llevó a su hija de 7 años a su centro de salud, el Infanta Mercedes, en la zona de AZCA.

La mujer cuenta que la doctora dudaba si su hija tenía una gripe o una neumonía, pero en el centro no había test para poder asegurar el diagnóstico y tuvo que comprarlo ella misma en la farmacia.

Finalmente, a la pequeña le diagnosticaron una neumonía, pero no le habían hecho las pruebas pertinentes. Horas después, su hija se puso aún peor y la llevó al servicio de urgencias del Hospital de La Paz. “Le hacen todo tipo de pruebas (una de las agujas se rompe) y rectifican la medicación. Salimos de allí a las cuatro de la mañana”, cuenta.

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Para seguir la evolución de la niña, debían ir tres días después a una revisión, pero el centro de salud les informó de que tenían que retrasar la cita una semana porque la pediatra se había puesto enferma y no había nadie para sustituirla. Afortunadamente, Escrivá consiguió que la viera otra especialista del mismo ambulatorio, pese a que estaba saturada, quien envió a su hija de nuevo a La Paz.

“En las salas de espera no cabe un alfiler. Los médicos no dan abasto. Cuatro horas después, nos atiende una doctora. Durante la visita, la doctora del box de al lado entra cinco veces porque carece de material básico, ni siquiera tiene guantes. En nuestro box tampoco hay nada”, narra la mujer sobre su experiencia en el hospital madrileño.

Cuando finalmente salió una doctora a atender a la pequeña, ni siquiera tenía un termómetro para medirle la temperatura y la madre tuvo que prestarle el suyo.

“Con horarios salvajes, con escasez de personal, sin el material adecuado. Señora Ayuso, los profesionales son los que están salvando la sanidad pública madrileña”, finaliza su relato la mujer.

La periodista añade después otro tuit en el que aclara que “no tiene que ver con la política” y recuerda que vivió una odisea similar en Valencia y también la contó. “Tiene que ver con la necesidad de reforzar la sanidad pública y con valorar a los profesionales a los que aplaudimos durante la pandemia”, concluye.

La suya es solo una odisea más de las muchas que están sufriendo en los últimos tiempos pacientes de la sanidad pública madrileña, cuya situación tiene en pie de guerra a usuarios y profesionales.

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