Desesperación entre los migrantes rescatados que esperan desembarcar en Italia

Se encuentran en un estado frágil, son náufragos y están desesperados. La odisea de mil migrantes no ha terminado este lunes debido a la decisión del gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni de autorizar el desembarco en Catania, Sicilia, sólo de mujeres embarazadas, niños y personas "vulnerables".

Tres se lanzaron al mar desde el barco humanitario Geo Barents atracado en el puerto siciliano en un gesto de desesperanza después de una noche sin agua, sin acceso a los baños y a la espera de salir del limbo legal en el que se encuentran.

Salvados por las fuerzas del orden, quedaron a disposición de las autoridades, que evitan todo contacto con la prensa.

"Pero ellos son todos vulnerables. El náufrago es vulnerable por principio. Han vivido el horror. Están traumatizados", resume Riccardo Gatti, responsable del Socorro y Búsqueda de la organización Médicos Sin Fronteras a cargo del Geo Barents, con bandera noruega, que se encuentra atracado en el muelle 10 con 214 en vez de 215 personas porque uno fue evacuado en la noche por una crisis de pánico de un total de 572 rescatados.

"El estrés psicológico es grave, elevado", cuenta Gatti, al lamentar la nueva disposición italiana que permite el desembarco "selectivo" de los migrantes que huyen de pobreza y guerra de África y Asia y los obliga a enviar de nuevo a alta mar al resto de los rescatados.

Una "selección" de personas que resulta inhumana y despiadada, como denunció en declaraciones a la prensa el senador de izquierda Antonio Nicita, del partido Democrático.

Tras una controvertida inspección pudieron abandonar la nave el domingo varios centenares de mujeres embarazadas, niños y personas consideradas frágiles.

"Creo que al concepto de fragilidad se le debe dar el sentimiento que se merece (...) Esa interpretación de los estándares internacionales está fuera de la norma", protesta por su parte Gatti.

La situación es tensa. Dentro de los barcos reina el nerviosismo, los activistas tratan de calmar los ánimos, porque "hay mucho sufrimiento", lamenta Nicita tras descender de la nave.

"Muchas personas se desnudaron frente a nosotros para mostrarnos la infección de sarna en las partes íntimas", cuenta al explicar que probablemente evitan hablar del contagio porque temen que no los dejen entrar jamás a Europa.

- La guerra a las ONG-

Para muchos es incomprensible lo que ocurre y la situación puede agravarse ulteriormente ya que otros tres barcos con más de 800 inmigrantes rescatados hace semanas en el mar continúan esperando luz verde para entrar en un puerto seguro de Grecia, España, Malta o Italia.

Entre ellos el Ocean Viking, con bandera noruega, de SOS Méditerranée, con otros 234 inmigrantes a bordo, con 55 menores de edad, 43 de ellos no acompañados, la cual permanece en aguas internacionales, a pocas millas del puerto de Catania.

"Fueron rescatados hace 20 días en mar y llevaban ya varios días a la deriva. Están desesperados. Cuentan horrores de lo vivido",  asegura a la AFP Francesco Creazzo, encargado de prensa de SOS Mediterranée.

La idea de someter a los migrantes a una "inspección" para verificar si pueden desembarcar ha sido rechazada por el responsable del socorro y búsqueda de Médicos sin Frontera, quien se niega a partir con 34 migrantes considerados no idóneos.

"Un equipo legal estudia los pasos a seguir", explicó.

La nueva política contra la inmigración del gobierno ultraderechista al poder desde finales de octubre puso en la mira a las Ong que rescatan migrantes en el Mediterráneo ya que considera a sus embarcaciones como "naves piratas".

"Hay que darle al concepto di fragilidad el sentido que merece (...) creo que esa interpretación de las normas internacionales esté por fuera de la norma", subrayó Gatti.

De los barcos de ONG que han pedido atracar en un puerto seguro  dos pudieron desembarcar, el Humanity1 con 179 personas de las que 155 desembarcaron y el Geo Barents de Médicos Sin Fronteras (MSF), con 572 rescatados, de los que evacuaron 357.

El aleman Rise Above, con 93 y el Ocean Viking, con 234, esperan respuesta.

Mientras, el gobierno de Meloni mantiene a su duelo con las organizaciones humanitarias siguiendo la misma política de puertos cerrados que impulsó entre 2018 y 2019 el entonces ultraderechista ministro de Interior, Matteo Salvini, actual vicepresidente y ministro de Infraestructuras.

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