"Mamá, ¿seré oscura como tú?": es hora de hablar con tus hijos sobre racismo

Familias participan en una protesta en Nueva York (Photo by Angela Weiss / AFP) (Photo by ANGELA WEISS/AFP via Getty Images)

Mi hija de 10 años se enteró del asesinato de George Floyd y de sus repercusiones mundiales antes de que tuviera tiempo de sentarme con ella a hablar sobre este vergonzoso acto racista.

Sofía no necesitó mirar los noticieros para conocer el caso de brutalidad policial en el que Derek Chauvin inmovilizó a Floyd con una rodilla sobre su cuerpo, durante casi nueve minutos, hasta que murió por asfixia mientras lo arrestaba en Minneapolis el 25 de mayo.

La información provino de las opiniones de sus ídolos de TikTok, como la bailarina Charlie Damelio, quien decidió hablar con sus 61,6 millones de seguidores sobre por qué está mal juzgar a otro por el color de la piel.

Luego le pregunté a Sofía si había entendido de qué se trataba todo el revuelo y me dijo: "Si entiendo mami. Es absurdo que las personas sean discriminadas por su color. También es absurdo pensar que alguien es un delincuente porque es negro".

Poco antes había tenido una conversación sobre el racismo con mi hija de 12 años, quién también me agarró desprevenida al preguntarme qué estaba pasando en el mundo, intrigada por la cantidad de memes y fotografías sobre el racismo que inundaban Instagram.

Le expliqué lo ocurrido en Minnesota. También hablamos sobre cómo una persona que lucha por una causa justa pierde credibilidad y pone en riesgo su libertad si comete actos de vandalismo.

Recomendaciones de expertos

Los psicólogos infantiles creen que el racismo es una práctica cruel e injustificable que debe ser combatida por los padres a través de la educación.

"Yo comenzaría por hablar sobre la injusticia del racismo y por qué debemos trabajar en conjunto, como sociedad, para que cambie", dijo la psicólogo Beverly Daniel Tatum a la cadena estadounidense CBSN.

Tatum cree que es importante responder por qué algunos manifestantes rompen ventanas y queman comercios. Sin embargo, la discusión debe centrarse en la importancia de las manifestaciones pacíficas para expresar nuestros pensamientos y defender nuestros derechos.

El profesor de la Universidad de York, Carl James, opinó que si esta es la primera vez que te ves en la necesidad de hablar sobre racismo con tus hijos es porque tienes un nivel de privilegio que no poseen los negros, asiáticos y latinos.

Manifestantes negros durante una marcha contra el racismo y la policía en Barcelona, España, luego de la muerte de un ciudadano senegalés durante un operativo policial ocurrido en agosto del 2015. (Photo by NurPhoto/NurPhoto via Getty Images)

Los hijos de padres negros y mestizos se ven en la necesidad de conversar sobre el racismo en casa desde que son pequeños para prepararlos a los desafíos que enfrentarán por su etnicidad.

¿Seré oscura como tú?

Cuando mi hija Claudia tenía unos seis años me preguntó si su piel siempre sería blanca o si con el tiempo ella se oscurecería como yo. Mi esposo es un hombre blanco, de padre y madre europeos, y yo soy una mujer mestiza, con rasgos indígenas y muchas generaciones de ancestros venezolanos.

Me sorprendió el comentario de mi niña porque me estaba expresando una creencia racista que no le había enseñado en casa. Ella temía oscurecerse y dejar de ser blanca con su padre. De alguna manera había percibido que era "más bonito" o "mejor" ser claro como su papá. Esa experiencia me hizo reflexionar sobre la influencia de los mensajes sociales en una niña tan pequeña.

Le respondí que todos en casa teníamos un tono de piel diferente y que eso nos hacía a cada únicos y especiales. También le expliqué que su blancura no era mejor que mi negrura. Fue la primera de muchas oportunidades que hemos conversado abiertamente sobre la etnicidad y ha dado resultados. A los 12 años comprende lo que es el racismo y sabe que el hecho de haber nacido blanca no la hace mejor ni peor que los demás.

Educar por la igualdad

Pero todo debe ser explicado a su tiempo. Los expertos creen que la información que se le da a los niños debe estar adecuada a su edad.

Bebés y niños pequeños: Son esponjitas que todo lo aprenden. La investigadora Rachel Berman ha determinado que los niños comienzan a reaccionar a las diferencias raciales desde los seis meses de edad. Y a los dos o tres años ya comienzan a verbalizar las diferencias que observan en los otros, como el género, algunas discapacidades o diferencias físicas como el color de la piel o el cabello.

Berman recomienda leerles libros o mostrarles programas de televisión que celebren a los niños de todos los colores, culturas y religiones.

Niños de preescolar: A esa edad los niños comienzan hacer comentarios hirientes y los padres deben estar preparados para responderles. Berman explicó que si un niño dice a otro "que tiene la piel sucia" no debemos pasarlo desapercibido. Por el contrario, debemos aprovechar la oportunidad para preguntarle por qué piensa eso y luego explicarle que tener la piel oscura no significa estar sucio. Los comentarios y preguntas deben ser tomados con seriedad.

La  psiquiatra Shimi Kang cree que en esta etapa los padres deben tener especial cuidado en no transmitir los prejuicios personales antes de que los niños ni siquiera entiendan lo que es el racismo.

Niños de primaria: Los niños ya reciben mensajes no verbales de la televisión, las películas, los políticos sobre quiénes tienen el poder y son valorados en la comunidad. Debemos enseñarlos a ser lectores y espectadores críticos. Eso se puede hacer preguntando por qué creen que hay algunos personajes que nunca llegan a ser héroes o por qué el mismo tipo de chica es considerada bonita.

Kang cree que es importante hacer énfasis sobre las injusticias para que nuestros hijos se sientan empoderados a cambiarlas.

Adolescentes: Con ellos se puede hablar con más profundidad sobre los prejuicios y el racismo y el papel que todos hemos jugado en algún momento para mantenerlos. A esa edad se pueden tener conversaciones complejas sobre la campaña "Black Lives Matter" (La vida de los negros importa).

Pero hay que abrir los ojos a la exposición que tienen los chicos a internet y las redes sociales porque eso aumenta sus posibilidades de recibir datos incorrectos o falsos.

"Los padres tienen que saber de dónde sacan sus hijos la información", dijo Kang.

Tu función es estimular el sentido crítico de tus hijos. Y si crees que la visión de tu hijo es extrema trata de corregir sus mitos y equivocaciones. Y si no puedes, busca ayuda profesional.