La desescalada "divide" un centro comercial situado entre dos ciudades de Brasil

Sao Paulo, 24 jun (EFE).- Un centro comercial situado en el límite de las ciudades brasileñas de Sorocaba y Votorantim, en Sao Paulo, decidió bajar las persianas de una parte de sus tiendas y abrir la otra mitad a fin de atender así las reglas de estos municipios, que se encuentran en distintas fases de la llamada "desescalada".

A unos 100 kilómetros de la ciudad de Sao Paulo, el Shopping Iguatemi Esplanada adoptó esta medida después de que la alcaldía de Sorocaba anunció el pasado viernes día 19 la vuelta a la primera fase del plano de reapertura del estado paulista, que no contempla el funcionamiento de centros comerciales.

El creciente número de pacientes infectados por el nuevo coronavirus y la ocupación de la práctica totalidad de las camas en las Unidades de Cuidados Intensivos llevaron a las autoridades municipales de Sorocaba a dar un paso atrás en el proceso de reapertura económica.

La decisión tocó de lleno a este centro comercial, que tendrá que mantener cerradas alrededor de 20 tiendas consideradas de servicios no esenciales, como mínimo hasta finales de junio.

Sin embargo, la medida, según informó a Efe el departamento de comunicación del Shopping Iguatemi Esplanada, apenas afecta al 10 % del total de los 390 establecimientos que componen el centro comercial.

Así, la mayoría de servicios, pertinentes al municipio de Votorantim, siguen operando, aunque con un horario reducido y limitando el flujo de clientes al 20 % de sus capacidades.

Para marcar de forma clara la división, el centro comercial está haciendo uso de sus dos accesos, el de Sorocaba en la ala norte, con 23.000 metros cuadrados; y el Votorantim en la ala sur y que ocupa casi el doble del espacio del primero.

De acuerdo con el último balance, el número de contagios del coronavirus SARS-CoV-2 en Votorantim sobrepasa los 360 y las muertes registradas llegan 17, mientras que las cifras ascienden a 3.617 casos confirmados y 97 fallecimientos en Sorocaba.

Gobiernos regionales y municipales iniciaron en la primera semana de junio un plan de desescalada de las medidas de distanciamiento social que habían sido adoptadas para frenar el avance de la COVID-19, que ya ha dejado más de 1.152.000 casos confirmados y 52.788 muertes en Brasil.

En el estado de Sao Paulo, el más poblado del país y el más afectado por la pandemia, la reapertura gradual se inició hace dos semanas, aunque la región registró la víspera un récord diario de muertes, con 434 víctimas en 24 horas.

(c) Agencia EFE