Desechos biológicos-infecciosos aumentaron un 300% en 2020: expertos

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CIUDAD DE MÉXICO, febrero 1 (EL UNIVERSAL).- El 2020 y la pandemia del Covid-19 no sólo ha producido un alza en la mortalidad de la población mexicana, sino que trajo consigo un atraso en el trato de desechos orgánicos y de la basura que producimos, ya que de acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el año pasado generamos hasta un 300% más de residuos biológicos-infecciosos, deteriorando visiblemente la lucha por revertir el cambio climático.

"Sin Covid-19 generábamos (desechos) 1.5 kilos por persona en los hospitales, en junio de 2020 alcanzamos un nivel que llegó a 16 mil toneladas, y en el escenario crítico que hoy estamos se han alcanzado 29 mil toneladas de residuos, lo que representa 300% superior a la línea de base que generamos al año sin pandemia", informó Nancy Jiménez Martínez, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM).

En el caso de la basura generada desde casa, la académica declaró que su desarrolló creció de 3.6% a 17%. A este respecto, estadísticas de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) -citadas por Jiménez Martínez- revelaron que el 10% de los municipios de nuestro país no cuentan con servicios públicos de acopio de basura.

Es así que el 16% de la basura queda por ahí sin siquiera ser recolecta. "La mayor parte de los sitios de disposición final corresponden a tiraderos o basureros a cielo abierto, y sólo 3.7% de los mil sitios que hay, cumplen la NOM 083", la cual especifica la forma correcta en torno a la construcción, operación, monitoreo y manejo de los residuos urbanos.

La experta en estudios urbanos y ambientales expuso que si bien, el incremento de desechos es a nivel global -aumentado del 30% a 50%- en México "hay un rezago en la manera en que manejamos nuestros residuos con respecto a cómo lo hacen en otros países".

La científica, durante su intervención en el programa "La UNAM responde", reconoció la importancia que implica la emergencia sanitaria y recordó que no por ello, debe de descuidarse el tratamiento de otras áreas de igual trascendencia, como es el caso de la lucha en contra del cambio climático. Sin embargo, lamentó que la generación mesurada de basura disminuyera con el Covid-19.

"Hay algunos médicos que incluso piden que los pacientes contagiados utilicen vajilla desechable, no debe hacerse, porque tenemos ‘un día después de la pandemia’ y esto será un problema mayúsculo, vemos ahora el abuso de los plásticos de un sólo uso, en los espacio públicos, en los restaurantes, todo viene cubierto", aseveró la especialista del CRIM.

Por ello, hizo un llamado a las autoridades sanitarias y a la población en el que exhortó a armonizar el trato de materiales, utilizados para contener la transmisión del Covid-19, para que estos no afecten al medio ambiente. Estos productos no se limitan a la compran de cubrebocas, guantes o caretas de acrílico, sino que se suma el aumento de compras a domicilio, así como de productos empaquetados que se puedan desinfectar fácilmente.

El aumento en la adquisición de este tipo productos -continuó la catedrática de la máxima de casa de estudios- tiene que ver con la búsqueda de una sensación de protección y seguridad, mediante herramientas simbólicas, muchas de ellas fabricadas a base de plásticos: "La generación de desechos aunque se trata de un tema de conciencia personal y colectiva, también requiere la intervención pública", puntualizó.

En lo concerniente a la basura doméstica, Nancy Jiménez recomendó que, en caso de tener un familiar contagiado en casa, debe contar con un contenedor de residuos para su uso exclusivo dentro de la habitación. Agregó que como parte de una petición de los trabajadores de la recolección, los desechos del enfermo no deben ser comprimidos, en cambio deben contar con señalamientos que adviertan el riesgo que el contacto con estos pueden implicar.

Además, expuso que en el caso de los residuos en general, como el papel, cartón y plástico, deberá de ser separado para atravesar "una cuarentena breve", de cuatro a cinco días para después depositarlo en el camión de la basura. Todas las bolsas deberán ser roseadas con sanitizante, el cual puede preparase con cuatro cucharadas de cloro por un litro de agua y con un aspersor.